25 años os contemplan
Comenzó
Tiempos curiosos estos en los que
Entre las películas presentadas dentro de la sección Cuadernos de rodaje, en las que un director (este año, ¡cómo no!, Daniel Monzón) escoge los filmes que le marcaron en su vida, volveremos a ver Tiburón de Spielberg. Un título que parece simbolizar muchas otras cosas que las representadas en la imitada película. Mundo de tiburones nadando en aguas turbulentas a ver lo que cazan. Partidos de derechas que en el acá se enfundan el disfraz de obrero (¿se cambiarán al marxismo imitando, pero al revés, al PSOE cuando decidió renunciar al marxismo?) para gritar a un gobierno que gasta demasiado cuando ellos en comunidades en las que gobiernan no gastan demasiado sino que despilfarran a manos llenas.
A la llamada anual del certamen joven, diferentes países dialogan a través de sus obras sobre la libertad creativa, sobre la intolerancia. Obras primerizas en gran parte que nos hablan con logros, rarezas, titubeos de testimonios, denuncias, documentos desde los cuales, convertidos en dignas obras, tratan de entender distintas realidades de nuestros mundos en crisis.
En principio fue el apartado escolar
Horas antes que se abriera oficialmente el certamen en la noche del sábado 19 de junio de 2010, tuvo lugar por la mañana la inauguración del encuentro audiovisual de jóvenes, nombre que sustituyo al anterior de encuentros escolares. Deben cambiarse las cosas para, como sabemos, sigan igual.
Es éste, sin duda uno de los encuentros más conocidos dentro ámbito escolar. El que, y no sólo referido a España, más años ha alcanzado de existencia. Fue el origen del festival. Una idea que en aquella segunda mitad de los años ochenta se nos ocurrió a Mario Viché y a mí. Sí porque, quien esto escribe, estuvo durante 18 años ligado a este festival.
Sobre estos 25 años de existencia en una mirada al anteayer, el ayer, el hoy el festival ha editado un libro donde algunas personas ligadas de una u otra manera al festival felicitan, dialogan, comentan sobre estos años de existencia, sobre su historia. No está mal el libro, pero creo que existen (lógicas) inexactitudes, sin olvidar algún (también lógico) olvido. Dejaré para el final del festival, cuando termine las crónicas sobre el mismo, mi relato sobre la historia de
De la inauguración del encuentro escolar…
El encuentro audiovisual de jóvenes se abrió de forma sencilla. En la mesa estuvieron Ángel San Martin, nuestro compañero no sólo en Encadenados, sino en tantos otros proyectos relacionados con el audiovisual, Mª Dolores Moreno y Rafael Maluenda, el actual director de
Ángel es la persona que en un día lejano llevé conmigo para que me ayudase a dirigir esta sección del festival, a la que me dedique desde su fundación hasta 2004. Fue el momento en el que decidí (y no porque me jubilase, como erróneamente se apunta en el libro, pues actualmente jubilado sigo encarando diversos proyectos) dejar el encuentro exclusivamente en sus manos. Llevaba demasiado tiempo en ello. Pensé que se debería dar paso a nuevas personas. Desde el año siguiente al de mi marcha y hasta esta edición Ángel contó, para conducir o reconducir el apartado escolar, con un buen amigo, Ciro Ballester, cuyo colegio, en el que era profesor, había ganado varios premios en anteriores ediciones de esta sección. Este año ha sido sustituido por María Dolores Moreno. Ciro tiene otros asuntos que tratar. De este nuevo dúo (Ángel-María Dolores) esperamos grandes cosas, novedades dentro de este encuentro audiovisual de jóvenes. Deben no sólo mantenerlo sino intentar ir más allá, elevarlo aún más desde este privilegiado lugar que ostenta.
