Alma salvaje (2)

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Camino santificado

wild-0Que el cine es un trabajo colectivo donde intervienen todo tipo de profesionales es algo más que sabido. En ese trabajo conjunto destacamos o atribuimos la autoría, tanto para el éxito como para el fracaso, a la figura del director como elemento que pivota sobre parcelas tan diferentes como la creación, la técnica o el negocio. La mixtura de los intervinientes, normalmente, hace que el resultado final recoja lo mejor de todas las partes.

En este film tenemos un buen material para ser adaptado (el libro de Cheryl Strayed), un guionista y escritor avezado (Nick Hornby), un director al que le van los proyectos de personajes psicológicamente problemáticos (Jean-Marc Vallée) y una excelente actriz (Reese Witherspoon). Todo ello, bien agitado, debería proporcionar un cine de calidad. Sin embargo, no siempre ocurre así.

Alma salvaje (Wild, 2014) se basa en el libro escrito en 2008 por Cheryl Strayed. En esta obra se recogen las experiencias de esta mujer estadounidense que en 1995 realizó una travesía por el Sendero del Macizo del Pacífico (SMP), una recorrido por las montañas de más de 4.000 kilómetros, paralelo a la costa oeste y que llega desde la frontera de Canadá hasta México.

Cheryl, cajera en una tienda, incapaz de superar la enfermedad y muerte de su madre, cae en una crisis personal que le obliga a separarse de su marido y le precipita a una espiral destructiva. Cuanto todo parece perdido, el reto de afrontar el desafío que supone realizar una ruta senderista de esas características, en soledad y sin ningún tipo de experiencia, le obliga a replantearse su vida.

Estamos ante un filme donde el viaje es un redescubrimiento interior. Frente a esos grandes paisajes naturales, Cheryl irá descubriendo su capacidad de autoestima. El relato de los tres meses que la protagonista invierte en realizar una parte del sendero se intercala con los recuerdos del pasado que explican las causas por las que el personaje se comporta de esa manera.

Muy unida a su madre (que protege a sus hijos desde pequeños de un padre alcohólico) y más mayor que su hermano, la hija es capaz de comprender el sacrificio que su madre ha realizado durante todos estos años para que ellos tengan una vida mejor. Ese modesto marco de referencia que le permite trabajar de camarera, mantener los lazos con su familia y la relación con su marido, se va al garete cuando es incapaz de asumir la tragedia que se materializa frente a ella a través del cáncer avanzado que sufre su madre.

Las dificultades que se encontrará en la travesía del sendero (paisajes desérticos con escasez de agua, zonas montañosas con frío y nieve, la soledad de los días y las noches, etc.) se conviertan en la metáfora de su vida. Frente a cada barrera de la naturaleza, el filme responde con un flashback que muestra como Cheryl, en la ciudad y rodeada de los que le quieren, sufre por superar sus problemas.

Con esos pequeños flashes del pasado, el filme nos muestra el descenso a los infiernos de la protagonista que rompe la relación con su marido (a pesar de que parece que todavía se quieren), pierde el contacto con su hermano y con su amiga, y finalmente, termina  experimentando con la promiscuidad sexual y abandonándose a las drogas.

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El montaje pone en un mismo plano la frustración de su vida pasada con los nuevos retos. Donde antes veíamos la impotencia por el desarrollo de la enfermedad de la madre, ahora es la incapacidad para ponerse la mochila, cruzar un río o andar una determinada cantidad de kilómetros. El filme es muy reincidente en estos aspectos. Los gemidos de la protagonista causados por el efecto del cansancio (subiendo la montaña o realizando un esfuerzo puntual) y reproducidos en la banda sonora se asemejan al goce sexual que vemos en otras partes del filme (la escena inicial), los golpes psicológicos que Cheryl va recibiendo en su primera etapa, en su viaje por el sendero se transforman en golpes físicos que su cuerpo refleja en esa constante mirada a su reflejo en el espejo para descubrir los moratones y las rojeces que se producen él.

El encuentro con diferentes personajes (otros senderistas, una familia) durante el camino va jalonando la historia de pequeñas líneas secundarias que no terminan de enraizarse con la trama principal ni aportan un contenido que enriquezca el personaje protagonista.

Manual de autoayuda

El problema de Alma salvaje es que, planteada la estructura, el enfoque del esfuerzo como superación, tiene más que ver con un manual de cómo triunfar en la vida que con la realidad. Frente a la dureza de los recuerdos del pasado, el esfuerzo de la naturaleza produce un efecto milagroso que en tres meses es capaz de cambiar la vida de una persona. La senda se transforma en una experiencia mística donde cada reto es una especie de sacrificio que debe cumplirse con satisfacción en el camino de la depuración del alma. Cheryl va superando las barreras y las situaciones dificultosas, a pesar de su inexperiencia, para cambiar el pesimista plan que el destino le tenía adjudicado.

Contradictoriamente, una película basada en una historia real, resulta que su parte más endeble está en que parece poco creíble.

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Conforme nos acercamos a la parte final las referencias transcendentales crecen: el encuentro con el niño que le obliga a hablar en voz alta de la necesidad de superar los problemas, y la última escena, donde se describe la etapa final donde se llega al Bridge of the Gods (Puente de los dioses) que cruza sobre el río. Toda una metáfora sobre esa cambio de vida.

A partir de ahí, quedan atrás los miedos y mientras la protagonista dirige su mirada hacia el cielo y entorna los ojos, la voz en off, su voz, anuncia las bondades que a partir de ese momento le ha ido deparando el futuro (encontró un nuevo marido con el que tuvo dos hijos), mientras la canción de El cóndor pasa de Simon & Garfunkel, de resonancias andinas, irrumpe con fuerza para dar paso a los títulos de crédito.

Al igual que ya hiciera en su pasada película, Dallas Buyers Club, el personaje retoma el rumbo de su destino, para salir de la deriva emocional. Reese Witherspoon (asumiendo también el rol de productora) compone un personaje bigger than life en ese registro que tanto gusta en Hollywood.

A medio camino entre la lectura del Reader’s Digest y el documental de National Geographic, Alma salvaje se deja ver agradablemente por esos elementos independientes (paisajes, actuaciones, fotografía), pero retomando lo que planteábamos al principio, todas esas partes no forman un conjunto lo suficiente integrado para generar una obra cinematográfica de altura.

Escribe Luis Tormo 

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