Película recomendable, emocionante y aleccionadora

Un kata, que significa «forma», es una serie o secuencia predefinida de movimientos de ataque y defensa que se hacen contra uno o varios oponentes imaginarios, similar a un combate simulado, también llamado «trabajo de sombra», pero con pasos, giros y técnicas estrictamente pautados que se repiten siempre de la misma manera.
La sincronía, la perfección postural, los armónicos movimientos y la belleza de la ejecución hace que formen parte de eso que se llama «artes marciales».
Esta parcela del combate nipón nació en Okinawa y China, como un método codificado para transmitir los secretos y principios del combate de generación en generación, sin necesidad de dañar a un compañero o cuando las armas estaban prohibidas.
Los movimientos del kárate contra imaginarios enemigos o katas se realizan y aprecian como estallidos de potencia, equilibrio, respiración, armonía y precisión, como si se tratara de una mezcla de danza y geometría, de tensión y elasticidad, de silencio y explosión.
Biopic de Sandra Sánchez
Esta película de Aritz Moreno es un biopic sobre Sandra Sánchez, una mujer y una deportista que se mantuvo firme, que conservó la confianza, que no dejó de creer y desafió las convenciones. De descartada por el sistema, llegó a ser la mejor karateka de todos los tiempos.
Al comienzo, de niña, ya dejó claro que no quería que la llevaran a ballet, quería ir junto con su hermano a artes marciales. Desde entonces hasta que a los casi veinte años se convierte en una reputada karateka y, justo cuando le proponen entrar en la Selección Española en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, su madre cae enferma.
Sin pensarlo, cuelga el kimono y se dedica en cuerpo y alma a cuidarla durante casi diez años. Un ejercicio de amor filial incondicional, abnegación y firmeza de carácter. Una vez recuperada su madre, Sánchez vuelve al tatami, si bien ella nunca deja de entrenar por su cuenta.
Sandra tiene la conducción de Jesús del Moral, que además de su entrenador es su compañero en la vida, su marido. Es de esta guisa que después de haber estado diez años de cuidadora de su madre, Sandra se propone lo que aparenta ser imposible: ser campeona con más de 30 años y conquistar el oro olímpico a los 39, derrotando nada menos que a Japón y actualmente es considerada la mejor practicante de kata de todos los tiempos.
Esa proeza implica redelinear y redefinir el significado de la palabra «perseverancia» en un deporte y un arte donde los veteranos suelen retirarse a los 30 años. Además, el kárate es una disciplina dominada esencialmente por los japoneses, siendo incluso un arte marcial de interés nacional.
El filme es un relato sobre el personaje real de Sandra, una historia de sacrificio, de amor, de valentía y de lucha, lo cual va más allá del kárate, deporte al cual trasciende, para convertirse en leyenda y en un ejemplo.
Moreno y su habitual e imprescindible director de fotografía Javier Agirre Erauso tenían un desafío principal: captar todo lo meticuloso y ritual que contiene este arte marcial de los kata. Y hay que reconocer que lo logran, también gracias a la riqueza y a la precisión de las localizaciones (el filme viaja de Talavera de la Reina y Madrid hasta Japón y Taiwán) y, sobre todo, gracias al reparto.

Reparto y personajes
Una vez la joven puede volver a ejercer su deporte, la karateka busca desesperadamente poder entrenar seriamente. Se pone en manos de un maestro local (Ernesto Alterio), quien le recomienda un nivel superior: Jesús del Moral (Patrick Criado). Andrea Ros en un increíble gran papel como Sandra, consigue, no sin esfuerzo e insistencia, que Jesús, acepte ser su entrenador.
No tardan en enamorarse dentro y paralelamente a su quehacer de entrenamiento deportivo. En tal sentido Criado y Del Moral transmiten gran parte de la emoción y de la química que debió acaecer en el devenir de la historia vera, sin duda algo único y por lo cual esta cinta cobra sentido pleno.
A título individual, tras ser rechazada por el equipo nacional, consigue mejores puestos que las internacionales hasta que el presidente de la Federación (Antonio Durán Morris) elige a Jesús como responsable del equipo. Sandra pelea por ser la mejor con la representante japonesa, con quien traba una fuerte amistad, hasta liderar el ranquin mundial seis años consecutivos.
El trabajo que hace Andrea Ros, que es actriz y no karateka, hay que calificarlo como superlativo e increíble, la ejecución de los katas es sencillamente perfecta, sus movimientos y esquema de ejecución son increíbles, un lujo para la vista, una danza enérgica y bella que merece la pena ver en pantalla grande. Sin duda, la actriz se ha trabajado el kárate haciendo muchas horas extra en el tatami, eso se nota mucho y eleva la película.

Más allá del entrenamiento y del romance, también descuella en esta película biográfica la interesante relación de amistad que se da entre la futura campeona y su máxima rival, una joven nipona, la reina del kata (The Queen of Kata), interpretada con un encanto franco y emotivo por la japonesa Mizuki Yoshida.
Hay también en la historia la figura del maestro de kárate Yoshimi Inoue, venerado mundialmente, figura destacada en el mundo del kárate-do, sōke y creador del método Inoue Ha Shito Ryu, por cuyo dojo (entorno enfocado en el crecimiento personal, la disciplina, la cortesía, la formación del carácter y el arduo entrenamiento karateka) pasaron múltiples campeones del mundo. Allá fue la pareja protagonista en busca de un nuevo kata.
Este genuino maestro japonés, sabio del kung fu y de las artes marciales, es interpretado con brillantez y de manera destacada por el actor Yoshihiro Ogata, más conocido como Denden (multipremiado actor japonés con más de 100 películas en su haber), quien le da al personaje el humor y la profundidad requeridos. Este alegre y carismático instructor japonés es decisivo en la etapa de aprendizaje y perfeccionamiento de la protagonista.
Denden tiene un justo tiempo en pantalla, pero su participación en la historia dota de sentido cultural, psicológico y espiritual la práctica del kung fu y el kárate; la presencia sustancial de este maestro es nodular («Lo importante no es Japón, es el kárate», afirma). Un hombre de gran estatus marcial, pero de trato sencillo, relajado y con una perenne sonrisa que transmite la felicidad de vivir el kárate. Su legado perdura y su dedicación a las artes marciales continúa inspirando a generaciones de karatekas en todo el mundo.

Intervienen con igual brillantez otros actores y actrices como Ernesto Alterio, Antonio Durán Morris, Pablo Álvarez, Pilar Castro, Vicente Vergara, Edu Ferrés, Marta Pons y Chani Martín.
Moreno destaca con una puesta en escena sensible, que subraya la profesionalidad de su protagonista. Se mueve con soltura en diferentes escenarios y luce en la pantalla los ejercicios de kárate.
Refleja con acierto el compromiso y el ascenso de Sandra, así como la lucha por alcanzar su sueño, que llegó demasiado tarde, y cuando nadie lo esperaba, para una practicante de su disciplina. Ganó la triple corona (Juegos Olímpicos, Mundial y Europeo) en el mismo año.
Una vocación irreductible en unos orígenes sencillos, obstáculos de todo tipo, internos y externos, entrenamiento sin límite, incluso el mejor maestro nipón. Un camino de heroína en el que brilla una Andrea Ros cinturón negro.
Escribe Enrique Fernández Lópiz | Fotos Warner Bros