Dos superpolicías en Boston
Curioso el título con el que tiene pensado estrenarse este thriller de acción al uso en nuestro país. Del original The Heat (algo así como Lo caliente) pasamos a estos ambiguos Cuerpos especiales que sirven tanto para definir el oficio al que se dedica la pareja protagonista (una arrogante detective del F.B.I y una agente de policía de la ciudad de Boston) como para hablarnos de dos personas cuyo físico se aleja bastante del canon establecido de belleza.
Un título puesto con un poco de mala uva, ya que Sandra Bullock, una de las protagonistas, está bastante irreconocible después de haberse retocado el rostro con más bien poca fortuna (una de las lacras que padecen, por desgracia, muchas de las actrices hollywoodienses que rozan la cincuentena y que deben de luchar contra viento y marea para que les ofrezcan papeles destinados a chicas más jóvenes).
Aquí su pareja de baile no es otra que la entrada en carnes Melissa McCarthy, quien desde que despuntara con una portentosa interpretación en la irrepetible y tremendamente divertida La boda de mi mejor amiga no para de llegarle trabajo (hemos visto recientemente su interpretación junto a Jason Bateman en Por la cara y Resacón 3 y aún tiene pendientes de estreno Tammy y St. Vincent de Van Nuys).
Cuerpos especiales es una buddy movie (o película de camaradas) ambientada en el mundillo de los policías y ladrones. Las heroínas de la función, antagónicas hasta decir basta, deberán aprender a entenderse para acabar de una vez por todas con un terrorista ruso extremadamente peligroso.
La película se alimenta del choque de culturas y distintas personalidades de ambas, al principio mucho más aparente y radical y progresivamente menos agresivo, dado que a fin de cuentas se trata de demostrar al respetable de que el enemigo común es el malhechor y no las cumplidoras de la ley, por muy raritas y extravagantes que sean.
Lo cierto es que la química entre las dos intérpretes permite algunos momentos de gran disfrute, con gags de situación bien hilvanados desde el guión que se mezclan sin mayor problema con las consabidas escenas de acción, que por cierto en esta ocasión no son nada del otro mundo: alguna persecución automovilística y a pie, disparos por doquier y una explosión aislada, poco bagaje aunque entendemos que en tiempos de crisis tampoco está la cosa para tirar la casa por la ventana.
El resto se construye a partir de una verborrea incesante que puede llegar a resultar un auténtico martirio para todos aquellos que decidan visionar el film en su versión original, tanto por lo dificultoso de seguir el auténtico ametrallamiento de palabras malsonantes que tenemos que escuchar (no debe de quedar por decir un insulto en todo el metraje), como por la poca locuacidad del personaje encarnado por Sandra Bullock, a la que se entiende más bien poco de lo que dice.
Existen algunos diálogos con chispa y otros que son de vergüenza ajena, sobretodo los que vienen acompañados de onomatopeyas y ruidos groseros que tienen como único objetivo empatizar el film con los de la denominada factoría Judd Apatow, aunque en ningún momento llegue a alcanzar el mismo grado de transgresión.
A Sandra Bullock parece ser que le sienta mejor el traje de odisea espacial (está arrasando en taquilla con Gravity de Alfonso Cuarón) que el de la comedia alocada. Por mucho que intenta gesticular y poner caras raras y divertidas se advierte que no se halla precisamente en su elemento natural.
En todo momento funciona a remolque de su partenaire en la pantalla, una Melissa McCarty que sí muestra en todo instante un control y un equilibrio justo sobre el timing de la acción graciosa. Su variedad de registros es inmensa, y se permite incluso el lujo de regalarse escenas tan jugosas y descacharrantes como la que le enfrenta a su muy disfuncional familia, sacada directamente de aquella tira histórica del tebeo llamada: La familia Trapisonda, un grupito que es la monda (Francisco Ibáñez, 1958).

En esta loca familia americana para los que parar de hablar es morir encontramos algunos secundarios de lujo: desde un Michael Rapaport (Kiss of the Damned, Poderosa Afrodita) metido a traficante de drogas, pasando por Jane Curtin (Los Caraconos, Tentación en Manhattan) en el papel de la saturada madre y Michael Tucci (Grease, Lou Grant) como progenitor de tan peculiar prole.
Paul Feig, realizador del film, alcanzó cierta fama hace dos años con la ya citada con anterioridad La boda de mi mejor amiga, toda una sorpresa que dio en el clavo a la hora replantear que una comedia protagonizada por mujeres podía ser igual o más descacharrante que una interpretada por un grupo de hombres.
El cineasta ya se había curtido en mil batallas televisivas firmando algunos de los capítulos de series tan exitosas como The Office, Nurse Jackie o Arrested Development (imprescindibles las tres), y ahora comete, si se puede decir, el error, de dejar demasiado espacio a la improvisación. Existen actrices que tienen carta libre para dar sus mejores réditos en este tipo de situaciones, consiguiendo que la escena crezca a medida que también se va elevando el tono improvisatorio. Sin embargo, a Sandra Bullock el envite le viene demasiado grande, y se le nota que necesita agarrarse a unas buenas frases de guión como a un clavo ardiendo.
En definitiva, una obra sin grandes pretensiones que gana enteros cuando más se desquicia, con dos actrices talentosas que se complementan a la perfección, aunque el guión (firmado por Kattie Dipold, en el que es su debut en el terreno del largometraje) funcione como un simple trampolín desde donde las actrices deben dar el do de pecho interpretativo. Melissa McCarthy se encuentra como pez en el agua (sus detenciones a camellos, prostitutas y mafiosillos son una delicia que remiten al screwball más clásico), pero su compañera de andanzas policiales demuestra tener muy pocos recursos para conseguir que nos creamos sus gansadas.
Pero bueno, como quien más o quien menos nos hemos educado viendo este tipo de películas, acabas por encontrarla entretenida e incluso te ríes en las situaciones más cómicas. La fórmula del Gordo y el Flaco parece que no se agotará por los siglos de los siglos cinematográficos, y para muestra este botón dirigido a todos aquellos amantes de la comedia salpicada de escenas de acción.
Escribe Francisco Nieto

| Título | Cuerpos especiales |
| Título original | The heat |
| Director | Paul Feig |
| País y año | Estados Unidos, 2013 |
| Duración | 117 minutos |
| Guión | Katie Dippold |
| Fotografía | Robert Yeoman |
| Música | Michael Andrews |
| Distribución | Hispano Foxfilm |
| Intérpretes | Sandra Bullock (Sarah Ashburn), Melissa McCarthy (Shannon Mullins), Demián Bichir (Hale), Marlon Wayans (Levy), Michael Rapaport (Jason Mullins), Jane Curtin (Sra. Mullins) |
| Fecha estreno | 25/10/2013 |
| Página web | http://www.cuerposespecialeslapelicula.es/ |