Home alone

Hace exactamente un año que el papa León XIV tomaba posesión de la Cátedra de San Pedro. Por aquel entonces, este humilde editorial se hizo eco del evento y depuso una muy breve biografía del prelado.
Ahora, bien asentado sobre el trono y alumbrada una muy interesante encíclica sobre la Inteligencia Artificial, el sumo pontífice se apresta para hacer las maletas y venir a España en junio a visitar al otro Pedro, cuya cátedra se mueve cada vez más y no por voluntad propia.
El presidente, a pesar de cosechar parabienes en el resto del mundo –con recepción papal previa incluida–, no parece ser profeta en su tierra. Le abandonan los socios, la confianza del pueblo y nadie sabe si el desodorante, y lo cierto es que el olor a cloaca de sus colaboradores más cercanos es ya insoportable.
Sobre si las sospechas de connivencia con todos ellos son ciertas y destapadas por Biden o tan solo un disparate movido por un desairado Trump no nos pronunciaremos aquí, en la medida en que encontramos más visos de realidad en los vídeos sobre extraterrestres que ha difundido la Casa Blanca que en algunas de las muy variadas afirmaciones que manchan con nubes de tinta los periódicos y nuestro entendimiento.
Aquí hemos venido a hablar de espectáculo, y cuanto más edificante sea, mejor. Aunque vayamos a tratar cosas realmente vulgares, voy a procurar ir de menos a más para ver si conseguimos acabar por todo lo alto.
Football is coming home
Muy edificantes desde luego no parece que sean las celebraciones de la Copa de Europa de fútbol, que ha ganado el Paris Sant Germain de Luis Enrique y que han convertido la capital del Sena en un campo de batalla. La duda que asalta a los franceses es si los estragos hubieran sido peores de perder el equipo parisino la final contra el Arsenal británico.
Los ingleses, sin embargo –ya les he dicho que iríamos de menos a más–, se están comportando últimamente de forma bastante civilizada, y eso que el fenómeno hooligan es tan británico como la caza del zorro o el té a las cinco. Si quieren acercarse cinematográficamente al asunto, hay varias películas que lo tratan sin riesgo a que les salten los dientes con un bate: a mí me gustó mucho The Damned United, aunque el tema no es principalmente el de la violencia en el fútbol.
Sí lo son Football factory, de Nick Love, o la estupenda Hooligans, de Lexie Alexander. Para hooligans de dentro de la cancha, Buscando a Eric, de Ken Loach, una película que explora el lado humano (y humorístico) del genio francés que jugó casi toda su vida en el Reino Unido y que da una vuelta de tuerca interesante al siempre comprometido cine de Loach.
Si con esto no tienen suficiente, pues nada… a engancharse al Mundial, que empieza el próximo día 11 de junio en el Estadio Azteca, la sede de México, una de las anfitrionas junto a EE. UU. y Canadá.
Black rock
A mediados de mayo se inició el Dhul Hijjah o mes de la peregrinación, un evento de enorme trascendencia para los musulmanes en el que se prohíbe incluso la guerra. Esta importante celebración sirvió de excusa para que las hostilidades en oriente medio se enfriasen un poco, visto que a ninguno de los contendientes –principalmente EE. UU. e Irán– les interesaba seguir haciéndose daño.
Y eso porque entre otros Larry Fink, CEO de Blackrock, que como Sauron y su anillo aspira a dominar el mundo, ha advertido que la guerra es una estupidez que puede hacer subir el petróleo a 150 dólares el barril y que lo mejor es que se alcance una tregua para que los musulmanes puedan ir en paz a celebrar el Dhul Hijjah girando alrededor de la Meca.

