Sagrado Corazón: Su reino no tendrá fin (2)

Published on:

El auténtico amor incondicional

Desde hace unos años existe un movimiento en auge, cada vez más grande en determinados estamentos de la sociedad, hacia la búsqueda de una trascendencia espiritual. Las nuevas generaciones, quizás decepcionadas por las continuas desilusiones sociales, buscan en entornos tradicionales de fe y recogimiento aquello que parecen no encontrar en otros lugares.

Y es en esa necesidad de dar respuestas donde están brillando podcasts, música, series y películas, que ven en este nuevo panorama una vía para llegar a estas personas que anhelan calmar esa «sed» de trascendencia.

En este contexto social, tan polarizado en cuanto a temas de fe y en especial de espiritualidad cristiana, llega a los cines españoles Sagrado Corazón: Su reino no tendrá fin, un docudrama avalado por un auténtico fenómeno de taquilla en numerosos países de Europa.

Si ya es un «verdadero milagro» estrenar una película en las salas, la valentía de hacerlo en forma de documental nos muestra la confianza ciega que ponen en el proyecto sus creadores, el matrimonio francés Sabrina y Steven J. Gunnell.

El estilo que caracteriza las producciones de sus autores entrelaza de manera muy detallada las recreaciones históricas con actores, testimonios reales y un profundo análisis de especialistas en la materia. Toda esta cuidada combinación se percibe también en este último trabajo, que refleja con acierto uno de los misterios de fe más venerados de la religión católica.

Historia, fe y tradición

La cinta narra las apariciones místicas de Jesucristo entre 1673 y 1675 a la monja de clausura Santa Margarita María Alacoque, en un convento de una pequeña localidad francesa llamada Paray-le-Monial.

A lo largo del metraje contemplamos cómo el mensaje revelado a la religiosa ha trascendido en el tiempo, llegando a rincones de todo el mundo y expandiendo una devoción de amor divino que, más de tres siglos después, «arde» en el corazón de miles de fieles.

Para dotar de fortaleza y sensibilidad al relato, junto a la recreación histórica de la vida de la santa se intercalan diferentes testimonios actuales de fieles que han encontrado gracia, consuelo y conversión en este misterio.

La destreza de los creadores en el montaje de la película es notoria; su ritmo fluye con total naturalidad, combinando hábilmente los pasajes de época, las entrevistas del presente y diferentes frases de santos o papas de la Iglesia que actúan como hilos conductores entre los diferentes protagonistas.

Luz y sonido al servicio del mensaje

Sin contar con un despliegue visual deslumbrante —acorde a su ajustado presupuesto—, la fotografía juega hábilmente con la luz, haciendo pasar al espectador de los oscuros planos del convento del siglo XVII a la claridad de las escenas actuales, destacando así la felicidad que muestran los testigos al hablar de sus motivaciones personales.

Por su parte, la banda sonora corre a cargo del prestigioso músico francés Thierry Malet, cuya partitura acompaña correctamente la acción. Su trabajo combina con acierto piezas clásicas gregorianas y canciones contemporáneas que se mueven y «juegan» de manera armónica, adaptándose a la perfección a cada situación representada.

El balance global de la producción, con sus claroscuros, es loable y aporta a la cartelera una forma de acercar al espectador

Luces y sombras de un misterio

En líneas generales, tomando toda la obra en su conjunto, resulta entretenida, tiene un ritmo narrativo ágil y su combinación con experiencias reales la hace amena. Sin embargo, no todo es brillante en ella.

Si bien nos aproxima con éxito a la devoción de este santo misterio del Sagrado Corazón, que a tantos fieles reúne en el mundo, deja la parte de ficción algo huérfana. Las escenas del convento y la primera aparición del Nazareno están cuidadas y representadas con respeto, pero la cinta no profundiza lo suficiente en cómo santa Margarita María consiguió transmitir con tanta fuerza el mensaje en aquellos tiempos tan complicados. Incluso queda la sensación de no dar un cierre definitivo a la recreación histórica, priorizando en exceso las entrevistas personales.

Esto inclina demasiado la balanza del resultado final hacia el género documental, perdiendo una gran oportunidad de hacer brillar el relato cinematográfico de la santa.

La pieza que falta en el relato nacional

Otro aspecto que se echa de menos —y que se entiende perfectamente por la procedencia francesa de sus creadores— es la falta de conexión del misterio narrado con nuestro país. La devoción al Sagrado Corazón alcanzó en España una repercusión idéntica, si no mayor, a partir de 1733.

Fue en ese año cuando se sitúan las visiones místicas de Jesucristo al jesuita y hoy beato Bernardo de Hoyos en Valladolid, quien recibió un mensaje que pasaría a la posteridad y que caló profundamente en la identidad espiritual del país: «Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes». Este guiño a España hubiera dotado a la cinta de una experiencia más completa del misterio.

Con todo, cabe destacar la valentía de los directores franceses por llevar a los cines un contenido, a priori, poco comercial —aunque la taquilla europea ha demostrado lo contrario, apoyando la iniciativa—. El balance global de la producción, con sus claroscuros, es loable y aporta a la cartelera una forma de acercar al espectador un acontecimiento pasado cuya huella conecta y perdura hasta nuestros días.

Escribe José María Morán | Fotos Bosco Films