La vida fuera (3)

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Vivir a contracorriente

La nueva película de Mario Martone, el único título italiano a competición en el 78.º Festival de Cine de Cannes, ahora estrenado en España después de su paso por el Festival de Cine de Sevilla, es un biopic sobre la escritora italiana Goliarda Sapienza, que tiene como principal soporte las interpretaciones de sus actrices. Especialmente, en el trabajo de su protagonista, Valeria Golino.

Esta colaboración entre director y actriz se fragua hace cinco años, cuando Golino pensó en adaptar la obra maestra póstuma de Sapienza, una de las voces más atípicas de la literatura italiana del siglo XX. La guionista, Ippolita Di Majo, que ya había adaptado para el teatro la segunda novela de la escritora, Il filo di mezzogiorno, se ha inspirado en las obras: L’università di Rebibbia y Le certezze del dubbio para este guion, coescrito con su marido Mario Martone, que sigue, durante un verano en la Roma de 1980, la peripecia personal de la escritora.

La película describe el episodio vital de Goliarda Sapienza que ve cómo su obra más ambiciosa, El arte de la alegría, fruto de diez años de trabajo, es rechazada por los editores. Desanimada y frustrada, después de buscar trabajo infructuosamente, para sobrevivir, comete un robo en casa de una conocida, que la lleva a prisión. Allí conoce a un grupo de jóvenes reclusas cuya vitalidad y resiliencia, le hacen reaccionar, modificando su visión del mundo.

En ese encuentro de la cárcel de Rebibbia, le llama la atención especialmente una prisionera política llamada Roberta, interpretada por Matilda De Angelis: una joven proletaria, inteligente y enérgica; una revolucionaria comunista que es adicta a la heroína.

Goliarda establece una relación que la ayuda a superar el dolor de vivir y reanima su deseo de escribir. También conoce a Barbara (Elodie) el tercer elemento del triángulo de amistad que nace en la prisión y que continua una vez que son liberadas.

Con estos mimbres, Mario Martone elabora un biopic atípico, configurando una historia no lineal para narrar un fragmento de la vida de Goliarda Sapienza. Con habilidad recrea un caluroso verano en la Roma de 1980, presentando una visión de la ciudad sin recurrir a las tópicas imágenes de la ciudad eterna. Aquí cabe destacar la labor del director de fotografía Paolo Carnera, así como el trabajo del director artístico Carmine Guarino y la diseñadora de vestuario Loredana Buscemi.

La vida fuera no responde a la idea de un película biográfica convencional. Quien no tenga referencias previas de Goliarda Sapienza no obtendrá un retrato clarificador sobre ella. Más bien, dispondrá de algunos fragmentos de la vida de una escritora «maldita», rechazada por las editoriales por ser demasiado tradicional, o demasiado inmoral, o demasiado experimental. De hecho, Goliarda Sapienza no obtuvo reconocimiento en su país hasta después de su muerte.

Mario Martone construye la película a partir de la interpretación que Valeria Golino efectúa de Sapienza con distintas notas vitales: cuando busca trabajo porque están a punto de desahuciarla, cuando se emborracha en el corazón de Roma, cuando seduce con su inteligencia y se expresa con el cuerpo.

Cabe llamar la atención sobre la faceta musical, que aporta un importante soporte ambiental. Se han utilizado 5 piezas del músico británico Robert Wyatt, que para el director casan muy bien con el personaje de Valeria Golino: Memories, Little red ridding Hood hit the road, Blues in Bob Minor, The british road y su versión de Round midnight). Además, el compositor de la música original de la película, Valerio Vigliar, ha creado unas canciones que representan bien el tono de la música de los años 70.

La película reivindica la amistad femenina, la audacia, la libertad y la alegría de vivir. Y, quizá, si no se hubiera centrado tan solo en narrar ese verano de autodescubrimiento, estaríamos hablando de una película más ambiciosa, liberadora, que diera pie a conocer más sobre su protagonista. Esto hace que se proyecte una visión incompleta de un personaje complejo y difícilmente clasificable.