Ya se sabe que Blackrock es un fondo de inversión –o si lo prefieren, buitre– que se dedica entre otras actividades incluso menos loables a la especulación inmobiliaria. Pero también podría traducirse por Piedra negra, que es el objeto sagrado que marca la referencia para las vueltas que los musulmanes deben dar alrededor de la Kaaba
Por si no lo sabían, también es el título de la obra teatral de Alberto Conejero que inspiró a los Javis (Ambrossi y Calvo) para realizar su película La bola negra, que a su vez toma el nombre de un manuscrito inconcluso de Federico García Lorca, y con el que han resultado ganadores del premio a la mejor dirección en Cannes.
La septuagésimo novena edición del festival francés hacía prometérselas muy felices al cine español, que contaba nada menos que con tres candidatas a la Palma de Oro: la ya mencionada La bola negra, Amarga navidad, de Pedro Almodóvar, y El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen.
Salvo la película de los Javis, ninguna resultó premiada en la sección oficial, y la sensación fue, por tanto, agridulce.
La Palma de Oro se la llevó Fjord, del rumano Cristian Mungiu, y el Gran Premio del Jurado fue para Minotauro, del ruso Andréi Zvyaguintsev.
La cuestión polémica –no podía faltar, lamentablemente– fue la interpretación que hicieron los Javis sobre el asesinato de Lorca. Y lo fue porque en primer lugar atribuyeron tal hecho ignominioso únicamente a su condición de homosexual, asunto que en sí mismo no debería revestir mayor gravedad en la medida en que los dos autores se han ocupado de promocionar su obra como reivindicativa, si no fuera porque precisamente entra en contradicción con su segunda declaración.
En efecto, Ambrossi dijo sobre la supuesta ocultación de la homosexualidad del poeta hasta hace muy poco tiempo en el sistema educativo lo siguiente: «si conviertes a Federico en un poeta y ya está, nos estás robando un referente. A mí me robaron un referente cuando yo era pequeño y estudiaba. Si a mí me lo hubieran explicado, para mí hubiera tenido una importancia muchísimo más grande, muchísimo más extrema».
Cualquiera que sepa un poco de Historia, ya leída, ya vivida, debe saber que a Lorca se le ejecutó por muy diversos motivos, el principal de los cuales viene a ser el que mueve todo acto de crueldad en una guerra civil: el de las antiguas rencillas familiares o vecinales.
Todo lo añadido en torno a este hecho principal contribuye sin duda a hacer más repugnante y grave un acto de por sí abyecto; Lorca fue abatido por simpatizantes del bando nacional, y no podía dejar de pesar en ellos la percepción de que el poeta pudiera sentirse próximo al republicano.
Esto nos aproximaría, pues, a una interpretación ideológica de su asesinato, que algunos creen, no sin motivo, la principal. Pero no por ello cabe soslayar la motivación homofóbica, que a juicio de muchos historiadores, sería un añadido proximal a las causas distales: Lorca habría sido ejecutado en este orden de importancia por enemigo antiguo, por rojo y por maricón, cuestión esta última que sobreviene por añadidura y que de ser la única de las motivaciones, probablemente no hubiera conllevado su muerte.
Pero la contradicción que he mencionado surge del hecho de denunciar la supuesta ocultación de su homosexualidad. Una conclusión falsa, porque que yo recuerde, en los años ochenta yo ya era plenamente consciente de las preferencias sexuales del genio, y los Javis son más jóvenes que un servidor. Y lo recuerdo precisamente por haberlo estudiado así en clase y por haber visto la magnífica serie de Juan Antonio Bardem Lorca, muerte de un poeta, emitida por TVE en el año 1987 e inspirada en las investigaciones del hispanista Ian Gibson quien, por cierto, participó en junio de 1980 en un programa de La Clave sobre el tema donde se arrojó bastante luz sobre los hechos que condujeron al crimen.

¿Y dónde está la contradicción? pueden ustedes lícitamente preguntarse: ¿Acaso no es un simple error de atribución?
Siempre he defendido, particularmente, que el arte no merece ser desmerecido por las consignas ideológicas que quieren explicarlo a posteriori. Vale lo mismo para quienes quieren orientar una interpretación a priori. Dejemos que el arte nos hable, y afinemos nuestra capacidad de escucha. No cometamos el grueso error de confundir un comentario sobre la película con la película en sí misma. Lo primero es lo que se está criticando aquí.
Porque precisamente todo esto no justifica otra tendencia opuesta que se ha dado a raíz de la polémica: la de despreciar una película sin verla.
La bola negra ha ganado el premio a la mejor dirección en Cannes. Solo por eso ya merece la pena verla para juzgarla técnica y artísticamente. Si la película se permite licencias emocionales o ideológicas, eso forma parte de la voluntad creativa de los artistas y podrá ser aceptada o rechazada según la libre opinión de cada espectador.
Podrá ser criticada por los historiadores o matizada por quienes conocieron los hechos, que son cada vez menos, pero eso no da derecho a rechazarla de entrada porque no solo se estaría cometiendo un prejuzgamiento infundado, sino que además se la estaría, efectivamente, catalogando como artefacto puramente ideológico, cosa que parece no ser.
La respuesta es obviamente no, porque de suyo la presuposición de un crimen homofóbico y la supuesta ocultación histórico-educativa del mismo excluye y oculta las otras razones, a juicio de los historiadores de mucho más peso que la de su tendencia sexual. Queriendo resaltar un hecho como definitivo y definitorio, diluyen la crueldad humana que floreció al estilo de Baudelaire en el humus de la confrontación civil, una crueldad cuyas semillas se plantan hoy por doquier en un terreno abonado que apenas basta regar con una gota de sangre.
Far from home
Y este mes dejó de ser una cineasta de primer orden: Josefina Molina, que fue la primera mujer en obtener el título de directora/realizadora en la Escuela oficial de cine en 1969, falleció el día 30 de mayo en Madrid a los 89 años.
Molina hizo películas de gran fuste como Función de noche o Esquilache, y además series de enorme éxito y trascendencia como Teresa de Jesús –protagonizada por Concha Velasco– , Entre naranjos y una notable adaptación del clásico de Delibes El camino.
En 2006 fundó la asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) junto a otras cineastas como Inés París, Chus Gutiérrez, Icíar Bollaín o Isabel Coixet. En 2012 le concedieron el Goya de Honor a su trayectoria cinematográfica.
Siempre reivindicó con su trabajo la ruptura de una pantalla de cristal que mantenía a las mujeres alejadas de los grandes presupuestos cinematográficos. Sin duda con ello contribuyó a que hoy día haya más directoras y más exitosas que nunca.
Lejos de casa in hac lacrimarum valle, sí…pero como suelen decir los papas en la hora final, esperemos que ya en la casa del Padre junto a su muy idolatrada Santa Teresa.
Más alto no se puede acabar.
Escribe Ángel Vallejo
