DIETA MEDITERRÁNEA (2)

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Título original: Dieta mediterránea
País, año: España, 2008
Dirección: Joaquín Oristrell
Producción: Marta Esteban, Gerardo Herrero
Guión: Yolanda Gª Serrano y Joaquín Oristrell
Fotografía: Albert Pascual
Música: Sergio Moure
Montaje: Aixalà y Domi Parra
Intérpretes:

Olivia Molina, Paco León, Alfonso Bassave, Roberto Álvarez, Jesús Castejón, Carmen Balagué

Duración: 90 minutos
Distribuidora: Alta Classics
Estreno: 6 febrero 2009
Página web:   www.dietamediterraneafilm.com

Tres no son multitud
Escribe Eva Cortés

dietamediterranea1.jpgLos ingredientes de la última comedia de Joaquín Oristrell son casi tan surrealistas como los de los platos de la protagonista de su historia, Sofía (Olivia Molina); por eso su obra pasa con nota la parte de entretenimiento aunque no la de congruencia.

Amor y comida son los protagonistas de este filme, llevándose el primero la relevancia. Según Joaquín Oristell, lo que la película pretende reflejar es el cambio que ha dado la sociedad española en los últimos cuarenta años, en lo que a amor libre se refiere, a través de la peculiar familia de un pueblo corriente. Las relaciones matrimoniales, tanto de los padres como de los hijos de esta historia, rompen los tópicos de las parejas convencionales, tendiendo hacia las culturas europeas, más libertinas; la sociedad cambia en cuanto al modo de verlas: desde tener que ser escondida, la de los padres, hasta la de los hijos, en principio criticada y después sorprendentemente aplaudida. 

En el centro de estas alocadas relaciones, una protagonista, Sofía. Hija de un matrimonio atípico, dueños de un bar de comidas en un pequeño pueblo, desde pequeña destaca por su mente abierta para la época en la que vive. Ambiciosa, trabajadora, obsesiva, al borde de la locura, Sofía se enamora del arte culinario a la par que de dos hombres: Toni (Paco León), el buen chico con el que se casa y tiene tres hijos, y Fran (Alfonso Bassave), el solitario que siempre aparece en el momento clave para recordarle que puede llegar a ser la mejor cocinera.

Los tres viven en el mismo pueblo, por tanto se conocen desde siempre. La historia, que comienza con el nacimiento de Sofía, es narrada en tercera persona por Lunes, la hija pequeña de Sofía. Por mi parte, primera incongruencia, ¿cómo puede ponerse a alguien el nombre Lunes, por mucho simbolismo que conlleve ese nombre?, ¿acaso todo está justificado? Lunes no aparece físicamente en el filme, pues justo acaba cuando ésta nace.

El trío protagonista, Sofía, Toni y Fran, no sólo monta un restaurante, tras diversos encuentros y desencuentros, sino que también comparte corazón y cama. Un mutuo acuerdo al que llegan los tres, en una de las escenas más cómicas de la película –todo sea dicho–. Su atípica relación da pie a esta comedia de situaciones, donde los problemas se resuelven con buen humor, un gran acierto, dejando de lado los chistes fáciles. Lo malo es que conforme avanza se pierda el tono humorístico para dirigirse al drama, nada acertado y poco creíble.

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La cómoda situación sexual de Sofía

De los tres, Sofía lleva el peso de la narración. Interpretada con frescura por Olivia Molina, es una persona llena de pasión que busca que su vida esté llena en todos los sentidos. Por eso quiere ser la mejor cocinera y para ello hará lo que sea. También lucha por tener una vida sentimental plena, aunque ello implique convencer a su marido de que Frank es el condimento perfecto para la relación; un poco al hilo de lo que les pasaba a Bardem y Penélope en  Vicky Cristina Barcelona, pero que resuelven de forma opuesta.

dietamediterranea2.jpgPaco León, joven actor que ha conseguido muchos seguidores debido a su interpretación de Luisma en Aída, demuestra que sabe moverse en otros registros dando vida a Toni. Aunque su personaje no deja de protagonizar situaciones cómicas, lo cierto es que aporta el toque serio a esta relación de tres. Representa al hombre con ideas conservadoras, siempre preocupado del “qué dirán” y de que su hombría y orgullo no queden por los suelos, aunque en el fondo sólo sea un ingrediente más, que Sofía usa como quiere.

Por su parte, Fran, el papel que representa Alfonso Bassave, es el hombre mujeriego, inmaduro y vividor, guaperas, que desprende seducción por todos los poros de su piel. Sofía cae una y otra vez en sus brazos, no sólo por sus buenas ofertas profesionales, esta claro. Alfonso Bassave se mueve como pez en el agua y queda muy creíble en este papel que en principio iba a interpretar Santi Millán.

Las tres personalidades, además de solventemente interpretadas, quedan bien perfiladas y sobre todo están muy justificadas en el guión, siguiendo aquello “de tales padres, tales hijos”; y aunque no dejan de ser tópicas, juntas forman un conjunto divertido y en perfecta armonía.

Más surrealismo e incongruencias

Aunque el guión trata bien a los personajes, no está igual de bien conseguida su evolución y el paso del tiempo.

En los cuarenta años que narra la historia, todos progresan profesionalmente, pero sólo se nos muestras las formas en las que lo consigue Sofía: saliendo de su casa, viajando a Francia, observando a los grandes chefs, perdiendo horas de sueño… Sin embargo, esas propuestas de trabajo que le hace Fran parecen surgirle por arte de magia. De pronto pasa de ser un chavalín mujeriego a todo un representante que cualquier artista desearía tener, con coche de lujo y una agenda de contactos exquisita.

dietamediterranea3.jpgPor su parte, Toni pasa de la barbería a vender casas, haciendo “pleno al quince”, convirtiéndose en un maestro de la administración y los negocios de la noche a la mañana; más magia. Así no me extraña que muchos críticos digan que la película tiene mucho de cuento de hadas.

Pero además, el paso del tiempo también esta poco logrado. Queriendo comenzar la historia desde el nacimiento de Sofía hasta que nace su hija, el filme es como un puñado de piezas formando un puzzle. El problema es que el avance queda en muchos casos forzado. Dicho sea el caso, de cuando Sofía se sube a una ambulancia y aparece en un hotel de Galicia. Es inevitable preguntarse ¿y esto?

Además, la caracterización de los personajes no ayuda. Es cierto que Sofía va cambiando de aspecto conforme va creciendo, pero su padre (Roberto Álvarez), su madre (Carmen Balagué) y el padre de Toni (Jesús Castejón), parecen haberse quedado anclados en 1978, que es cuando comienza esta historia: nunca envejecen.

A mí me sorprende que a un buen guionista de comedias de situación –como vimos en Todos los hombres sois iguales o Reinas– se le pasen por alto este tipo de detalles. Parece que a Joaquín le va mejor dejando el trabajo de dirección a otros, limitándose él a trabajar sobre el papel.

En su conjunto, la película entretiene, sin excelencias. Eso sí, advierto que los amantes de esta nueva tendencia cinematográfica, del tema culinario, no esperen nada interesante al respecto; sólo recetas locas del tipo sardinas con chocolate; alta cocina al estilo del cocinero español de moda, Ferrán Adriá, eso sí, con una lucha desde abajo para ganarse el reconocimiento; y una cocinera de lo más excéntrica, que se duerme en un congelador pensando en comidas japonesas  y cuya vida sexual influye de manera importante en su cocina.

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