AUSTRALIA (2)

Published on:

australia0.jpg
Título original: Australia
País, año: Estados Unidos – Australia, 2008
Dirección: Baz Luhrmann
Producción: Baz Luhrmann, G. Brown, Catherine Knapman
Guión: Stuart Beattie, Richard Flanagan, Baz Luhrmann, Ronald Harwood, basado en un argumento de Baz Luhrmann
Fotografía: Mandy Walker
Música: David Hirschfelder
Montaje: Dody Dorn
Intérpretes:

Nicole Kidman, Hugh Jackman, David Wenham, Jack Thompson, Bryan Brown, Ben Mendelsohn, Brandon Walters

Duración: 165 minutos
Distribuidora: Hispano Foxfilm
Estreno: 25 diciembre 2008
Página web:  www.australiamovie.com

El juguete histórico de Luhrmann
Escribe Fernando Ramírez

australia1.jpgCuriosa carrera la de Baz Luhrmann, siendo éste su cuarto filme estrenado. Empezó con una película pequeña y prototípica que actualizaba el cuento del patito feo encarnado en una chica poco agraciada que conseguía ganar un concurso de baile y de paso llevarse al chico guapo de turno. Entre nosotros se llamó El amor está en el aire haciendo referencia a la canción de John Paul Young. Aquí nos demostró que apuntaba una forma de rodar diferente y vanguardista que perfeccionó en sus posteriores largometrajes.

Sus siguientes películas, una puesta al día neovideoclipera e hiperbólica del drama shakespeariano Romeo y Julieta y la película que definitivamente rompió todo molde en el cine musical, Moulin Rouge, experiencia audiovisual visual vodevilesca y bizarra que cautivó a medio mundo. En ésta última, Nicole Kidman se convirtió en musa con dotes de cantante convirtiéndose rápidamente en icono cinematográfico de ese año. Más tarde, director y actriz rodaron un famoso anuncio de un aún más famoso perfume que evocaba las formas recreadas en la película que habían rodado.

Ahora, y según palabras de su director, escribió el guión con Nicole Kidman en su cabeza pues no entendía su nuevo filme sin que ella protagonizara la aventura que hoy nos traen. Además, el director sintió la necesidad de rebuscar en el pasado del país de ambos (Kidman y Luhrman son australianos) para contar un trocito de la historia que allí aconteció en los años que cruzaron la Segunda Guerra Mundial, para así supuestamente recuperar un pedazo de memoria histórica.

La historia que aquí nos pretende ofrecer su director se centra en la llamada generación perdida, que supuso el drama que vivieron millares de niños mestizos que eran vendidos como trabajadores agrarios o como sirvientes en las fincas extranjeras. También asistimos al episodio por el cual las costas australianas sufrieron el ataque de las tropas niponas.

En un país muy lejano

australia2.jpgLady Sarah Ashley (Kidman), una aristócrata inglesa de aburrida vida matrimonial, decide viajar a Australia para encontrarse con su marido terrateniente y solucionar ciertas dudas que tiene  sobre él. Allí, descubre que su esposo ha sido asesinado y acaba por tomar las riendas del rancho con la ayuda de Drover (Hugh Jackman) y descubriendo una nueva vida que cambiará su modo de ver la existencia.

La protagonista experimentará el amor por partida triple. Primero, sentirá el amor de madre al conocer al niño mestizo que le proporcionará el cariño de un hijo puesto que ella se encuentra impedida para concebir. En segundo lugar, se enamorará paulatinamente de Drover, vaquero ganadero de vida solitaria y con un triste pasado sentimental. Finalmente, el inicial rechazo que siente ante tan agrestes tierras acabarán por cautivar a la dama para acabar defendiendo el legado de su marido fallecido.

El filme, además, encierra un rendido homenaje a las grandes películas épicas de todos los tiempos en la línea de Lo que el viento se llevó e incluso a Centauros del desierto, y un guiño que desgranamos a lo largo de todo su metraje brindado a El mago de Oz, incluyendo su celéberrima canción Over the rainbow, que funciona como vértebra articuladora de sus partes. El poder de la magia se encuentra presente de manera acompasada a todas las líneas argumentales que se despliegan.

Tan dispares referencias cinematográficas conjugadas dan lugar a una ensalada de géneros (aventuras épicas, western simpático, melodrama romántico, comedia de situación…) que, si bien logra el entretenimiento total, acaba por parecer que estemos ante varias películas, aunque estén muy bien montadas.

El resultado es una película más propia de Disney con todos los ingredientes para amenizar el festín. Cine de palomitas para toda la familia con mensaje directo hacia la moralina edulcorada y las buenas intenciones para que al salir de la sala uno se sienta un poco más reconciliado con el mundo. Pero en este cometido, la película se salda con buenos resultados.

australia4.jpg

El romance épico de Luhrmann

La voluntad de recuperar el cine de aventuras clásico mezclado con el cuento de hadas infantil y agitado con el romance épico acaba por funcionar de algún modo. Luhrmann se vuelve a revelar grandilocuente y desmedido, y es precisamente por eso que se sostiene seguro en su cruzada gracias a su pulso visual, al ritmo sinfónico de sus secuencias y a la tendencia al espectáculo total, que podemos presuponer es su objetivo ulterior.

Las secuencias, si bien en Moulin Rouge estaban rodadas prácticamente en su totalidad dentro del estudio, aquí nos encontramos con la nata predisposición de rodar sus imágenes en los espacios abiertos, en captar la belleza de las tierras de su Australia natal, en el aprovechamiento de la fiereza de sus paisajes. Luhrmann se y nos demuestra poderoso con la cámara. Las magníficas secuencias de la travesía con el ganado, estampida incluida, su tendencia a los primeros planos sostenidos de sus protagonistas , la artificialidad de su luz o su explosión de contrates cromáticos son las que hacen merecer la mano de su autor.

australia3.jpgPor el contrario, es en la caricatura de sus personajes en que éste pierde peso, dando la apariencia, y posterior confirmación, de estar asistiendo a una diversión carrinclona de parque de atracciones.

Si bien Nicole Kidman empieza siendo una pija insoportable a quien todo le molesta, acaba por convertirse en amazona de armas tomar, capaz de ponerse el mundo, o el país en este caso, por montera sin deshacerse ni por un momento su impecable peinado.

Jackman, por su lado, encarna al vaquero macho man por excelencia con más de un momento queer, de buen corazón aunque de árido carácter por las desavenencias de la vida. El niño mestizo no puede ser más encantador y, como no, falta un buen villano que haga avanzar la acción, el malo malísimo de la función que, por supuesto, recibirá su merecido.

australia5.jpgCon todo, hay que decir que la pareja protagonista destila sensualidad y romanticismo. Consiguen que su presencia case a la perfección con el filme para lo que éste demanda, además de encandilar al espectador con su historia de amor.

Si a los personajes les unimos el tramo final de la película en el que se recrea el ataque de los japoneses en el puerto de la ciudad de Darwin a modo de Pearl Harbor aderezado con un  happy ending al más puro estilo de cuento de dibujos animados, nos damos cuenta de que estamos delante de un gran juguete fílmico destinado al consumo familiar.

Si atendemos a las palabras de su director, seis finales estaban escritos, acabando por decantarse hacia el final más liviano. Con una deseada (sobre)exposición a la trepidante superproducción, a la megalomanía de las emociones, al divertimento de ingente aparato técnico, Australia cumple con sus propósitos, logra entretener durante sus casi tres horas de metraje y uno se va feliz a casa habiendo vivido una aventura sin parangón sentado en la butaca de un cine, que no es poco.

australia14.jpg