Los tres integrantes de la mesa fueron breves en sus palabras de bienvenida. Certeramente nos introdujeron en esta sección del certamen, en como se llevará a cabo. Rafael Maluenda quiso dejar claro que los 25 años que se cumplen del inicio de
Al terminar (o antes) el breve, entrañaba acto, unos y otros nos dimos la enhorabuena por estos 25 años. Realmente Rafa, justo es decirlo, ha conseguido más que mantener un buen festival internacional de cine. Es, en realidad, un certamen serio, vivo, en evolución constante. La cantidad de jóvenes, o menos jóvenes que están acudiendo a las primeras sesiones en todas las secciones, es un ejemplo del interés de las mismas. Bueno lo de todas es un decir, porque lastimosa en ciertas sesiones escolares el alumnado que viene a presentar sus materiales, al menos, suele estar ausente si no se trata de visionar la obra que traen, la del amigo o la del contrincante.
Esa misma falta de asistencia se notó en la sesión inaugural tanto en la presentación del certamen audiovisual juvenil como en la (más que interesante) proyección de los programas de festivales escolares o juveniles que llegan de otros países. Este año vinieron de dos certámenes austriacos (los festivales de MLA, de Youki) más otro de Argentina (Hácelo Corto). Veinte personas como máximo en la sala para ver tal atractiva programación no parece razonable cuando la presentación de un corto de un instituto o centro escolar a concurso (sobre todo si es de Valencia) puede llevar a una asistencia superior a las cien personas.
Este año se proyectan 13 cortos de la categoría A (alumnado de primaria), 34 de la categoría B (alumnados de secundaria/bachillerato), 12 de categoría C (Escuelas superiores de cine).
El comprobar lo que se hace en la escuela es de gran importancia. Es la manera de asomarnos al mundo de nuestros jóvenes, a los que piensan o tratan de decirnos. Los centros escolares, no se puede olvidar, han sido depositarios siempre de experiencias motivadoras, atractivas. Pongamos un ejemplo: en los años 80, principios de los 90 centros educativos de diferentes países aplicaron la carta-vídeo o vídeo-correspondencia: una forma de comunicación (por grabaciones en vídeo) entre centros de diferentes lugares, países. Diálogo y aprendizaje cercano al sistema que actualmente utilizan algunos directores famosos para conversar a distancia sobre sus obras.
…a la inauguración del Gran festival
La noche del mismo sábado tuvo lugar, en olor de multitud, la inauguración del festival propiamente dicho, el que agrupa todas las categorías. Un festival que consta de secciones oficiales de cortos y largos junto a otras informativas u otras dedicadas a directores y/o actores homenajeados. O séase el premio Luna de Valencia, que este año corresponde a Matteo Garrone, el director de Gomorra, viejo conocido de
Y es que
La gala inaugural fue austera, simple, pero ágil, bien llevada. Primero las breves, emocionadas palabras de Rafa Maluenda, sólo ante el peligro, allá en el escenario dirigidas a todos cuantos llenaban (ni un hueco en el patio de butacas, lo que quiere decir bastante en un acto donde se suele entrar exclusivamente por invitación) el teatro Principal. Después la presentadora elegida para tal menester fue presentando a los jurados. Subieron al escenario para recibir un obsequio. Pero se produjo un error: dejar fuera, como casi siempre, a los jurados del certamen audiovisual de jóvenes. Volvemos a lo mismo: esa sección es o no del festival. Ciertos hechos, como el citado, parecen expresar que sí, que esa sección tan querida, es algo aparte de
Por allí, en el escenario, apareció Natasha Yarovenko repartiendo sonrisas para recibir el Premio Futuro de Cine, con el que se premia a un actor o a una actriz que destaca en sus comienzos. También paso por la escena Daniel Monzón que recibió la correspondiente Luna de Valencia por la sección que coordina con el nombre de Cuadernos de rodaje (o sea las 15 películas ―más Celda 211― que eligió como representativas de su amor al cine), así como Joanna Quinn, realizadora de animación. Como maestros introductores de tales personas se contó con Luis Ramallo, Paco Plaza, Pablo Llorens…
Después de las presentaciones, se pasaron las primeras películas. Como siempre se inicio con la proyección de un corto referido al proyecto subvencionado en la sección anterior del festival. Se trataba de Amistad dirigido por Alejandro Marzaola. Un corto bien realizado aunque previsible desde un giro de guión demasiado amañado, forzado. Unos amigos de trabajo se montan una juerga en la noche. Brindis continuos, mutuos por su prolongada amistad. La imposibilidad de irse a sus casas. La manera de retardar el momento. La solución, continuar bebiendo. El último refugio (ese es el giro bastante discutible del corto) lo encontrarán al seguir bebiendo en la oficina donde trabajan. Uno de ellos, jefe, tiene las llaves. El ir a allá no es porque los personajes vivan el hecho desde la realidad, sino porque el director encierra a los personajes en tal lugar con el fin de que su (falsa) amistad quede rota en mil pedazos. Allí, en la visita nocturna a la solitaria oficina, se pondrá en evidenciar la mentira sobre la que se sustenta tal (inexistente) amistad. Demasiado forzado ese plano interrogativo con el que se clausura el filme. No es un buen cierre para una película que brilla especialmente por unos buenos intérpretes, dominantes de la situación por una avalancha de primeros planos. Previsible pero con fuerza narrativa.
