Mientras duermes

Sin duda, es inusual esperar con tanta ilusión el debut en el terreno del largometraje de un director. Al fin y al cabo, un cineasta novel aún tiene que demostrar su valía. Bryan Fuller es una excepción.
Con su trabajo en series excepcionales como Tan muertos como yo (2003), Criando malvas (2007) y Hannibal (2013), este estadounidense se ha labrado un nombre en el mundo del entretenimiento de primer nivel. Y a menudo de una forma bastante poco convencional.
Con Atrapando a un monstruo (Dust Bunny en su versión original, algo así como Conejito polvoriento), su primer trabajo para el cine, confirma esta reputación. Se ha encargado tanto de la dirección como del guion, creando una obra que, por un lado, guarda constantes paralelismos con sus trabajos anteriores, y por el otro, es tan singular que incluso algunos fans se quedarán perplejos. Por no hablar del público en general.
Aurora (Sophie Sloan) advierte repetidamente a sus padres que no toquen el suelo, pues un monstruo vive debajo de su cama. Pero no le hacen caso. Y así, caprichos del destino, el monstruo aparece y se los come. Hay que hacer algo urgentemente. Desesperada, Aurora acude a su vecino (Mads Mikkelsen) y quiere contratarlo para que mate al monstruo. Al fin y al cabo, le ha visto matar a otros monstruos.
Lo que no sabe es que el hombre es en realidad un sicario. Él también está convencido de que el monstruo es una farsa orquestada por asesinos comunes que en realidad le están buscando para aniquilarle. Considera la historia un disparate, pero se siente responsable de la niña, por lo que decide contactar con su jefa (Sigourney Weaver)…
La confusión a la hora de concretar el género al que pertenece el filme que nos ocupa comienza con la imposibilidad de definir con exactitud el mismo. El tema del asesino a sueldo sugiere un thriller. El misterioso monstruo, una especie de conejo asesino, se sitúa entre la fantasía y el terror. Además, hay un importante elemento de misterio que deja al espectador sin saber qué está sucediendo realmente. La película puede ser bastante trágica a medida que descubrimos más sobre el pasado de Aurora.
Sin embargo, otras escenas son deliberadamente cómicas. De esta manera, Atrapando a un monstruo es todo y nada a la vez. Esto resultará tan insatisfactorio para algunos como la falta de resolución. Si bien la película ofrece algunas pistas sobre la trama, estas son tan vagas y superficiales que, en última instancia, no aportan nada.
Los espectadores con inclinación por la interpretación de los hechos sin duda se divertirán más tratando de descifrar los extraños sucesos que se desarrollan en este apartamento. Al fin y al cabo, existen puntos de conexión. Pero también puedes simplemente relajarte y disfrutar del absurdo.
Sobre todo, porque, como ocurre en varias series de Fuller, llama mucho la atención la cantidad de incongruencias surrealistas que van apareciendo a medida que la trama se enreda. A veces es la distintiva paleta de colores la que te cautiva, por ejemplo, cuando se celebran reuniones conspirativas en un restaurante rebosante de flores.

En general, los escenarios son memorables; constantemente tienes la sensación de haberte adentrado en un mundo paralelo. Y el diseño del monstruo también es bastante creativo para lo que solemos ver en otras producciones similares.
Si hay que ponerle un pero, podríamos referirnos por ejemplo a cierta falta de variedad en el conjunto. Si bien el argumento en sí es divertido, apenas se desarrolla. Hay demasiada repetición, tanto en los diálogos como en la trama. El director y a la sazón guionista podría haber profundizado más en estos aspectos; la fachada, que oscila entre lo oscuro y lo deslumbrante, resulta insuficiente a la larga.
Sin embargo, podemos alegrarnos de que esta inusual mezcla de géneros, que tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2025, llegue finalmente a nuestros cines. Al fin y al cabo, este universo visual se disfruta mejor en la gran pantalla. Y aunque se podría haber deseado mayor profundidad, podemos afirmar que nos hallamos ante un interesante debut de Fuller, y solo cabe esperar que le sigan más obras.
Escribe Francisco Nieto | Fotos Diamond Films