EL ERIZO (3)

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Como pez en su pecera

El erizoTras su preestreno en Cuenca en el Festival de Mujeres en dirección, se ha estrenado en el resto de cines españoles El erizo, un filme entrañable intimista y reflexivo que ha dejado con buen sabor de boca a los asistentes de los festivales en los que ha participado.

La película de Mona Achache adapta la novela La elegancia del erizo de Muriel Barbery, que yo, ya adelanto que no he leído, pero que ha sido best seller no sólo en el país vecino, sino también en gran parte de Europa. En ambos el erizo es la metáfora para referirse a aquellas personas que por sí mismas crean una capa de espinas con la que resguardarse del resto del mundo, aunque en el fondo esconden una impresionante belleza interior.

De entre todos los protagonistas el erizo es Renée Michel (Josiane Balasko). Es la portera del número 7 de la calle Grenelle, en París. Discreta, educada y fría como el hielo, pasa sus días sin ningún tipo de ambición, viviendo sola con su gato León. Cuando que se quedó viuda perdió la ilusión por vivir. Pero las apariencias engañan. Y Renée tras su aparente falta de formación tiene en su casa un cuarto secreto repleto de cultura.

Los otros dos protagonistas, comparten con ella varias cosas: tener gatos, el ser y sentirse diferentes y su fascinación por la cultura.

La primera es Paloma (Garance Le Guillermic), una niña de once años, superdotada que vive en el seno de una familia acomodada con la que no comparte sus ideas sobre la vida. A Paloma, de imaginación y creatividad infinita, le gusta rodar con la vieja cámara de su padre y es a través de su punto de vista desde el cual está contada la historia. De ella depende el tiempo narrativo ya que tiene un plan que dura desde el inicio de la trama hasta su siguiente cumpleaños, exactamente 165 días.

El segundo es el enigmático señor Kakuro Ozu (Togo Igawa). Vestido siempre elegante, educado, caballeroso, amable y sencillo a pesar de su fortuna, Ozu es el vecino que todos quisiéramos tener. Con una gran cultura y experiencia, llega nuevo al edificio y enseguida recae en esas dos almas cándidas (Renée y Paloma) que necesitan un guía para redirigir su camino.

La película de Mona Achache adapta la novela La elegancia del erizo de Muriel Barbery

Los tres forman un trío excepcional. Y por increíble que parezca, sus encuentros causales son de lo más creíbles. Y es que la película está rodada básicamente en el interior del edificio alternando los lugares comunes, como el patio, el ascensor o las escaleras, con las escenas en las respectivas casas de cada uno. Pero aún es más.

El edificio hace de refugio para los tres personajes porque es justo cuando salen al exterior cuando se producen las tragedias. Otra metáfora de lo cruel que es el mundo ahí afuera, o de cómo lo ven por lo menos nuestras dos tristes protagonistas. Como ejemplo citar el rato en que Renée y Paloma van a la tintorería en busca de una solución para el vestido o la tragedia final que también transcurre en la calle. Aunque es verdad que esto no lo sigue Mona Achache a pies juntillas, puesto que la cita definitiva entre Kakuro y René no es un casa sino en un restaurante. Kakuro siempre en su labor de enseñarles a ambas que en el exterior también existen cosas buenas.

El erizo es un filme esperanzador donde los personajes enganchan, emocionan, no sólo gracias al espléndido guión o dirección, sino también gracias al magnífico trabajo de los actores

Un erizo muy poético

Y ya son dos las metáforas de la historia. Y es que tanto el libro (según dicen) como la película son poesía pura. Ambas creadas con el mismo mimo y cuidado de los detalles. Y así, por citar otros símbolos más, nos encontramos con la importancia de los gatos y los peces en la narración.

El gato, animal caracterizado por su independencia, es el animal de compañía de nuestros tres protagonistas, claro que cada uno acorde con sus respectivos dueños. El de Renée, León, es dormilón y tranquilo; los de Paloma están gordos y son ariscos (resultado de la abundancia de su casa y a la vez de la falta de atención) y los de Kakuro son elegantes y estilizados, como la propia Paloma los define, “son gatos decorativos”.

El pez por su parte representa la resignación, la vida insulsa dentro de una burbuja fuera de toda emoción. Paloma no deja de repetir durante todo el metraje que no quiere crecer porque no quiere sentirse “como un pez en su pecera”. Sin embargo, ambas, Renée y ella, en ese momento se encuentran encerradas en su mundo.