A continuación el buen autor de cómic Joann Sfar presentó la película de la sesión inaugural, Gainsbourg sobre la vida del pintor, cantante, cineasta Serge Gainsbourg, fumador empedernido, mujeriego impenitente desde su infancia. Fue el amante, entre muchas otras mujeres, de Juliette Greco, Brigitte Bardot, Jane Birkin… Suya fue la canción Je t’aime, moi non plus, prohibida en varios países al ser considerar pornográfica y que escribiera (y fuera cantada) para Brigitte Bardot (en mil novecientos sesenta y siete), pero que la actriz decidió no se diera a conocer su versión al considerar que podía perjudicar a su imagen. Por eso sería Jane Birkin quién populariza la canción. La original cantada por la actriz de Vida privada se daría a conocer varios años más tarde.
Horas antes del acto inaugural Sfar estuvo en una librería de cómics comentando, dialogando sobre su obra con un amplio grupo de fan. Su presentación, en el escenario, fue breve. Habla un español fluido. En sus palabras impregnadas de humor dejo claro que al ser su primera película nunca tuvo claro como funcionaba el invento. Su inspiración fílmica fue Un americano en Paris. Nunca, dijo también, llegó a conocer al personaje de su película por lo que reinventó su historia, eso sí, partiendo de la ajetreada vida de aquel insólito personaje. Y probablemente también considerando que personaje y director-guionista son judíos.
Narración, pues, sobre un personaje contradictorio, que trata de encontrar el éxito con el clásico estilo de la canción francesa pero escorándose siempre hacia la provocación. Toda su vida lo fue. A veces con humor, otras desde una perspectiva distanciadota la figura del artista queda, por momentos, reducida a un simple trazo como si se tratase de una visión a distanciada del personaje. No es, sin duda, un biopic típico. Se mezcla, no siempre consiguiendo el equilibro, la realidad con la fantasía o mejor con la imaginación del protagonista. Dibujos animados, seres de ficción (forzados en escena) se unen a números musicales, a recreaciones de un lugar, unos personajes y una época. Irregular pero atrayente. Está a punto de estrenarse. Será el momento de volver sobre ella. Lo que no se entiende demasiado bien, al igual que ocurrió algún año anterior en el acto de inauguración, es que pinta tan película en tal acto. No por nada, simplemente porque es uno de los nueve filmes a concurso. No es muy lógico que si entra en competición se le otorgue un lugar de privilegio en el certamen. Un hecho que, incluso, puede volverse contra el propio titulo al considerar el jurado inaceptable su presencia en tal ceremonia inaugural. Lo piense o no, creemos que se podía evitar esa dualidad. Aunque probablemente la distribuidora sea quien, en cierta manera, termine imponiendo su criterio. Con todo una película interesante, tan caótica como, por momentos, arrebatadora. Una ojeada, igualmente, a cierta cultura imperante en
Escribe Adolfo Bellido
