Jason Statham es un actor británico que se ha ganado por derecho propio el reconocimiento como uno de los iconos del cine de acción más importantes en lo que llevamos de siglo XXI.
Desde sus primeros pinitos —de la mano de Guy Ritchie en Lock & Stock y Snatch, Cerdos y Diamantes— pasando por virulentas y furiosas sagas como Transporter, Cranck o la más reciente Los mercenarios (de la que ya se rueda la segunda parte), Statham ha sabido coger el relevo generacional de aquellos héroes de los 80 que se caracterizaban por dar vida en pantalla a personajes con un marcado índice de testosterona (los Stallone, Schwarzenegger, Willis, Norris y compañía) y se ha ido ganando a golpe de nudillos un respeto por parte de la audiencia que lo ha entronado como heredero directo de aquéllos.
En esta Asesinos de élite (Killer Elite, 2011) que ahora nos ocupa, el fornido titán de la función no viene sólo, sino que está muy bien acompañado por otros dos pesos pesados de la actuación viril. Por un lado hallamos a Clive Owen, recién estrenada entre nosotros su Intruders de Juan Carlos Fresnadillo, y por el otro el sempiterno Robert de Niro, quien sigue con su tour de force frenético codo a codo con Al Pacino para ver quien puede participar en más trabajos en menos tiempo (en el caso del protagonista de Toro salvaje, después de ésta aún tiene la friolera de siete películas más por estrenar).
Con un look parejo a los thrillers setenteros que encumbraran a grandes duros del celuloide como Steve McQueen, Lee Marvin o Clint Eastwood, se nos presenta una trama intrincada que es pura diversión: Danny, un asesino a sueldo retirado de toda acción, quien, por culpa de un chantaje en el que su amigo y también compañero de fatigas criminales Hunter es encarcelado, deberá viajar a Londres contratado por un jeque moribundo de Omán para asesinar a unos cuantos miembros del SAS (Special Air Services) que hacía unos años habían ajusticiado vilmente a los hijos del Emir.
La acción está servida. Y Statham y compañía no decepcionan en absoluto a su audiencia. Ya en el prólogo del film observamos la metódica forma de actuar de estos aristócratas del homicidio. Con la precisión de un reloj de cuco, armados hasta los dientes y con muchas ganas de armarla, van cumpliendo uno a uno los objetivos marcados. Es cierto que Robert de Niro ya no está para muchas escenas de acción, pero hasta tiene un cierto punto melancólico verle empuñar una metralleta y disparar a diestro y siniestro, como hiciera hace ya más de quince años en Heat, de Michael Mann.

Tanto el director de la cinta, Gary McKendry, como el guionista de la misma, Matt Sherring, son neófitos en estas lides, así que de entrada hay que perdonarles algunos errores conceptuales (tramas demasiado enrevesadas, persecuciones rodadas de forma poco meritoria…) y celebrar que estamos ante un film tan entretenido como adrenalítico, trufado además con algunas de las peleas cuerpo a cuerpo más demoledoras vistas en los últimos años, sobretodo la que concierne al encontronazo final entre los personajes de Statham (maniatado a una silla, aunque eso al final será tan solo pecata minuta) y Owen, todo un alarde de acrobacias abrasivas que harán las delicias del espectador más forofo de este tipo de propuestas de guante duro.
Statham lleva todo el peso de la película por su cuenta: sus diálogos son de distancia corta, lapidarios; a fin de cuentas el héroe demuestra su movimiento andando y no esgrimiendo el noble arte de la oratoria, aunque eso no es excusa para que de vez en cuando suelte perlas del tipo: “La muerte es fácil, vivir con ella es difícil”.
Aunque no se trate de un intérprete del método, precisamente, su constante cara de mosqueo y su mirada felina a punto de saltar a la yugular de cualquiera que se encuentre a menos de cinco metros nos gusta, y esperamos expectantes a que nos vuelva a demostrar su óptimo estado de forma (o el de sus dobles cuando los necesite) saltando y dando brincos por los desgastados tejados londinenses (algo que ya le habíamos visto hacer el año pasado en la infravalorada Blitz) o dándose de mamporros con todo tipo de guardias y ejércitos orientales u occidentales.
Si decimos que hay que destacar las peleas cuerpo a cuerpo, es de recibo reconocer la labor de montaje de John Gilbert, un habitual en las películas de acción de Statham (le acompañó en Blitz y The Bank Job). Sus planos están colocados de manera que el actor británico luce en todo su esplendor atlético, y así consigue que el ritmo no decaiga en ningún momento.

En el debe de la propuesta sí hay que hacer notar la fragilidad de la subtrama romántica que aparece hacia la mitad del film. El descanso del guerrero no llega nunca, y allí en los lejanos páramos australianos espera cual Penélope su vecina que le corresponda. Los flashbacks en los que Danny recuerda lo bien que se lo pasaba con ella son lo más flojo del film; Yvonne Strahovsky, la actriz que da vida a Anne, apunta muy buenas maneras, aunque el guión la relegue a una mera actitud de comparsa (sin embargo pronto la veremos de protagonista junto a Seth Rogen en la comedia My mother’s curse, de Anne Fletcher).
Del resto del elenco actoral, destacar la presencia de algunos secundarios de prestigio como Dominic Purcell (archiconocido por su rol de Lincoln Burrows en la famosa serie de televisión Prison Break) y Adewale Akinnuoye-Agbaje (visto recientemente en el remake de La cosa y en Sed de venganza).
Lo curioso de esta Asesinos de élite es que no se produzca en ningún momento de una manera nítida la típica dualidad inocente-malvado. Ambas partes son chicos malos que actúan esencialmente por un sentido cuestionable de lo que es correcto; todos los personajes tienen razones más que suficientes para comportarse de la manera que lo hacen, unos por despecho y otros por camaradería, unos por dinero y otros por amor, lo que se traduce en que el conjunto gane, y de qué manera, en verosimilitud.
En definitiva, un cóctel de acción trepidante que gana empaque en su tramo final, con unos actores solventes que elevan el tono de un libreto que peca de bastante trillado.
Escribe Francisco Nieto

| Título | Asesinos de élite |
| Título original | Killer elite |
| Director | Gary McKendry |
| País y año | USA y Australia, 2011 |
| Duración | 103 minutos |
| Guión | Gary McKendry y Matt Sherring |
| Fotografía | Simon Duggan |
| Música | Reinhold Heil y Johnny Klimek |
| Distribución | DeAPlaneta |
| Intérpretes | Jason Statham, Robert De Niro, Clive Owen, Yvonne Strahovski, Grant Bowler |
| Fecha estreno | 18/11/2011 |
| Página web | http://www.asesinosdeelite.com/ |