Einstein y la bomba (2)

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Reflexiones morales sobre la ciencia

Después de Oppenheimer llega este documental sobre Einstein. Mientras la película de Nolan contaba la historia del personaje y la importancia que tuvo en la construcción de la primera bomba atómica de manera ficcional, el documental a medias de Anthony Phillipson es una reconstrucción paso a paso de la vida de Einstein en la que todo quiere ser verdad, utilizando, junto a partes rodadas, diverso material de archivo.

Como se dice en los letreros iniciales, lo que aparece en la película es real, las palabras que se atribuyen al personaje que recrea al físico, son las que dijo. Pero hay problemas. El primero, y no leve, es el maquillaje sobrecargado del actor que representa a Einstein, de forma que, en los planos cortos en vez del verdadero científico, es una máscara de este.

Otro problema es el juego con el tiempo, el pasar de un lugar a otro para volver al anterior y el querer ordenar todo el relato a partir de la representación de años y de letreros que refieren los  hechos. El comienzo y el final nos llevan a Princeton, en cuya Universidad fue profesor desde el momento que llegó a Inglaterra. En ese instante le vemos cavilar y preguntarse sobre si mereció la pena la bomba para alcanzar la paz.

La paz y el mundo mejor, tal como Einstein opinaba, supuso la muerte y quienes no murieron sufrieron las secuelas de aquella bomba. Esa idea se explicita en esas preguntas dolorosas y en silencio del científico, mientras la radio da cuenta del lanzamiento de la bomba en Hiroshima, instante en que se insertan fotos y noticiarios, en los que se contemplamos las horrorosas imágenes de la ciudad destruida, y de personas, niños sobre todo, que están siendo curadas de unas heridas que nunca desaparecerán.

En el comienzo, en el mismo lugar, escucha cómo los rusos tienen también la bomba. Es imposible, por supuesto, que en ese momento Einstein viera esas imágenes, aunque aparecen después de la noticia radiofónica y el lugar sea el mismo, dando su continuidad por la posición del personaje y el despacho en el que se encuentra. Las primeras imágenes de la película nos llevan a 1945. Mientras las noticias referentes a la Unión Soviética son de diez años más tarde, el mimo año en que murió Einstein. Y la paz no se ha conseguido

La película se centra en la estancia de Einstein, en un lugar oculto de Inglaterra, donde huyó de la Alemania nazi, después de realizar un viaje a Japón. Diversos noticiarios muestran el Japón de entonces, mientras la imagen real habla de su estancia en un lugar escondido de Inglaterra, en pleno campo, y donde fue escoltado en todo momento por dos mujeres armadas y destinadas a defender al científico de cualquier desagradable incidente.

La sorpresa es que a ese lugar acudieron fotógrafos para que su figura apareciera en diversos periódicos de la época, lo que muestra sobre todo que Alemania no tenía intención de secuestrarlo. A Inglaterra llegó sólo, mientras que vemos por esas imágenes comentadas de archivo, que el viaje a Japón (lo que le sirvió también para para descansar y dejar de pensar en aquella barbarie nazi durante seis meses de la travesía), priorizando la vida de una gran ciudad, como Hiroshima, como contrapunto a su destrucción.

Pero ¿qué pasó con su mujer que vemos cómo le acompaño en el viaje a Japón? ¿Quién era esa mujer joven que vemos en imágenes de archivo, que en el campo juega estando Einstein a su lado? Niña, por cierto, que vuelve a aparecer en el entierro del científico.

La película, es a veces, contradictoria, sobre todo en su final, cuando frente a las dudas y culpabilidad que siente Einstein sobre el lanzamiento de las bombas admite que la ciencia siempre tiene que llegar adelante sea como sea. Todo ello (culpabilidad, responsabilidad y necesitad de seguir adelante) se explicita en la conversación casi al final que mantiene con un agregado japonés, que le acusa de haber sido algo así como el culpable de la bomba. La escena es elemental, floja y probablemente falsa, pero su inclusión da pie para que Einstein, en una actitud no totalmente clara, indique que el científico tiene que ir siempre adelante… sin pensar en lo que eso implica.

