La sombra de Lecter es alargada
Otro filme más que nos habla acerca de la existencia del cielo y el infierno, de Dios y el Demonio en sus diferentes formas y nombres. De posesiones y exorcistas, de creyentes y escépticos. En consecuencia, del bien y el mal.
La única excepción es que, en este caso, la acción se sitúa en la italiana ciudad de Roma, este cambio de ambiente es uno de los escasos soplos de aire fresco que aporta este prescindible esfuerzo del director Mikael Hafström por dar una vuelta de tuerca más a un género demasiado manido, que necesita un cambio radical para lograr, lo que debería ser su propósito, la sorpresa y tensión del espectador.
Ni siquiera la presencia del veterano Anthony Hopkins ayuda a aumentar el interés del excesivo metraje. Su primera aparición es seductora y dota al filme de un ritmo inédito hasta ese momento, pero dicha fuerza se pierde para convertirse en una cinta lenta y previsible. Y es que, por mucho que lo intente Hopkins, no consigue zafarse de la etiqueta que se profirió en El silencio de los corderos (1991), hace ya veinte años, y mucho menos si sus elecciones se centran en papeles como el del padre Lucas, cuyos manierismos y expresiones podrían enmarcarse perfectamente en el filme de Jonathan Demme.
La película carga con la gran lacra que supone su anti carismático protagonista Colin O’Donoghue, cuyo trabajo imposibilita un mejor resultado para la producción. Sobre sus hombros recae casi en su totalidad el peso de la trama, y éste no es capaz de convertirla en un producto digno, sino que desmerece el trabajo del resto del equipo.
El principal fallo del filme es la apuesta por hacer creer que la totalidad de lo acaecido es real. A pesar de situar la acción en 2007, cuando el Vaticano decidió formar a un equipo de exorcistas, se debería haber alejado de ese halo de telefilme que persigue a El rito, irremediablemente provocado por el encabezado inicial: “basado en hechos reales”.

Incluso contando con todos estos handicaps, posee un remoto número de escenas que se desmarcan, destacando por su crudeza, realismo, magistrales planos y excelente movimiento de cámara. Los momentos en la morgue están retratados con una exquisita delicadeza, apartándose del resto de la cinta. Así como los ya mencionados primeros minutos de Hopkins. Ese halo de oscuridad y tenebrismo es quizás el que se echa en falta en escenas clave del filme.
El guionista, Michael Petroni, se queda muy lejos de alcanzar la calidad y dramatismo de su mejor trabajo hasta el momento: La peligrosa vida de los altar boys (2002). Aun demostrando su buen hacer en momentos determinados de la cinta, se pierde en clichés e intenta hacer real su verdad, no existe espíritu de crítica, sino una defensa a ultranza de una posición claramente expuesta.
Escribe Sonia Molina
| Título | El rito |
| Título original | The rite |
| Director | Mikael Hafström |
| País y año | Estados Unidos, 2011 |
| Duración | 115 minutos |
| Guión | Michael Petroni, basado en el libro de Matt Baglio |
| Fotografía | Ben Davis |
| Música | Alex Heffes |
| Distribución | Warner Bros. Pictures International España |
| Intérpretes | Anthony Hopkins, Colin O’Donoghue, Alice Braga, Ciarán Hinds, Toby Jones, Rutger Hauer |
| Fecha estreno | 18/03/2011 |
| Página web | http://wwws.warnerbros.es/therite/index.html |