XXIX Festival de Málaga (3): fin de fiesta

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Triunfan Marta Matue y Joaquín del Paso

La vigésimo novena edición del Festival de Cine Español y en Español de Málaga pone su broche de oro el domingo 15 de marzo con una jornada primaveral en la que se proyectan las cintas ganadoras en varios pases al público y Luz Casal ofrece un concierto especial, con lleno absoluto, en el Teatro Cervantes.

El palmarés, hecho público el sábado 14 por la mañana y muy celebrado en la gala de clausura de la noche y posterior fiesta de clausura, ha situado como triunfadoras, en lo que a sección oficial de largometrajes se refiere, a dos cintas, entre otras: la española Yo no moriré de amor, de Marta Matute, y la mexicana El jardín que soñamos, de Joaquín del Paso, biznagas de Oro a la película española e Iberoamericana respectivamente.

Del Paso se ha alzado también con la mejor dirección, mientras que el debut en la dirección de largos de Matute ha obtenido también dos premios de interpretación (Júlia Mascort, femenina protagonista, y Tomás del Estal, masculina de reparto).

Nueva generación de realizadoras

El triunfo de Yo no moriré de amor parece continuar la tendencia que se ha dado en los últimos años en el certamen malagueño, donde han resultado ganadoras películas dirigidas por jóvenes realizadoras, muchas de ellas también óperas primas.

Bendita tendencia, y ojalá esta cinta llegue también a la próxima edición de los Goya, como pasó el año pasado con Sorda, de Eva Libertad. Quién sabe. De cualquier forma, hay que reconocer la valentía y la honestidad de Marta Matute al abordar una temática compleja, como es la de la enfermedad del Alzheimer, de la forma en que lo hace. Cuentan más en muchas secuencias las miradas y los silencios que las palabras entre personajes.

En cierta manera la cinta, al menos a la escribe estas líneas, puede recordar a otro de los largometrajes proyectados estos días en Málaga y que pudimos ver, La buena hija, de Júlia de Paz. Otro relato familiar desde la visión de una chica joven, que en este caso se ve afectada por la separación de sus padres por maltrato.

La decepción, el sufrimiento, el miedo o la ansiedad forman parte del mosaico de emociones que, en ambas cintas, van dejando paso a la esperanza y a la libertad, llegado el momento y con más o menos sentimiento de culpa. Ambas cintas respiran madurez y delicadeza para abordar temas crudos y duros, lo que resulta loable dado que se trata, como decíamos, del primer trabajo de jóvenes realizadoras en ambos casos. Matute y De Paz, apunten los nombres, porque prometen.

Otra de las cintas triunfadoras en el palmarés de la sección oficial de largometrajes ha sido la chilena Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato, Biznaga de Plata Premio del Jurado de la Crítica (integrado por Norberto Chab, José Antonio Díaz y Marcelo Stiletano), entre otras razones, por evidenciar la importancia del cine para la memoria histórica.

La cinta, que también se ha hecho con las biznagas por la mejor interpretación masculina (Nicolás Zárate) y por el mejor montaje. Son 80 minutos, desde luego, llenos de primeros y primerísimos planos del protagonista que se alternan, con astucia y ritmo, con planos generales llenos de acción, todo en un blanco y negro y con una música que recuerdan al cine clásico.

En cuanto a la biznaga de plata premio del Público que otorga el Festival de Málaga, en una decisión promediada al 50% entre el voto del público asistente a la sala y el Jurado Popular de la Sección Oficial de Largometrajes a Concurso, formado por Francisco Aranda, María José Bueno, Pedro Monzón, Lucía Muñoz, Miguel Núñez y Laura Sánchez, ha sido ganadora también Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato. No obstante, y como explicó Juan Antonio Vigar, director del certamen, en la rueda de prensa del palmarés, dado el elevado voto recibido en sala se ha decidido también premiar a Pioneras: Sólo querían jugar, de Marta Díaz de Lope Díaz.

También forman parte del palmarés de la sección de largos, Iván & Hadoum,de Ian de la Rosa (biznaga de Plata Premio Especial del Jurado, mejor guion a Ian de la Rosa y mención especial del jurado a mejor interpretación masculina a Silver Chicón); La Hija Cóndor, de Álvaro Olmos Torrico (mejor interpretación femenina de reparto a María Magdalena Sanizo y mejor música); y Ángeles, de Paula Markovitch(mención especial del jurado a la mejor interpretación femenina a Ángeles Pradal).

El resto del palmarés, de esta y otras secciones, como cortometrajes, documentales, Zonacine, Mosaico y otras, puede consultarse desde la web del certamen.

Yo no moriré de amor, de Marta Matute, y la mexicana El jardín que soñamos, de Joaquín del Paso, biznagas de Oro

Como apuntaba Vigar (quien por cierto, bromeaba con que prefiere hablar de “aciertos” que no “fallos” de los jurados), se han reconocido las cintas que a vista de estos merecen un reconocimiento especial, pero lo más importante es el encuentro que el cine ha propiciado en Málaga estos días.

Un encuentro que ha trascendido la proyección de películas, y que entre otras cifras ha logrado que esta edición, a través de actividades como MAFIZ y otras, unas 1500 personas de la industria de distintos territorios hayan venido a ver nuestro cine para luego llevarlo a sus países. Llegamos, en fin, al final de una edición que, parafraseando a Vigar en la lectura del palmarés, confirma la fortaleza y vitalidad del cine español y en español. Y que se ha vivido, sobre todo, como una fiesta colectiva.

Una fiesta que ha dejado gran espacio a la comedia (con humor marca de la casa David Serrano en Laponia o Berto Romero en Pizza Movies, entre otras que pudimos ver). Pero que no ha olvidado a cine como el argentino, que está atravesando complicados momentos.

Muy recomendable, por ejemplo, en la sección oficial de largometrajes a concurso, en opinión de la que escribe, La mujer de la fila, de Benjamín Ávila y protagonizada por Natalia Oreiro, homenajeada por cierto esta edición. La cinta, que ha quedado fuera del palmarés, pero bien merecía haber estado, parte de lo que parece ser una pesadilla para una mujer de clase media-alta para adentrarse en el importante rol de las madres al cuidado de hijos presidiarios, basándose además en una historia real que supera toda ficción.

Porque en los tiempos inciertos que corren el cine (tomo las palabras de Vigar, que a su vez citó a la malagueña María Peláez) es «el alma en imágenes de la cultura», un antídoto contra la violencia, la ambición y la intolerancia… Y como decía Peláez, «la cultura quizás sea el único espacio libre de pecado, más amable y menos raro».

La próxima cita ya tiene fecha, del 26 de febrero al 7 de marzo de 2027. Nada más y nada menos que la edición 30. Larga vida al cine.

Escribe María Sánchez | Fotos Festival de Málaga / Eloy Muñoz Reyes

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