24 Cinema Jove de Valencia (8): balance

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Sobre y desde el festival

Escribe Adolfo Bellido López

Cinema Jove 2009Cinema Jove pone fin a los festivales de cine, de cierto interés, que han tenido lugar durante la primera parte del año. Un certamen que el próximo año cumplirá un cuarto de siglo de existencia. El trabajo llevado a cabo, ascendente y de labor rigurosa, ha sido la seña de identidad de un certamen que comenzó dedicado exclusivamente a producciones escolares. El paso de los años llevó a marcar nuevas sendas, ampliando su primigenio nombre.

Con el tiempo, el apartado de producciones escolares o juveniles pasó a ser un (importante y exclusivo) apartado de Cinema Jove, ampliando sus secciones oficiales con el fin de acoger los primerizos cortos y posteriormente los largometrajes de jóvenes directores. La edad de los participantes fue creciendo hasta suprimirse esa barrera desde el pasado año.

De todas maneras, las producciones del certamen (los cortos por una razón evidente, pero también los largos) son, generalmente, de gente primeriza o joven. Lo curioso es que también muchos de los filmes proyectados, quizá por la edad de sus autores, tratan de historias sobre niños o adolescentes. Los dos últimos años así ha ocurrido en la mayor parte de las películas a concurso.

En la actualidad, las dos secciones oficiales (películas realizadas dentro de la industria y el encuentro audiovisual de jóvenes) se arropan tanto por otras películas agrupadas en diferentes secciones, como por las diversas actividades de indudable interés que se llevan a cabo.

Para dar mayor brillo a algunas secciones se procede a presentar alguna interesante publicación. En la presente ocasión se ha optado por editar un libro en el que se analiza la (aún corta pero intensa) obra de la argentina Albertina Carri, una realizadora prácticamente desconocida en España. Todo un hallazgo (su presencia, el poder conocer lo que ha realizado hasta el momento) del que el festival puede sentirse orgulloso. Un cine inteligente y combativo, lleno de ganas y de rabia, por utilizar la palabra con la que titula su, por el momento, última e importante película.

Albertina Carri

Las lunas de Valencia

Albertina Carri dijo en la rueda de prensa que estaba sorprendida por la concesión de una de las lunas de Valencia, que le otorgó el certamen al ser una de las personas homenajeadas en la presente edición. Consideraba la directora que tal galardón era demasiado para alguien joven, como ella, y con una obra aún no muy extensa.

Otra de las lunas de Valencia se otorgó a Laurent Cantet, el realizador de la premiadísima La clase, quién también estuvo presente en Valencia. Se proyectaron  todos los filmes (largos y cortos) que ha dirigido hasta el momento. Como también (fue otro de los homenajeados) se pudo ver la obra completa del muy interesante director sueco Bo Widerberg. Lastima que su muerte rompiese una más que meritoria carrera.

Está bien que un festival organice ciclos completos de todos aquellos a los que homenajea. Mejor si, como hace ahora Cinema Jove, se fija en aquellos hombres y mujeres del mundo del cine insuflados con el soplo de la juventud. Es lo mínimo que puede hacer un festival que lleva la juventud expresa en su especificidad. Elogioso el exponer cine de gente joven o, como ha hecho con anterioridad, de realizadores grandes con una amplia obra como ejemplo a seguir para los jóvenes que comienzan. Recuerdo, en este aspecto, los estupendos ciclos que en el pasado se llevaron a cabo como homenajes a las obras de Roger Corman, Budd Boetticher, Basilio Martín Patino, Blake Edwards…

Alvaro Cervantes

Desde hace unos años Cinema Jove, además de esos ciclos-homenaje a los realizadotes, premia a un actor o actriz revelación. La esperanza de un futuro de cine. En esta edición el galardón se concedió a Álvaro Cervantes, actor de pocos títulos (un filme para televisión, dos cortos y dos largos), pero con los que ha demostrado su calidad como intérprete.

Se proyectaron los dos largometrajes en los que ha intervenido, Pretextos de Silvia Munt y El juego del ahorcado de Gómez Pereira. Sobre todo esta última, en un complejo papel, refleja el gran actor que puede llegar a ser. La película de Pereira, con cierta estructura de thriller, es una muy interesante descripción sobre la sexualidad en la adolescencia, Es, junto a 25 kilates, uno de los pocos filmes potentes -a pesar de sus numerosos errores- del actual cine español.