Se sostiene, más allá de algunas escenas brillantes (el final en la estación, la ducha en la tienda, la salida de la cárcel), gracias a la excelente labor de Valeria Golino, capaz de dar a su actuación la sutileza necesaria para dotar de verosimilitud al personaje de la escritora. Muy bien secundado por Roberta, interpretada por Matilda De Angelis, quien, con su actitud errática, sus desesperantes vaivenes y su inevitable autodestrucción, sirve como contrapunto trágico.

En síntesis, la historia que nos propone Mario Martone, en colaboración con su guionista Ippolita Di Majo, se nos presenta como un apreciable estudio de personajes femeninos, un biopic literario que se sostiene en dos grandes artistas italianas, Goliarda Sapienza y Valeria Golino, que elaboran un tributo al inconformismo.

Mario Martone, en colaboración con su guionista Ippolita Di Majo, se nos presenta como un apreciable estudio de personajes femeninos

Algunas notas sobre Goliarda Sapienza (1924-1996)

Nacida en Catania (Sicilia) durante el Ventennio fascista, era hija de un abogado socialista y de la primera mujer que llegó a la dirección del principal sindicato italiano. Su nombre lo heredó del hijo mayor de su padre, el hermanastro Goliardo, asesinado por la mafia tres años antes de su nacimiento.

Con dieciséis años se trasladó a Roma, donde estudió en la Academia de Arte Dramático. Durante años trabajó con éxito en el teatro, interpretando principalmente obras de Pirandello y haciendo alguna tímida incursión en el cine de la mano de Luchino Visconti.

Su primera novela, Carta abierta, fue publicada en 1967. En 1980 fue condenada a tres meses de prisión por hurto. Esta experiencia la reflejó en las novelas: La Universidad de Rebibbia (1983) y La certeza de la duda (1987). Su obra más conocida, El arte de la alegría (1) fue considerada demasiado experimental e inmoral para la época. Finalmente fue publicada en su versión íntegra en 1998, tras la muerte de la autora; alcanzó una gran repercusión gracias a una traducción francesa.

Por el episodio ocurrido en 1980, en el que fue detenida y condenada por robar unas joyas en la casa de una amiga rica y aristócrata, pasó unos días en la cárcel femenina de Rebibbia, uno de los centros penitenciarios más estrictos de Roma. Según contó más tarde, en realidad había querido vivir la experiencia de la cárcel. Al parecer, dejó pistas deliberadamente para que la descubrieran. Era un mundo que había escuchado relatar desde niña por sus padres y sus hermanos, que como militantes antifascistas pasaron por la prisión con orgullo.

La suya fue una existencia escandalosa, al margen de las normas sociales de un país moralista y patriarcal

También a nivel estilístico esta experiencia fue muy positiva para la escritora, como ella misma recuerda en una famosa entrevista que dio en la televisión pública unos años después. «Desafortunadamente, me sacaron demasiado temprano. Yo me quería quedar más, porque en el tiempo que pasé en Rebibbia logré mejorar mi lenguaje, que se había aburguesado demasiado», explicaba. Fue una semana que cambió su vida, de la cual surgió La cárcel de Rebibbia.

En marzo de este año se estrenó en cines y en plataformas El arte de la felicidad, una versión de la novela, en formato de serie en seis episodios, que tras pasar por el festival de Cannes se hizo con algunos de los principales premios cinematográficos en el país transalpino. Unos meses después, la directora de la serie, Valeria Golino, volvió a Cannes como actriz, interpretando a Sapienza en la película de Mario Martone La vida fuera, que recupera la peripecia en la cárcel de la autora.

La actriz siempre sintió que tenía una deuda de reconocimiento hacia la escritora, que en sus últimos años de vida ayudó a una joven Golino a prepararse para un papel que le valió la Copa Volpi en el Festival de Venecia, el año 1986 por Storia d’amore.

Para entender la vida y las obras de Sapienza, es mejor empezar por el final. La escritora murió a los 72 años, completamente empobrecida. La suya fue una existencia escandalosa, al margen de las normas sociales de un país moralista y patriarcal. Su forma de ser fue en parte, lo que le negó en vida el reconocimiento literario.

Nota
(1) El arte de la alegría, editada en España por Lumen (2022), con traducción de José Ramón Monreal Salvador.

Escribe Juan de Pablos Pons | Fotos Avalon