Bridget Jones: Loca por él (3)

Published on:

Un gran epílogo para una heroína real

Bridget Jones (Renée Zellweger), aquella figura tan polémica y muchas veces criticada durante los años 2000, ya es, a su manera, historia del cine romántico. Después de conquistar a toda una generación con la autenticidad y caoticidad de la primera trilogía, Bridget regresa a la pantalla en una nueva entrega bien diferente a las anteriores.

Bridget Jones: Loca por él narra la vida de Bridget después de la muerte de Mark Darcy (Colin Firth), su marido, padre de sus dos hijos y protagonista masculino de las anteriores entregas. Después de cuatro años de luto, Bridget decide volver a lanzarse al mundo laboral y al romántico: después de recuperar su antiguo trabajo como productora televisiva, inicia una relación con Roxster, un bastante más joven bioquímico. Al mismo tiempo, desarrolla una extraña relación llena de tensión y contradicciones con Scott Wallaker, el profesor de ciencias de su hijo Billy.

La película, por tanto, vuelve a la fórmula del triángulo amoroso que tanto caracteriza la franquicia Bridget Jones. Sin embargo, mientras que en las primeras entregas la insolencia, picaresca y sinvergonzonería adictivas de Daniel Cleaver (Hugh Grant) contrastaban con la introversión, caballerosidad y ternura de Darcy, en esta nueva entrega los intereses románticos producen, únicamente, un profundo desinterés.

Ambos personajes, planos, aburridos y superficiales, carecen de aquel magnetismo que tanto nos hace echar de menos a los protagonistas originales. De hecho, las mejores escenas son aquellas que incluyen entrañables cameos de Colin Firth y de un Hugh Grant que, además de conservar intacta su esencia inicial, añade cierta melancolía al personaje.

Pero lo cierto es que el filme se aleja por completo de la etiqueta de comedia romántica. Con un tono mucho más familiar que huye del mamarrachismo que caracterizaba las tres anteriores entregas, esta cuarta película se centra mucho más en el duelo, en la madurez de Bridget y en cómo ella y su familia gestionan la ausencia de su padre.

No queda rastro de aquella insensata joven que despertaba pasiones allá donde iba: ahora vemos una Bridget mucho más madura y profunda, centrada y preocupada en el bienestar de sus hijos. Esta evolución resulta un gran acierto, pues hubiera resultado incoherente, histriónico e incluso cansino volver a ver a la misma Bridget de siempre.

También resulta interesante la figura de Billy, su hijo mayor, a través del cual se introduce la cuestión de la memoria y del miedo al olvido. Taciturno y reservado como su padre, sorprende la vulnerabilidad y la madurez con la que se abre a Wallaker, lo más parecido que tiene a una figura paterna, acerca de ello. En sus manos está el clímax emocional de la película, que más de una lágrima arrancó en la sala de cine.

Mientras que la dirección y la fotografía son sencillas y correctas, algunos diálogos dramáticos, incluida la declaración de amor final de Scott, carecen de fuerza e intención. Aun así, los contrapuntos cómicos son impecables y divertidísimos, cosa que raramente ocurre en películas de este estilo.

En general, Bridget Jones: Loca por él resulta una película muy entretenida que, si bien tiene bastante que envidiarles a las anteriores entregas, constituye un gran cierre para una franquicia con tantísima historia y éxito.

Escribe Sara López Casas | Fotos Universal Pictures