Curiosamente en ambos títulos, además, se toma a una ciudad (distinta en cada caso acorde con la historia narrada) como protagonista de la acción. En este caso, y dentro de la exploración de un mundo cerrado, la acción transcurre en Gerona (25 kilates se desarrolla en Barcelona). Si es lógica la ubicación del filme de Pereira no lo es tanto (o no se entiende como tal) la época del pasado en que se desarrolla la historia. Si el filme logra sus objetivos se debe, en gran parte, a la gran interpretación de los dos jóvenes actores, Álvaro Cervantes y Clara Lago. No hubiera sido un dislate haber otorgado el galardón a ambos actores.

Enrique Urbizu

Problemas y espectadores

Cinema Jove posee los mismos problemas que aquejan a cualquier festival que tiene lugar en una ciudad relativamente grande: su dispersión. Son demasiadas salas en funcionamiento en las que se pueden ver películas (y en las que realizar actividades), algunas lejanas, lo que impide asistir a todas las proyecciones y actos que se desearía.

Los espectadores de esta edición han sido numerosos. También la presencia de invitados y prensa acreditada de diversos lugares ha sido notoria. En las salas centrales del festival, donde se pasaban los títulos de la sección oficial (las dos de la Filmoteca) siempre había gran cantidad de público, número que se ampliaba cuando se proyectaban sesiones especiales dedicadas al cine valenciano, independiente de que fueran largos o cortos. En alguna de esas sesiones (caso, por ejemplo, de Cos mortal) se llegaron a agotar las entradas desde primeras horas de la mañana para la proyección que se efectuaría por la tarde.

Notable, al igual que en años anteriores, ha sido la asistencia a las sesiones nocturnas y gratuitas al aire libre que tuvieron lugar en la explanada del parque de Viveros. Allí se proyectó el ciclo denominado Cuaderno de rodaje, un conjunto de filmes escogidos por un realizador español. Son los que considera como algunos de los títulos de su vida.

Un ciclo que se inició el pasado año con las recomendaciones de los autores de Rec y que este año se centró en los gustos de Enrique Urbizu. Se pudieron ver desde Amanecer de Murnau hasta Million Dollar Baby de Eastwood, pasando por obras tan emblemáticas como Sed de mal de Welles, Un día de campo de Renoir, Al rojo vivo de Walsh, Barco a la deriva de Ford, La noche del cazador de Laughton, Viento en las velas de Mackendrick… Urbizu, el programador del ciclo, escogió como tarjeta personal de presentación dos de sus mejores filmes: La vida mancha y La caja 507.

Cinema Jove aclaró que debido a la crisis el festival se veía obligado a suprimir el mercado del corto, una decisión que fue mal acogida por los diversos cortometrajistas, ya que ven en esos foros la única posibilidad de dar salida a sus obras, bien por ser vendidas a las televisiones o bien ser contratadas para circuitos culturales.

A pesar de la crisis, o por ello, se agradecen los pequeños obsequios que los festivales entregan a la prensa especializada en algunos festivales. Aquí fue, por ejemplo, una pequeña libreta con un curioso bolígrafo incorporado. Sencillo y practico regalo que sirvió para tomar notas en las (quizás demasiadas) ruedas de prensa celebradas a lo largo y ancho del festival.

'Clases particulares' (Private lessons)

Algunos títulos de la sección oficial

En un artículo anterior de la revista sobre el festival, se comentaron algunos de los largometrajes proyectados los primeros días en la sección oficial. Pasamos ahora a comentar el resto.

En general, el nivel medio del certamen ha sido aceptable. No ha habido ni películas extraordinarias, ni tampoco horribles. Algunas, eso sí, han sido demasiado grises o planas. Una de las pocas que no pudimos ver (¡qué casualidad!) fue la premiada Clases particulares (esperemos sea estrenada prontamente), pero sí vimos el segundo premio, El aprendiz, que como el primero era de nacionalidad francesa, un ejemplo de que el cine francés, después de años de declive, vuelve a reencontrar su antigua calidad. Es como si el recuerdo de la nouvelle vague, cuando se cumplen cincuenta años de su inicio, le hubiera devuelto el necesario aire fresco perdido en los últimos tiempos.

 

L'apprenti (El aprendiz)

L’apprenti (El aprendiz)

Está dirigida por Samuel Collardey, nacido en 1975. En los filmes que ha realizado se encarga también de la fotografía. Después de varios cortos, éste es su primer largo. Ha sido premiado en diferentes festivales antes de recabar en Cinema Jove. Así, por ejemplo, en el último festival de Venecia recibió el premio de la crítica.