Mona Achache, para transmitirnos estas sensaciones busca planos originales a través del diario de filmaciones de la niña; por ejemplo, cuando ésta pone un vaso boca abajo y rueda lo que ve a través de él; en ese caso a su hermana y a su madre. Para Paloma, dos claros ejemplos de peces en su pecera.

Pero es que además existe un paralelismo entre el pez de la hermana de Paloma y ella. Ambos tiene una trayectoria parecida: primero el pez está en su pecera, como Paloma en su casa; después Paloma envenena al pez y éste se queda como muerto, que es el estado en el que conocemos a Paloma, físicamente viva pero con su espíritu muerto; tercero, el pez llega por las tuberías a la casa de Renée vivo y coleando, Renée con su forma de ser, es en gran parte quien también devuelve a Paloma las ganas de vivir.

De esta manera tan poética es como el filme francés trata diferentes y numerosos temas: la fugacidad de la vida, la muerte (cuya conclusión a la que llega es que lo que importa es lo que hacías en ese momento),  la importancia de amar y ser amado para tener una vida plena, la importancia de las pequeñas cosas, la importancia de la cultura (la riqueza económica no siempre es la más importante), el valor de la amistad o lo crucial del núcleo familiar en el desarrollo personal.

De esta manera tan poética es como el filme francés trata diferentes y numerosos temas: la fugacidad de la vida, la muerte, la importancia de amar y ser amado

El cuarto protagonista

La cultura es prácticamente un protagonista más. Además de ser un gusto que une a los protagonistas, la historia incorpora arte dentro del arte. Se citan frases de un libro de Leon Tolstoi, novelista ruso del siglo XIX unido a la literatura realista. A Paloma le encanta filmar y en ocasiones la cámara de Moma se traslada para ver a través de la cámara de mano de Paloma. Además a Paloma le encanta el dibujo animado y se entretiene haciendo recortables en 2D de sus nuevos amigos.

La relación entre Kakuro y Renée desde el principio está alimentada de cultura. Él le regala un libro como primer acercamiento y juntos ven una película japonesa en casa de Kakuro, de la que vemos la escena en donde las protagonistas hablan sobre el color de los montes de Kioto.

La familia, como ya he dicho, es otro tema. Ambos, Kakuro y Renée, son viudos y cada uno afrontó esto de una u otra manera, lo que les ha llevado hasta donde están.

A la familia de Paloma la conocemos a través de su visión. Su madre no trabaja, se dedica a cuidar sus plantas y es neurótica. Su hermana es una adolescente frustrada por el peso de tener que ser mejor que sus padres. Su padre es ministro, representa al hombre inteligente y que intenta ser lo mas justo posible.

El filme critica las relaciones de poder que se crean en la sociedad actual, en este caso concreto entre la portera y los vecinos

En momentos de contrariedad en la familia, es el padre, por su educación, quien mejor comprende los planteamientos de Paloma, como os decía antes, Mona y Muriel nos envían el mensaje de que la cultura hace más ricas a las personas que el dinero.

Por otro lado, la escena donde Renée y Paloma comen chocolate es uno de los momentos por los cuales quieren transmitir al espectador la importancia de los detalles.

Además, éste es un filme social, cuyos personajes representan roles de diferentes estatus. El filme critica las relaciones de poder que se crean en la sociedad actual, en este caso concreto entre la portera y los vecinos.

Sin buscar la lágrima fácil, El erizo es un filme esperanzador donde los personajes enganchan, emocionan, no sólo gracias al espléndido guión o dirección, sino también gracias al magnífico trabajo de los actores. Una película que invita a la reflexión y nos llena de ganas de vivir.

Escribe Eva Cortés

 Título  El erizo
 Título original  Le hérisson
 Director  Mona Achache
 País y año  Francia, 2009
 Duración  100 minutos
 Guión  Mona Achache
 Fotografía  Patrick Blossier
 Distribución  Alta Films
 Intérpretes  Josiane Balasko, Garance Le Guillermic, Togo Igawa, Anne Brochet, Ariane Ascaride, Wladimir Yordanoff, Sarah Lepicard, Jean-Luc Porraz, Gisèle Casadesus, Mona Heftre
 Fecha estreno  11/12/2009
 Página web  www.leherisson-lefilm.com