NUEVA YORK PARA PRINCIPIANTES (1)

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Nueva York para principiantes
Título original: How to Lose Friends & Alienate People
País, año: Inglaterra, 2008
Dirección: Robert B. Weide
Producción: Elizabeth Karlsen, Stephen Woolley
Guión: Peter Straughan, basado en el libro How To Lose Friends And Alienate People: A Memoir de Toby Young
Fotografía: Oliver Stapleton
Música: David Arnold
Montaje: David Freeman
Intérpretes: Simon Pegg, Kirsten Dunst, Gillian Anderson Danny Huston, Jeff Bridges, Megan Fox, Thandie Newton, Max Minghella
Duración: 110 minutos
Distribuidora:  Warner Bros.
Estreno: 24 julio 2009
Página web:  http://www.paramountpictures.co.uk/
howtolosefriends

Siempre hay que elegir
Escribe Eva Cortés

Robert Weide se estrena en las películas de ficción con esta comedia romántica Tras dirigir documentales, Robert Weide se estrena en las películas de ficción con esta comedia romántica con tintes críticos de poco nivel.

La película, basada en los hechos reales que recoge la novela británica How to Lose Friends & Alienate People, del periodista Toby Young, cuenta las peripecias que le ocurren a Sidney Young (Simon Pegg) hasta que consigue colaborar en una revista sobre la alta sociedad, la moda y los famosos y codearse con ellos, al estilo de lo que vimos en El diablo viste de Prada.

Sideney Young es un personaje peculiar, sin sentido del ridículo, payaso, patoso y excesivamente sincero. Cuando el director de Sharps lo llama para que trabaje en la sección El rincón del espía, no se lo piensa dos veces y vuela hasta la ciudad de la gran manzana.

Su extraño humor resulta molesto para la mayoría, tanto para su casera como para sus compañeros de trabajo. Empeñado en seguir sus principios, conoce a Alison (Kirsten Dunst), su compañera de trabajo y la única persona que parece entenderle.

La película, basada en los hechos reales que recoge la novela británica 'How to Lose Friends & Alienate People'

En su primera fiesta con los famosos conoce a la explosiva actriz del momento Sophie (Megan Fox) y queda perdidamente enamorado. A partir de ahí su objetivo, además de intentar satirizar desde Sharps, es conquistar a la actriz en ciernes, cosa que con sus peculiares formas de ligar, es complicada.

Esta personalidad que Peter Straughan, guionista del filme, ha buscado para el protagonista, provoca que por lo menos el espectador se ría en determinadas escenas. Una de las más divertidas es la que Sideney se cuela con un cerdito -simulando a Babe– en la alfombra roja.

Suerte tiene Robert Weide de estos toques de humor y de los conseguidos giros argumentales; con ellos ha conseguido que su obra al menos entretenga.

Suerte tiene Robert Weide de estos toques de humor y de los conseguidos giros argumentales; con ellos ha conseguido que su obra al menos entretenga

El argumento sí pero no

Cuando hablo de giros, me refiero a la forma de actuar del periodista. A lo largo de la narración, Sideney cambia varias veces de parecer. Cuando nos hacen creer que ha fracasado, cambia su forma de ver las cosas y acepta escribir alabando a quienes en principio pretendía ajusticiar. Después, cuando por fin llega a lo más alto, aparece el cambio final.

Simon Pegg se defiende bien en el papel de Sideney. No le queda mal lo de hacer el payaso y ser un poco excéntrico, está creíble. De todas formas, para mí la mejor actuación es la de Kirsten Dunst. Es cierto que el papel le viene como anillo al dedo. Tanto en Spiderman como en Elisabethown interpretó con solvencia el papel de amiga simpática, risueña y en parte sexy. Aquí su personaje es el mismo. Y ella sigue llenando planos con esa sonrisa cautivadora que hace que disfrutemos más de la parte cómica del filme

En cuanto al propósito de Robert Weide de hacer crítica de los famosos hollywoodienses deja bastante malicia en el tintero. El filme pasa los minutos diciendo que son lo peor aunque sin dar razones de peso. Además al final, en un diálogo entre el jefe de la revista, Clayton (Jeff Bridges), y Sideney, el director nos deja caer a los espectadores, que los que critican al mundo rosa es únicamente por pura envidia.

Si la historia de amor funcionara no habría problema, pero la propia relación entre Sideney y Alison deja mucho que desear

Hablando de los secundarios como Clayton, el guión no ha sabido sacar partido a personajes que hubieran enriquecido la historia como es este caso. Un error que pienso ha sido causa de querer centrarse básicamente en los dos protagonistas sin prestar mucha atención a las subtramas.

Si la historia de amor funcionara no habría problema, pero la propia relación entre Sideney y Alison deja mucho que desear. Ni hay química entre los actores ni entre los personajes.

El vínculo establecido entre ellos queda menos artificial cuando son amigos. Cuando el argumento gira hacia el romance, la relación pierde toda credibilidad. Además, el salto de un tipo de relación a otra está basado en situaciones tópicas de los filmes románticos ya muy vistos y comentados en otras críticas -una vez más la escena de ella borracha y él ayudándola, haciendo que después ella  se enamore-.

Lo que sí hay en el guión son muchas referencias a otros filmes, como La dolce vita, Con Air, Troya y frases cinematográficas del tipo "nunca hay que perder los sueños de la infancia".

En Nueva York para principiantes, aparte de cameos como el de Kate Winslet, toques de humor y la bonita sonrisa de Kirsten Dunst, no esperen ver nada más. Ni la intención satírica dejará saciado a los amantes del periodismo ni la historia de amor a los románticos. Y es que Robert Weide navega en un mar de de dudas, de sí pero no.

Lo único que deja claro Robert Weide es aquello de que nadie espere triunfar simultáneamente en su vida personal y profesional, siempre hay que elegir.

Lo único que deja claro Robert Weide es aquello de que nadie espere triunfar simultáneamente en su vida personal y profesional, siempre hay que elegir