De Nicolás a Sarkozy (2)

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Burlesque sin mordiente 

de-nicolas-a-sarkozy-1De Nicolás a Sarkozy, título rimbombante con el que se ha estrenado en nuestro país el film La conquéte (La conquista) comienza con una advertencia que quiere poner en guardia desde un principio al espectador: “Aunque está basado en hechos reales, esta es una obra de ficción”.

Suponemos que partiendo de esta premisa los productores han intentado atajar cualquier polémica que pudiera suscitarse entre la clase política gala una vez realizado el visionado, pero quizás deberían haber colocado otra advertencia esclarecedora antes del comienzo de la misma, algo así como: “A menos que estés al tanto de la política francesa, vas a tener que pasarte un buen rato buscando en el Google para distinguir cada figura, porque la película no te lo va a poner sencillo en este aspecto”.

Al público español más leído sí le sonarán nombres como Jacques Chirac, Dominique de Villepin o Sególène Royal, pero me temo que el resto de espectadores se va a encontrar con un surtido de personajes y cargos políticos a los que no les va a unir ningún tipo de afinidad hasta que se vayan esclareciendo sus respectivos roles en la ficción.

Quien no tiene necesidad de presentación alguna es el protagonista absoluto de esta fábula, el ínclito Nicolás Sarkozy, actual Presidente de la República Francesa, cargo que ostenta desde el 16 de mayo de 2007. La trama arranca precisamente desde ese preciso instante, después de veinte años de andar a tientas por el poder, con un Sarkozy taciturno que celebra las mieles del triunfo por su victoria política pero que a su vez sufre las hieles de su sonoro fracaso sentimental, ya que su mujer, Cecilia Ciganer Albéniz (bisnieta de Isaac Albéniz), le abandona definitivamente una vez le ha ayudado a auparse en la Presidencia de la República.

Todo el relato se vertebra a través de un largo flashback en el que esta paradoja se va haciendo progresivamente patente: mientras la carrera del mandatario va viento en popa y sube como la espuma de forma imparable, su relación de pareja se va resquebrajando en mil pedazos.

El desarrollo de la acción intenta pasar de puntillas por los motivos de sobra conocidos que llevaron a la pareja al distanciamiento: a Nicolás se le atribuyó un romance con Anne Fulda, periodista de Le Fígaro, mientras que su mujer mantenía relaciones extramatrimoniales con el publicista Richard Attias.

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Si se sabe leer entre fotogramas la actitud de galán del político se manifiesta de forma somera, bien con algún piropo o mirada furtiva a sus colaboradoras de campaña, o con la aparición en el encuadre de bellas señoritas que se supone le acompañan durante sus convencidos discursos, mientras que su mujer se muestra fría y apartada, en un claro acto de recriminación cansada de la ambición desnuda de su marido… aunque resulte una paradoja que ejerza como su asesora de confianza y madre de su hijo.

La conquista se disfruta más cuando se adentra en los derroteros de thriller político que cuando tan sólo se ciñe a constituir relato histórico. Sarkozy no es un personaje público del que se pueda sacar tanto partido como a Margaret Thatcher en la reciente La dama de hierro o al mismísimo matrimonio que conforman Bernardette Chirac y su marido Jacques, quienes están pidiendo a gritos una película para ellos solos.

Lo que sí interesa es seguir las continuas intrigas palaciegas en las que los ministros presidenciables se dedican a clavarse puñales por la espalda mientras estudian sus estrategias de asalto al poder. Las comidas y cenas entre Sarkozy y Villepin y las llamadas telefónicas que ambos comparten con el presidente no tienen desperdicio, y frases de diálogo del tipo: “ese enano va a dejar Francia a su altura” o “Francia sólo se acuesta con quien más la quiere” nos acercan al estilo satírico inconfundible de  series británicas tan añoradas y espléndidas como Sí, ministro (Yes, minister, 1980-1984) o House of Cards (1990-1993).

Si nos referimos al elenco actoral, hay que destacar sobremanera la magnífica actuación de Denis Podalydés, quien clava su personaje en un ejercicio de mimetismo pulcro y matizado. Su Sarkozy rezuma una credibilidad impropia en una farsa en la que se intenta buscar el lado más ridículo de los protagonistas por encima de cualquier análisis concienzudo de la situación. Los vemos en una lucha sin cuartel vendiendo a sus votantes la imagen de que son políticos saludables y amantes del deporte (corriendo, pedaleando, nadando sin tregua), cuando acto seguido se ponen las botas en ágapes pantagruélicos rematados con copa, café y puro; o en uno de los momentos más hilarantes del film, cuando el presidenciable se dirige a los obreros de una fábrica intentando atraer sus votos mediante arengas para que incrementen su esfuerzo productivo.

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El Sarkozy que compone Podalydés es una pura bomba de relojería: inquieto, incansable, inabarcable, retratado como una suerte de Napoleón desatado que va sometiendo a sus rivales en su imparable camino hacia palacio. Podalydés, un auténtico corredor de fondo del cine francés que lleva interpretadas más de ochenta películas desde su debut en pantalla en el año 1989, fue nominado por este papel como mejor actor en los últimos premios Cesar del cine francés, aunque como era de esperar, tuvo que hincar la rodilla ante el simpático Omar Sy de Intocables, auténtico exitazo en la taquilla francesa en 2011.

Del resto de actores y actrices que componen el reparto de De Nicolás a Sarkozy, vale la pena destacar el increíble parecido físico existente entre Jacques Chirac y Bernard Le Coq, otro incombustible de la escena gala que hemos tenido la oportunidad de disfrutar en Films tan recomendables como Caché, de Michael Haneke, o GAL, de Miguel Courtois. En roles más secundarios, hallamos a Florence Pernel (El otro Dumas) como Cécile Sarkozy y a la veterana Michelle Moretti (Como una imagen) como Bernadette Chirac.

En definitiva, una propuesta que intenta con vehemencia y ciertas dosis de acidez aleccionarnos sobre unos acontecimientos quizás demasiado coetáneos para llegar a captar nuestra total atención. La acción va avanzando a impulsos desiguales, al igual que su protagonista, una figura que se ha convertido en fundamental para los precarios tiempos de crisis que nos ha tocado vivir.

Sean siempre bienvenidos los ejercicios de ironía y chanza política en un país como el nuestro donde, por desgracia, estamos a años luz de saber reírnos de nuestros representantes gubernativos. Al contrario, la pompa y circunstancia con la que suelen ser presentadas sus intervenciones, se diluyen como un azucarillo cuando observamos sus manejos ilegales y su total impunidad ante la justicia, aspectos que darían no sólo para una película, sino hasta para una saga.

Y es que así como si nos circunscribimos al ámbito deportivo, les pasamos la mano por la cara en repetidas ocasiones, en cuanto a cuestiones cinematográficas se refiere, los franceses hacen lo propio con nosotros.

Escribe Francisco Nieto

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Título De Nicolas a Sarkozy
Título original La conquête
Director Xavier Durringer
País y año Francia, 2011
Duración 105 minutos
Guión Xavier Durringer y Patrick Rotman
Fotografía Gilles Porte
Música Nicola Piovani
Distribución A Contracorriente Films
Intérpretes Denis Podalydès (Nicolas Sarkozy), Florence Pernel (Cécilia Sarkozy), Bernard Le Coq (Jacques Chirac), Michèle Moretti (Bernadette Chirac), Samuel Lebarthe (Dominique de Villepin)
Fecha estreno 13/04/2012
Página web http://la-conquete.gaumont.fr/