Haciendo amigos (2)

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Buenas intenciones

Haciendo amigos es la nueva producción de Santiago Segura, una apuesta a que el productor espera convertirla en una de las películas españolas capaces de atraer al gran público a las salas de cine durante la temporada estival.

La cinta adapta el largometraje francés Un p’tit truc en plus (2024), a partir de un guion escrito por Marta González de Vega, colaboradora habitual de Segura y responsable de los guiones de las sagas Padre no hay más que uno y A todo tren.

Al frente del proyecto se sitúa el director David Marqués, cineasta con una sólida trayectoria tanto en la dirección como en la escritura de guiones. Resulta significativo que Marqués fuera también coguionista, junto a Javier Fesser, de Campeones, una película con la que Haciendo amigos comparte algunos rasgos temáticos y estilísticos. Entre ellos destacan la presencia de actores con discapacidad y una mirada marcada por la inclusión, abordada desde el humor y con vocación de realizar un producto de entretenimiento.

Antonio (Antonio Resines) y Félix (Quim Gutiérrez) son una pareja de atracadores de poca monta que huyendo de la policía terminan en un campamento de personas con discapacidad que están organizando una obra de teatro. Dice su director que la pretensión con esta película era realizar una comedia del estilo de Con faldas y a lo loco, donde la comicidad se deriva del hecho de contar con dos personas en un entorno que no es el suyo.

La película comienza presentando a esta peculiar pareja de atracadores mediante una puesta en escena propia del thriller, con una planificación que genera tensión. Pero de forma inmediata la comedia pasa a ocupar el primer plano y define el tono de la narración. A partir de ese momento conocemos a un padre y un hijo marcados por un pasado difícil y por unas circunstancias que los han empujado hacia la delincuencia como única forma de subsistencia. No obstante, la película deja claro desde el principio que, más allá de sus pequeños delitos, ambos son esencialmente buenas personas, incapaces de cometer una verdadera maldad.

Sus personajes entroncan con la tradición de la picaresca española y remiten, por su condición de perdedores entrañables, a un universo con un cierto aire berlanguiano, donde el humor nace tanto de las situaciones absurdas como de la mirada compasiva hacia quienes intentan sobrevivir en los márgenes de la sociedad.

Antonio Resines vuelve a interpretar ese tipo de personaje que ha convertido en una de sus señas de identidad a lo largo de su filmografía: un hombre de apariencia malhumorada y carácter áspero, pero que esconde una personalidad comprensiva, cercana y profundamente entrañable. Por su parte, Quim Gutiérrez confirma una vez más su solvencia para la comedia al asumir un papel donde gran parte del humor surge de la necesidad de su personaje de hacerse pasar por una persona con discapacidad, una premisa que requiere un delicado equilibrio entre la comicidad y el respeto. Además, el actor permanece durante prácticamente toda la película sometido a un estilismo muy particular que transforma por completo su apariencia y del que sale airoso.

El guion de Marta González de Vega –quien también participa como actriz en la película– construye una historia de enredos en la que el reparto profesional convive de manera natural con actores y actrices con discapacidad. Sin embargo, esta condición no constituye el eje central sino que se integra con normalidad en el desarrollo de la narración.

De este modo, la película evita convertir la discapacidad en el principal elemento dramático y apuesta por una trama coral articulada a través de varias líneas narrativas. Entre ellas destacan la historia romántica entre Félix y la monitora interpretada por Megan Montaner, cuyo personaje aporta un marcado tono feel good que refuerza el carácter optimista de la película, así como el proceso de reconciliación familiar entre padre e hijo, que introduce una dimensión emocional complementaria al componente humorístico de la historia.

En conjunto, la película presenta dimensión pedagógica e inclusiva en su representación de las personas con discapacidad intelectual. Esta perspectiva se manifiesta desde aspectos básicos, como la explicación del término adecuado que debe emplearse para referirse a este colectivo, promoviendo un uso del lenguaje respetuoso y libre de estereotipos, hasta cuestiones más profundas relacionadas con la igualdad y la inclusión social.

El reparto de ‘Haciendo amigos’. Foto: Marina Caputo / Sony Pictures Entertainment Iberia

En este sentido, Haciendo amigos sitúa a todos los personajes en un plano de igualdad, mostrando relaciones basadas en la convivencia, el respeto y la participación compartida. Así ocurre tanto con los dos protagonistas, que se integran de forma natural en el grupo de personas con discapacidad intelectual, como con el personaje de Ángel, quien, por una equivocación, termina incorporándose al grupo de amigos que sale de fiesta. A través de estas situaciones, la película normaliza la interacción entre personas con y sin discapacidad, cuestiona prejuicios y favorece una visión más inclusiva de la diversidad.

El resultado final es un producto claramente concebido para el consumo durante el verano: una comedia ligera, entretenida y cargada de buenas intenciones que, aunque cuenta con algunos gags efectivos y momentos capaces de arrancar la sonrisa del espectador, al menos evita un discurso paternalista, pero que no logra trascender los límites de una fórmula ya consolidada.

La película reproduce los rasgos característicos de la denominada factoría Segura, tanto en su planteamiento narrativo como en sus decisiones de producción. Entre estos elementos destacan un reparto coral muy amplio y la presencia de numerosos cameos e intervenciones breves de actores y actrices, influencers, cómicos y personajes populares del panorama mediático, como David Guapo, Pantomima Full, Natchter o el dúo musical Camela. Estas apariciones buscan reforzar el atractivo comercial de la película y conectar con todo tipo de públicos amén de contribuir a la promoción del filme.

Y ese es el objetivo básico de este tipo de filmes concebidos para explotar su comercialidad en el periodo estival. Avisados están.

Escribe Luis Tormo | Fotos Sony Pictures España