![]() |
|
La pesadilla americana
Escribe Carlos Losada
Sabemos, más que nada a base de intuición, que el humor puede paliar los efectos nocivos de nuestros errores y equivocaciones, amén de ayudarnos a superar las crisis y lograr que sigamos viviendo hacia una fundada esperanza, y estado de ánimo, que arreglen y propicien nuestro futuro.
Esto es lo que debió pensar Cherien Dabis al imaginar su película Amerrika, basada en experiencias de su familia. Concretamente, cuando sus padres se fueron a Illinois, su padre es médico, en los setenta; y tuvieron que pasar unos años para que su consultorio médico fuese un éxito. Y cuando lo era, llegó la Guerra del Golfo, 1991, y se le fueron todos los pacientes. En efecto, buscaban el sueño americano, y encontraron la pesadilla americana.
Con estos mimbres realistas, Cherien Dabis acomete la tarea de contarnos cómo Muna, abandonada por su marido, en compañía de su hijo adolescente, Fadi, dejarán Palestina al llegarles la autorización para viajar a América; y así poder instalarse en una pequeña ciudad de Illinois, donde vive una hermana suya, su marido -médico- y sus hijas, terminando la pesadilla diaria de pasar los controles israelíes para ir a trabajar o su hijo para estudiar.
Claro que lo hacen en un momento cuando menos equivocado: estamos en 2003 y va a producirse la invasión de Irak.
Desde que se instalan en casa de su hermana, comienzan los problemas. Muna se encuentra sin dinero, al perder lo que tenía ahorrado por meterlo en una caja de galletas y quedarse la aduana con ella, porque no se puede introducir comida. Y busca trabajo, mientras su hijo sí es admitido en el instituto local. Como trabajaba en un banco en Palestina, Muna cree que allí encontrará lo mismo. Después de intentarlo, termina de dependienta en una hamburguesería, eso sí, al lado de un banco donde ella tuvo una entrevista de trabajo, y cara a su familia inicia una suerte de doble vida.
Y como la invasión de Irak es un hecho tan tremendo como real, y de repercusiones incalculables -aún seguimos padeciendo la estupidez ególatra, siniestra y asesina de George W. Bush hijo- todo se vuelven problemas: desde irse los pacientes del marido de su hermana, que se preguntan qué hacen allí y por qué no se han ido, hasta las fobias que acumula Fadi con sus compañeros de instituto y las consecuencias que ello conlleva.
Al final, Cherien Dabis decide hacerse un homenaje y termina la película con una fiesta en un típico restaurante palestino, al que han invitado a Mr. Novatski, profesor de Fadi -al que ha defendido ante la policía, después de un altercado con algún compañero y sus padres-, como si el sentido del humor tuviese que superar al de la nueva pesadilla que padecen, y que se hace evidente en algunas escenas de racismo, porque para los chicos de Bush hijo, todos los procedentes de Oriente Medio son, cuando menos, sospechosos de terroristas, lo son en potencia, o es que están esperando el momento adecuado.
Sí, hay que combatir con las armas del humor, y a veces, pocas en esta película -por desdicha-, de la ironía, para entender mejor que hacemos en este mundo que de pronto enloqueció porque así lo quiso el más incompetente presidente que ha tenido Estados Unidos hasta nuestros días.
Lástima que Cherien Dabis confíe en demasía en las posibilidades de Nisreen Faour, que interpreta con acierto desigual y un plus de machaconería, a Muna, pues nos cuesta identificarnos con ella, excepción hecha de algunas ocasiones, especialmente la secuencia en la hamburguesería, donde los compañeros de Fadi se burlan de ella y Muna se defiende, cayendo al suelo, provocándonos más que simpatía: es la constatación del desprecio hacia nuestros semejantes.
Tal vez sea la mejor y más elocuente secuencia de esta Amerrika que combina las buenas intenciones de Cherien Dabis de denunciar la situación en Palestina por el acoso de la prepotencia israelí, con sus dudas ante la situación surgida en los Estados Unidos por la guerra de Irak, y que los conduce a la pesadilla americana; aunque opte al final por dar una impresión de esperanzado optimismo, fiando en que la comedia tenga saludables efectos, que los tiene, aunque se haya quedado a medias para exteriorizarlo con mayor eficacia.
De todos modos, merece la pena ver esta Amerrika, para así sentirnos un poco más identificados, a través de sus imágenes, con los problemas, y las presiones, que padecen a diario tantos de nuestros semejantes. Y Cherien Dabis lo ha hecho sin demasiada acritud -casi como si contase un hecho cotidiano, que de alguna manera lo es- y con esa insistencia, decíamos, bastante acertada, en el humor.
