Anzu, gato fantasma (3)

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A buen gato, buen rato

El motivo de una persona, normalmente un tierno infante, que viaja a una zona rural y entra inesperadamente en un mundo de magia es bastante común en el universo del anime. A Hayao Miyazaki siempre le gustó contar este tipo de historias, ya sea en su película más famosa, El viaje de Chihiro, o en su último trabajo, El niño y la garza.

Anzu también es un buen ejemplo postrero de producción amigable cuando experimentamos otra aventura a través de la perspectiva de un niño. Pero esto no significa que la película no aborde también temas serios.

La trama nos presenta a Karin, una niña de once años que no ha tenido mucha suerte en la vida. Ella todavía está de luto por su madre, quien falleció hace varios años. Por otro lado, su padre, Tetsuya, es un inútil que se ha endeudado nada más y nada menos que con unos usureros.

El viaje a casa de su abuelo, que se supone debe darle el dinero necesario, se convierte en un desastre. Tetsuya se marcha furioso cuando su súplica cae en oídos sordos, dejando a su hija atrapada en el templo rural mientras él regresa a Tokio para esconderse.

Al principio, la niña se aburre y no sabe qué hacer en el nuevo lugar. Pero allí está Anzu, un gato gigante que no sólo puede hablar, sino que también camina erguido y conduce una motocicleta. Después de un comienzo un tanto accidentado, los dos se vuelven cada vez más amigos.

Y a su vez Karin también va conociendo a otros personajes extraños. Afortunadamente, pronto se verá envuelta en una aventura en la que necesitará toda la ayuda que pueda conseguir…

El filme se basa en el manga Bakeneko Anzu-chan, escrito e ilustrado por Takashi Imashiro y publicado entre agosto de 2006 y noviembre de 2007 en la extinta Comic Bombom de la editorial Kodansha. La obra fue posteriormente recopilada en un único tomo tankōbon.

En España que se sepa no se ha publicado nada de este autor, así que aprovechando el estreno de la película igual sería una buena oportunidad para que alguna de las editoriales dedicadas a publicar manga nos hiciera llegar Anzu y poder realizar la correspondiente comparativa.

El anime, que por cierto disfrutó de una fastuosa puesta de largo en la Quinzaine des Cinéastes de Cannes en 2024, combina un humor que fluctúa entre lo tonto y lo caprichoso, con una historia esencialmente conmovedora. Desde el principio se muestra cuánto sufre la protagonista por la muerte de su madre. El hecho de que su padre la abandone en el aniversario de su muerte empeora aún más las cosas.

Este tema va ganando más espacio en el desarrollo argumental a medida que avanza la historia, lo que deriva en una serie de pasajes conmovedores sin necesidad de tener que recurrir a una manipulación excesiva, como sucede con otras obras similares. La aventura que Karin tiene que vivir se convierte en un símbolo del difícil proceso que es el dejar ir a un ser querido.

La película consigue presentar esta parte dolorosa de una manera ligera y convertirla en una aventura peculiar, al tiempo que se la toma muy en serio. Además, el look confiere al conjunto cierta ligereza. El estudio tradicional Shin-Ei Animation, responsable de la producción entre otras de algunas de las películas de Shin Chan, trabaja con colores pastel que dan a la película una sensación de suavidad que barniza cada fotograma.

Un anime sobre niña triste por la muerte de su madre, abandonada por su padre… pero encuentra a un gato muy, muy especial

En un extraño ejemplo de coproducción animada franco-japonesa, el estudio francés Miyu Productions se ha encargado de los decorados y de la coloración de una animación rotoscopiada a partir de imágenes filmadas en Japón por el dúo de directores japoneses: la novel Yôko Kuno y el veterano Nobuhiro Yamashita, director en 2005 de la excelente Linda, Linda, Linda.

En el debe de la función habría que indicar que igual el humor que destila la película puede no ser del todo apto para todos los paladares, ya que las gracias son en su mayoría muy autóctonas, muy propias del folklore nipón. Los intentos de caricaturizar algunas escenas son bastantes vulgares y más bobos que graciosos o ingeniosos, con una especial querencia hacia la escatología y los chistes de pedos que se alargan demasiado. Anzu es un personaje interesante al principio, pero su ternura y su humor se vuelven repetitivos e incluso un poco molestos.

En definitiva, estamos ante un anime encantador y divertido sobre una niña que fue abandonada por su padre y que se encuentra con varias criaturas extrañas en el camino. La mezcla de comedia y el tema serio del duelo están tratados de manera ingeniosa, acompañados de unas bellas imágenes y de toda esa irreverencia tan propia de cierta animación japonesa.

Escribe Francisco Nieto | Fotos Selecta Visión