Juerga hasta el fin (1)

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Viva el cachondeo 

juerga-hasta-el-fin-0El género de “comedia gamberra” propio de las películas de Adam Sandler, Jack Black, Tom Green, Zach Galifianakis y de la factoría Apatow, tiene aquí uno de sus máximos exponentes. Es la clásica película diseñada para que uno se reúna con sus colegas, se agencie unas birras, se líe unos petas y se tiren al sofá con pizza y patatas fritas de bolsa a echarse unas risas con las burradas de esta historia desmadrada.

La cosa es que se juntan actores como Seth Rogen, James Franco, Jay Baruchel, Jonah Hill, Danny McBride, Michael Cera y Craig Robinson, más Emma Thompson en un cameo muy cachondo y salvaje, supuestamente haciendo de sí mismos (aunque dudo que la vida real se la pasen entre juergas, canutos, sexo y chocolatinas de Milky Way) en una fiesta organizada por Franco. Durante la fiesta un par de ellos salen a buscar suministros y, de repente, estalla el fin del mundo, así, a lo bestia.

El resto de la película es una batalla por la supervivencia, en la que los que resisten la primera noche permanecen encerrados en la casa de James Franco intentando aguantar el tiempo que puedan, mientras algo terrorífico ronda por el exterior.

Y desde aquí hasta el final, todo son paridas, peleas, paranoias, videoconfesiones, diálogos burros y salvajadas que sólo te pueden hacer gracia si eres muy fan de las películas tipo Superfumados, Viaje de pirados, American Pie y demás sucedáneos.

Los protas hacen cosas divertidas como grabar versiones y secuelas de sus propias películas, desvariar sobre temas sexuales, cantar canciones tipo “quítate las bragas, ninguno llevamos bragas” y demás irreverencias propias de una fiesta sin control en la que hay desde hierba hasta cocaína, pasando por todo tipo de drogas.

Su máxima prioridad es buscar comida y agua para resistir el apocalipsis cuanto puedan, hasta que el fin del mundo consigue entrar en la casa y pasan un montón de cosas entre risas y miedo que no voy a contar, porque tenéis que ver la peli. Olvidaos de grandes papeles y diálogos trascendentales. Aquí se viene a reírse de todo, incluso de uno mismo. Llega ese momento que te ríes de cualquier tontería, como durante la conversación que mantienen James Franco y Danny McBride sobre temas de eyaculación masculina que no voy a reproducir aquí.

Cierto es que hay partes un poco monótonas, en las que parece que no va a pasar nada nuevo y que están alargando la historia por alargarla, pero cuando menos te lo esperas te sorprenden con nuevas tonterías y burradas (bueno, haciendo un pelín de spoiler, diré que hay una posesión, pero nada más).

Y me reitero en que la película está diseñada para echarse unas risas tontas, porque he leído varias críticas que la ponen a caldo, como si alguien se esperase, yo qué sé, El padrino 4 o similar.

No, amiguetes, aquí hay que sentarse, dejar los prejuicios fuera de la habitación y, si no te van los porros ni el alcohol, cerrar tu mente a la inteligencia.

Está claro que Seth Rogen y Evan Goldberg se reunieron un día y se dijeron “vamos a gastarnos unas pelas en grabarnos una juerga entre colegas, le metemos unos cuantos efectos especiales chulos, nos lo pasamos de puta madre y además ganamos dinero en la taquilla”. Y uno de ellos añadió “ya está, vamos a poner que llega el fin del mundo mientras estamos en esa juerga y la vamos palmando a lo burro”. “Mola” dijo el otro. Y ya está, película para adelante.

Luego llamaron sus amiguetes, y a Emma Thompson y Channing Tatum les preguntaron si querían pasar un rato de juerga con ellos haciendo un par de cameos cachondos, ellos les dijeron que sí y venga la fiesta.

Probablemente se jugaron a los chinos quién se moría primero en el guión y cómo la iba a palmar cada uno de ellos.

Ah, sí, y además cogieron varios pasajes de la Biblia para informarse un poco de cómo funcionaba eso del Apocalipsis.

No le deis más vueltas que esas, cine porque sí, para la risa tonta, para pasar el rato, y para ganar algo de pasta, que tampoco les hace falta, porque ya tienen su público fiel. James Franco se lo puede permitir porque luego hace cosas como El origen del planeta de los simios y ya gana dinero como para hacer otras tres Juergas hasta el fin. Y los demás pues van teniendo sus bolos en películas cómicas de las que se hacen cuatro o cinco al año.

Lo único que he echado en falta es que a alguno le follaran las tetas.

Escribe Julio César Torices

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