Exaltados

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¿Cómo sorprenderse del giro conservador de la población?

Estas semanas en las teles, tan pendientes de los juzgados, nos saturan con tanto testimonio y diligencias previas. Cualquiera de los programas, sean de mañana, tarde o noche, se construye a partir de hitos como las regularizaciones, los fraudes, los líos, las prioridades y hasta los insultos.

Recorrido que no siempre se detiene en las amenazas, a veces se da un paso más. Tal es el caso del exaltado parlamentario amenazando a quien presidía el Parlamento (contrapicado de infausta alusión al dictador), por no mencionar al fulano que graba y edita vídeos con sus intimidaciones a familiares y periodistas, difundidas luego en todas las pantallas. ¡Son los exaltados de telediario!

Aunque esto sea lo más frecuente, a veces la pequeña pantalla nos muestra ejemplos edificantes. El informativo de La 1 de TVE, para celebrar el día de la poesía, se despidió declamando versos de Quevedo, Gloria Fuertes, Gabriela Mistral o Gerardo Diego. Despliegue imaginativo que no evitó, sin embargo, que la poesía fuera precedida de las bombas genocidas en Gaza, en Ucrania o la última amenaza belicista de Trump. Y tras las imágenes del desastre, llegó la calma de los versos: innovación narrativa unánimemente loada en redes y medios escritos.

Pese a este detalle, lo más habitual es que tanto en los informativos como en las tertulias presentan y analizan la actualidad sobre todo para fidelizar a su audiencia. Fragmentos visuales junto a un fraseo impactante, casi siempre en detrimento de la comprensibilidad del asunto, se lanzan para provocar a quienes defienden la versión alternativa presentada por la otra parte de la tertulia o por la televisión de la competencia.

El abordaje es bifronte o binario, si se prefiere. Frente a la iniciativa de regularización se le contrapone la prioridad nacional, al fraude de las mascarillas se contrapone la corrupción de la Kitchen, a las debilidades de la sanidad pública se le opone el floreciente negocio de la privada, el juez Peinado frente al fiscal general del Estado, de antes y de ahora (interesante entrevista al exfiscal García Ortiz en Lo de Évole, La Sexta).

La narración de la actualidad bajo este formato, sin duda, favorece la adición entre los ya convencidos y muy discutible que potencie en el mismo grado la comprensión de lo analizado. Hilando desatinos no da como resultado un relato razonable sobre un determinado problema. Por ejemplo, casi todos los sábados un fragmento de LaSexta-Xplica, se ocupa del conflicto de la vivienda. A tal fin pone a discutir a caseros e inquilinos, y lo único que queda claro, además de los desatinados razonamientos de algunos intervinientes a mayor gloria del espectáculo televisivo, es que no hay solución.

Por este motivo tampoco resulta convincente el reciente estreno del court show El Juicio (La 2 de TVE), presentado por José Luis Sastre (otro periodista de la Cadena Ser que se pasa a la tele), dedicado a «juzgar» la sanidad pública. Aparte de la actualidad de los juzgados, se vuelve a abordar un tema tan complejo desde el esquematismo bifronte, esto es, defensores de la pública frente a los objetores.

La otra noche vi el debate en Código 10 (Cuatro) sobre la regularización y no conseguí salir de mi asombro. Para empezar, un programa dedicado a la crónica negra decide abordar un proceso tan sensible como el citado, así que la orientación del análisis ya se la pueden imaginar. Además de los dos moderadores habituales, había seis colaboradores: tres ultramontanos, dos progresistas y la representante de un sindicato policial. Los moderadores no ocultaban, incluso con gestos ostensibles, que compartían el punto de vista de los ultras, a la que también se sumaba la agente. ¿Con semejante composición de mesa, será viable un debate sereno y razonable sobre el tema? Muchas veces los participantes intervienen para señalar al otro, incluso a gritos.  

Formato que no sé si es efecto o consecuencia de la sociedad que vivimos, pero desde luego es muy pertinente para servir de nutriente a las numerosas tertulias televisivas. Cuando se coloca en la agenda mediática cualquier tema de actualidad, sistemáticamente se le dota de una estructura de confrontación, no tanto para favorecer la comprensión del asunto en cuestión sino para que la dramaturgia lo convierta en espectáculo televisivo y cautive a las audiencias. De modo que no interesa tanto aportar luz sobre la actualidad como consolidar la estructura de poder en la industria de la comunicación.

A modo de aproximación tomemos el vídeo que el paraperiodista grabó persiguiendo a unas militantes socialistas. Cuando este pasa a las tertulias lo mismo puede ser una muestra de violencia antidemocrática que la prueba de falta libertad de prensa, siendo el presunto periodista el agredido.

En estos momentos, con el crucero contaminado por el Hantavirus, se aborda en las tertulias siguiendo un patrón semejante: patógenos sueltos frente a riesgos bajo control. Ante la imposibilidad de formar un juicio fundado, la confusión acaba reforzando las ideas previas y los prejuicios anclados en una parte de la ciudadanía (conservadora) y que las encuestas detectan y dan, a su vez, materia para que los medios sigan legitimando un dualismo nada democrático.

Interesante entrevista al exfiscal García Ortiz en Lo de Évole, La Sexta

En definitiva, un juego entre verdad y bulo, pero que la suma no da cero. Estos días hemos tenido la oportunidad de comprobar los enormes riesgos del modelo con la vuelta a la actualidad de Dolores Vázquez, a la que acusaron y condenaron falsamente de homicida. Tras proclamar los tribunales su inocencia, algunas de las voces acusadoras de entonces ahora le han tenido que pedir perdón, 25 años después, en las mismas tertulias que antes la habían acusado. En la otra cara de la moneda estaría Toñi Moreno que creyó en su inocencia, produciendo un documental exculpatorio y ahora leyendo una emotiva carta en su programa de Canal Sur. Estos días le entregó el ministerio la medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad. ¿No es cínico el ritual del palo y la zanahoria?  

Otra modalidad de distorsionar el relato es a lo Risto Mejide quien, en su programa Todo es mentira (Cuatro) y en aras de la verdad según él, provocó a Susana Díaz hasta hacerla renunciar a su colaboración en el programa. Pocos días después el enfrentamiento se produjo con el diputado de la Comunidad de Madrid, pero en esta ocasión fue el presentador quien se ausentó bajo la coartada de no dar cancha a políticos si solo hablan de lo que ellos quieren y como quieren. Es obvio que estas escenas no se producen cuando el invitado es el consejero de Isabel Ayuso, el popular José Manuel García-Margallo o la mismísima Esperanza Aguirre. ¿A quién puede confundir semejante puesta en escena?

En TVE también se producen espectáculos parecidos. En la noche del estreno de Malas Lenguas Noche (La 2), comentando el juicio de la Kitchen, uno de los invitados era Ernesto Ekaizer quien en un par de ocasiones había hecho saber que tenía tres libros sobre el tema. Pues bien, como el moderador no le permitió que hablara para dar paso a la publicidad, a la vuelta el invitado se fue del plató por desacuerdo con Jesús Cintora.

No obstante, el cabreo apenas duró unos días, pues en la edición de la siguiente semana se sentaron cara a cara para disculparse y hacer propósito de enmienda. En fin, se pueden imaginar las redes sociales lo que han dicho de esta «reconciliación», hasta el Sr. Feijóo dijo que todo ha sido tan embustero como lo es RTVE y las encuestas que Tezanos hacer para el CIS.

Con tanto exaltado soltando desatinos mediáticos, ¿cómo sorprenderse del giro conservador de la población?

Escribe Ángel San Martín  

Malas Lenguas Noche (La 2)