El llanero solitario (3)

Published on:

¡Arre, Silver!

el-llanero-solitario-0Soy de esas personas que cuando oyeron anunciar un remake cinematográfico de esta mítica serie de los años 40 sentí una extraña mezcla de ilusión y temor. Al escuchar más tarde que se cancelaba el proyecto el alivio se juntó con la decepción, y cuando por fin se supo que la cinta vería a la luz (algo de lo que no estuve convencido hasta ver el primer tráiler), estaba hecho un completo lío.

El motivo no era ni más ni menos que el equipo que firmaba la cinta. Bien es cierto que Gore Verbinski es capaz de traer a nuestras pantallas joyas que no esperamos; lo demostró en su día sorprendiendo en géneros tan trillados como el terror (con The ring) y la acción épica (con Piratas del caribe: La maldición de la perla negra) y más recientemente con Rango y el Oscar que mereció. También es verdad que Bruckheimer a los mandos de la producción y Depp encabezando el reparto siempre son una apuesta segura en taquilla, lo que podía suponer otro problema añadido.

La imagen general era, en fin, de una monumental cinta de acción sin demasiado seso, con una espectacularidad farragosa y desmedida y con un apartado técnico que superaría con creces el narrativo. Y a decir verdad, es una imagen que se cumple en parte.

Desde el primer momento, con esa narración a modo de flashback en la que Tonto cuenta la historia del Llanero, empezamos a toparnos con clichés que se hacen un poco cuesta arriba. El guión está trabajado en base a unos cuantos tópicos tanto estilísticos (con cambios temporales bien llevados, eso es innegable, pero un tanto cargantes) como en la propia historia. En el Salvaje Oeste todos los políticos corruptos y monstruosos tenían una estación de ferrocarril, al parecer.

El reparto, por su parte, hace un trabajo excelente. No me esperaba gran cosa de Armie Hammer (lo siento, pero a mí no me convenció en La red social) y sin embargo hace una gran pareja con Johnny Depp, que construye un Tonto de lujo, con esa extravagancia de que solo él sabe dotar a los personajes. Frente a ellos, Tom Wilkinson y Willian Fitchner, que no desmerecen en ningún momento a los protagonistas, completan un cuadro de intérpretes bastante interesante.

Lo curioso es que a pesar de ser la cinta más de lo mismo (aventura épica con banda sonora de Hans Zimmer y muchas explosiones), no por ello queda desmejorada. Se nota a la legua que el equipo detrás de las cámaras es el mismo responsable de las primeras entregas de Piratas del Caribe; sin embargo, este remake remonta la caída en picado de la saga, acercándose a los estándares de la primera cinta de Sparrow y compañía.

A pesar de esos tópicos tan trillados en el género, se ve claramente que la película es hija y heredera de su tiempo. Hace diez años los estudios podían permitirse hacer una película que simplemente ofreciera aventuras y heroísmo, sin buscar nada más; ahora, a pesar de pretender esa misma mecánica, se intenta buscar una profundidad quizás de forma innecesaria que ralentiza el desarrollo de la película.

Es por eso que El llanero solitario fluctúa entre varias vertientes. A ratos nos encontramos más cerca de una de las cintas de superhéroes de Nolan que de esa aventura desenfadada y sin ambición. Se nos muestra a un héroe con varias vueltas, sin convencimiento, fruto de lo que sucede a su alrededor, y dispuesto a todo, a los medios que hagan falta, con tal de conseguir el bien último que se propone. Un caballero oscuro en el salvaje oeste, acompañado de un Sancho cínico y bastante místico.

Es por ello que el tono desenfadado de la película no funciona del todo bien. Los chistes que Depp intenta desplegar sobre la obra chirrían, y parecen un poco fuera de lugar, por no hablar ya del humor infantil a costa del caballo, que resta mucho a la dignidad que pudiera tener la otra propuesta.

A ello hay que unir una serie de secuencias de acción demasiado inverosímiles y surrealistas (y un tanto interminables, como la escena final que parece no terminar nunca), y una Helena Bonham Carter pasada de vueltas que no se sabe demasiado bien qué pinta en la película, si no es por alargar más un metraje ya de por sí demasiado extenso.

En general, sin embargo, la película no defrauda. Peca de ambiciosa (queda claro que si se hubiera hecho hace quince años se habría llamado La máscara del zorro, y habrían prescindido del remake), y promete más de lo que realmente ofrece, pero cumple con los estándares del género e incluso sorprende a ratos con aspectos realmente interesantes.

Puede que no sea el mejor remake de la serie, pero es sin duda un producto digno lleno de guiños al original, que aprueba sin problemas. Eso, o quizás sea que me esperaba algo muchísimo peor.

Escribe Jorge Lázaro 

el-llanero-solitario-1