La película narra simplemente la vida de un joven de 15 años, estudiante de agricultura, en una granja situada en la frontera con Suiza y donde ha ido a parar con el fin de realizar practicas en el verano. El filme comienza con su llegada a la granja y termina con su marcha. Ha transcurrido una estación y algo más: un aprendizaje.

Una placidez casi hawksiana o fordiana domina una narración cuya principal virtud es la de mostrar lo que le ocurre y vive el joven protagonista. Cómo, con el paso de los días, va aprendiendo un oficio, cómo se relaciona con la familia, cuáles son sus diversiones, sus pequeños amores… Nada importante ocurre en apariencia, pero lo es en cuanto se retratan unos hechos que conducen al conocimiento y evolución del personaje central que,, además encuentra al padre ausente. Mirada lúcida, serena.

El defecto de la película es que quizás sea demasiado lenta al mostrar el paso fluido de una existencia en la que no se producen hechos extraordinarios. Un documento ficcional o una ficción documental, como se prefiera, que nos muestra sin falsos artificios una historia de iniciación: la de un joven que aprende a vivir, a estar en la vida.

Alle Anderen (Todos los demás)

Alle Anderen (Todos los demás)

Sorprende, por el contrario, que el filme alemán de Maren Ade obtuviera tanto el segundo premio en el festival de Berlín como el premio a la mejor actor. Es el segundo largometraje de su directora, cuya identidad con El aprendiz se encontraría en la ausencia de historias. En ambos títulos aparentemente no pasa nada, pero si en el filme francés el planteamiento es consecuente con el desarrollo, en el filme alemán tal proceder no tiene demasiado sentido.

Se cuenta cómo una pareja de jóvenes amantes alemanes va a vivir sus vacaciones en una villa de Cerdeña. La relación entre ambos, sus insulsos diálogos y el encuentro con otra pareja son los puntos sobre los que se sostiene una narración alargada hasta la extenuación. Por momentos parece que un determinado suceso va a llevar el filme por otros derroteros, alimentándose por una especie de intriga o tendente hacia una resolución dramática. No, tal creencia es un espejismo. todo sigue igual. El filme sigue monótono, repitiendo machaconamente la relación entre dos personajes anodinos.

Hay películas sin historia donde la narración es la propia historia o donde la repetición de los hechos es la excusa para adentrarnos en un mundo de sentimientos. No es el caso de esta película de Ade, una especie de cortometraje alargado e inútil, que ni siquiera sirve de reflejo de una época o de una clase social. Sería, exagerando, un falso Antonioni, incapaz de dar testimonio de nada, ni siquiera del vacío en el que se mueven unos torpes, e inútiles, personajes.

Rune Denstad Langlo

Nord

Curiosa al menos es la película noruega de Rune Denstad Langlo, realizador de varios documentales antes de enfrentarse a su primer largometraje de ficción. Lo mejor del filme es la presencia del paisaje noruego como compendio de la marcha de un hombre a la búsqueda del hijo desconocido. Una especie de road movie por caminos de nieve en los que el extraño protagonista se encuentra con no menos extraños personajes, lindantes a veces con el absurdo.

Curiosa y sorpresiva la película, supone el encuentro con una cinematografía poco conocida. Un filme de todas maneras más interesante que otro de los títulos alemanes a concurso…

Teenage Angst (Angustia adolescente)

Título alemán cuya única virtud es su duración, poco más de una hora. Es el primer largometraje de Thomas Stuber, quien con antelación había realizado varios cortos.

Historia sobre el poder y la humillación dada a través de una especie de club pandillero de estudiantes conjurados, que se reúnen para beber y sacar a relucir su sadomasoquismo. El débil, ya se sabe, aplastado por el fuerte mientras alguien observa inútilmente porque el filme ni siquiera sirve como concienciación, o reflejo, de una situación. Todo un fiasco.

Teenage Angst (Angustia adolescente)

Precisa dedicatoria

El festival se dedicó, tal como queda reflejado en el catálogo, a la memoria de Gemma Santatencia Olaso, integrada desde su juventud, durante años, tanto en el equipo del festival como en el mundo del cine, y que falleciese el pasado año.

Un emotivo y sincero recuerdo del y desde el festival, que también englobaba el de todos los que la conocimos. 

Cinema Jove, uno de los más veteranos y serios festivales del panorama español