Primate (2)

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Mascota hostil

Estrenada comercialmente en los cines en febrero de este año, la película fue presentada mundialmente en septiembre de 2025 en el prestigioso festival americano Fantastic Fest donde obtuvo una gran acogida.

La cinta explota el terror hacia un chimpancé adoptado como mascota por una familia, cuyo comportamiento alterado lo convierte en un asesino despiadado.

No es la primera incursión del director Johannes Roberts en el horror animal, ya que anteriormente, en sus filmes A 47 metros y su secuela, nos mostró pinceladas de ese miedo claustrofóbico y asfixiante.

En esta ocasión, Roberts cambia el escenario oceánico por un espacio mucho más cotidiano y cerrado, intensificando al máximo la sensación de indefensión de los protagonistas y sumergiendo al espectador en un clima inquietante.

El enemigo en casa

Ben, el terrorífico protagonista de la película, es una mascota exótica adoptada de pequeño por una lingüista experta en comunicación entre humanos y chimpancés. Ella le enseñó a comunicarse mediante el lenguaje de señas y un tablero electrónico.

La gran inteligencia mostrada por el chimpancé y las enseñanzas de la doctora otorgan a Ben cualidades y comportamientos muy humanos. Tras el fallecimiento de la científica a consecuencia de un cáncer, el simio queda al cuidado del resto de la familia: un famoso y millonario escritor sordomudo y sus dos hijas adolescentes, que lo integran como un miembro más.

Después de un incidente con otro animal, Ben contrae la rabia y es entonces cuando, afectado por la locura de la enfermedad, desencadena una noche de pesadilla.

La propuesta de Primate no es nueva en el cine. El subgénero del terror con animales domésticos que se vuelven asesinos ha sido utilizado cientos de veces en la gran pantalla.

Una de las más impactantes y que claramente ha inspirado a este filme (como así lo ha reconocido su director en varias entrevistas) fue la adaptación cinematográfica en 1983 de la novela Cujo, de Stephen King. En aquella intensa cinta, el animal asesino era un inmenso San Bernardo que, al igual que el chimpancé Ben, enloquece tras contraer la rabia.

Una cualidad que distingue a Primate de otras películas del género es la humanización del animal, lo que la convierte en un original slasher, donde esta vez el grupo de adolescentes es asediado no por un psicópata humano, sino por una mascota convertida en depredador.

La construcción del miedo en esta propuesta añade una capa emocional: el terror hacia algo cercano y querido. Cuando aquello que forma parte del entorno cotidiano se vuelve peligroso contra nosotros, la sensación de angustia y desorientación se dispara, y es ahí dondela películaahonda, se diferencia y encuentra su mayor acierto.

En general, la cinta es entretenida y tiene un ritmo alto y concentrado. Su metraje corto está diseñado para no dar respiro al espectador y lograr una atmosfera atrapante que lo haga partícipe de esta situación de supervivencia.

Una buena dosis de escenas gore, algún que otro sobresalto y una estupenda banda sonora synthwave, muy ochentera, compuesta especialmente para la película, convierten esta propuesta en una experiencia interesante para los amantes del terror más visceral.

Una cualidad que distingue a Primate de otras películas del género es la humanización del animal

Unos detalles curiosos

Una de las características principales del filme es que se intentó evitar al máximo los efectos especiales por CGI y, aunque hay algunos, la mayoría de los relacionados con el simio fueron realizados mediante capturas de movimientos de un actor real (Miguel Torres Umba) y la utilización de animatronics, otorgando así más realismo al chimpancé.

En las primeras proyecciones de la película se reportaron abandonos de la sala debido a la intensidad de la cinta y el nivel de violencia.

Aunque la acción parece desarrollarse en una paradisíaca casa hawaiana, la filmación se realizó prácticamente en su totalidad en estudios londinenses.

El guion original, en una de sus primeras versiones, contemplaba al protagonista como un perro, pero se decidió convertirlo en un chimpancé por sugerencia de los productores, evitando así convertirse en un calco de la ya existente Cujo.

Escribe José María Morán