La utopía de Einstein sobre la paz y lo maravilloso del mundo siguiente, nunca se conseguirá porque siempre ocurrirá algo que impida llegar a ese mundo mejor.

La utopía de Einstein sobre la paz y lo maravilloso del mundo siguiente, nunca se conseguirá.

En paralelo, asistimos a la vida de Einstein en Inglaterra y a la historia de Alemania (a través de imágenes grabadas), mostrando la subida de Hitler al poder, la persecución de los judíos, la quema de libros y la posición en aquellos momentos del profesor que llega a escribir una carta —de la que también se arrepentirá— al presidente Roosevelt pidiendo la entrada en la lucha de los Estados Unidos.

Fuertes movimientos a favor de los judíos se pueden ver en imágenes de numerosas manifestaciones en Nueva York, pero se obvian los grandes desfiles que los nazis americanos realizaron también en esa misma ciudad.

Einstein, por sus ansias de paz, de ir contra las guerras y contra lo militar, por ser un pacifista, fue descartado de todo el proceso de creación de la bomba, aunque todo lo conseguido se basa en sus teorías científicas, sobre todo la más conocida de E (energía) igual a m (masa) multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado. De acuerdo con ello con una pequeña cantidad de masa (se utilizó uranio) se pudo obtener gran cantidad de energía.

Son escalofriantes los momentos que muestran cómo la bomba se dejó caer para que explotara antes de llegar al suelo, produciendo más devastación de la que hubiera habido si explotara en tierra. Tanto al principio del filme como prácticamente al final asistimos a ese terrible momento.

Si en la parte primera hemos visto los desfiles nazis, los discursos de Hitler y sus ansias de hacerse con todo el mundo, al final asistimos a los desfiles militares de los soviéticos, indicando dónde se pensaba que se produciría el siguiente afán gigantesco que comenzó con la anexión de diversos países a Rusia para formar la Unión Soviética. La paz alcanzada durante años vuelve, en el hoy, a estar en peligro por las ansias de poder de Hitler y, curiosamente, por esas mismas ansias por el estado judío de Israel.

Muchos momentos del filme se plantean como unidos, pero en forma y tiempo diferentes. Por ejemplo, la negación de Einstein y sus teorías en el congreso científico más  importante de Alemania, se asiste años después a su charla en Londres sobre la ciencia. El lleno y el éxito fueron totales. Al día siguiente saldría hacia Estados Unidos, donde viviría hasta su muerte.

Einstein durante toda su vida siguió comprometido en su lucha por la Paz.

El grito contra la bomba atómica de la mayor parte de los científicos (Oppenheimer, que estuvo en su desarrollo, también al ver los resultados se arrepintió de haberla hecho posible), no implica que quieran parar la ciencia, en busca de nuevas formas, de nuevos inventos que sirvan para llevar a la Humanidad a otros mundos y a descubrir el misterio del nuestro.

Las palabras de Einstein son claras y contundentes: «Cómo es posible que la ciencia, que parecía inofensiva, se haya convertido en una pesadilla que hace temblar el mundo. Lo que he aprendido a lo largo de mi larga vida es que toda nuestra ciencia medida con respecto al universo es ínfima y, sin embargo, es lo más precioso que tenemos. La ciencia no será nunca un libro con final. Cada avance importante trae consigo nuevas preguntas. Es una lucha entre la oscuridad y la luz. El desarrollo de la Humanidad depende del desarrollo moral del hombre».

Einstein durante toda su vida siguió comprometido en su lucha por la Paz. Dejó escrito para el momento de su muerte: «Querida posteridad, si no os habéis vuelto más justos o razonables de lo que sois o eráis que el diablo os lleve. Soy, fui, vuestro Albert Einstein».

Con el entierro de Einstein termina la película, no sin antes poner la imagen del sabio, muy conocida, en que aparece sacando la lengua en una mirada directa hacia el espectador y en un primerísimo primer plano de su cara.

Einstein y la bomba, sin ser un documental extraordinario, merece la pena visionarlo para asomarnos —eso sí, parcialmente— a la vida de Einstein y al tiempo que le tocó vivir.

Escribe Adolfo Bellido | Fotos Netflix