La chica del coro (3)

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El noveno mandamiento

Para empezar ya nos topamos con el galimatías de títulos habitual: la película es eslovena, y en su país de origen se estrenó con el título de Kaj ti je deklica (¿Qué tal, chica?).

Luego nos vamos al estreno en lengua inglesa y vemos que allí las cosas han cambiado y ha visto la luz bajo el título de Little Trouble Girls (Niñas problemáticas), y en nuestro país, donde somos más papistas que el papa, la cinta ha llegado a los cines con el glorioso título de La chica del coro, buscando con descaro algún tipo de relación (inexistente, a todas luces), con el clásico francés Los chicos del coro.

Como siempre en estos casos, recomendamos quedarnos con el nombre seminal, que a fin de cuentas es el único dotado de denominación de origen.

Ninguna otra etapa de la vida es tan emocionante y turbulenta como la de la adolescencia. Se producen muchísimos cambios, tanto a nivel personal como en las relaciones con los demás. También se trata de descubrirse a uno mismo y de averiguar quién es y qué se quiere de la vida.

No es de extrañar, entonces, que parezca que cada día se estrena una nueva película que arroja luz sobre esta fase vital. El género de las películas de iniciación a la edad adulta está repleto de títulos con distintos grados de éxito. El filme que nos ocupa pertenece al primer grupo, y tuvo su estreno mundial en 2025 en la recién creada sección Perspectives de la Berlinale, reservada para óperas primas.

Cuando Lucija (Jara Sofija Ostan), de 16 años, se une al coro femenino de su colegio católico, enseguida entabla amistad con Ana Maria (Mina Švajger). Ana es mucho más extrovertida y popular que la introvertida Lucija. Aun así, se llevan bien. Esto se mantiene incluso cuando el coro va a un monasterio en el campo para ensayar durante el fin de semana.

Sin embargo, las cosas no salen tan bien como esperaban, ya que otros problemas provocan inquietud repetidamente. En particular, la visión de un hombre desnudo junto al río la perturba profundamente. Esto tiene repercusiones en su amistad y en su canto. La adolescente también tiene que lidiar con su fe, que no le permite tales reacciones emocionales…

La directora y coguionista Urška Djukić había realizado previamente varios cortometrajes, incluyendo el animado Granny’s sexual life (La vida sexual de la abuela). Con su primer largometraje, se adentra en el otro extremo del espectro de la edad humana. Sin embargo, el componente sexual permanece.

Más precisamente, describe cómo Lucija desarrolla deseos sexuales tras la chispa inicial que enciende el hombre desnudo que ve por casualidad. Si bien aquí se evitan las escenas de sexo explícito, persiste un anhelo que apenas se manifiesta. Las cosas no suceden tan rápido. La coproducción europea se centra más en el despertar, que, aunque completamente natural y esperado, aun así sorprende a la adolescente. Nadie la ha preparado para ello, lo que, por supuesto, también está relacionado con su fe. El sexo no se discute en la escuela católica.

En parte, nos hallamos ante un drama que gira en torno a las creencias a pie juntillas, y en el que la protagonista comienza a cuestionar ciertas cosas. Djukić y Maria Bohr, coguionistas, abordan estos temas solo parcialmente de forma verbal. Si bien algunos conflictos se expresan explícitamente, como los que surgen entre las adolescentes, gran parte de la historia se desarrolla sin palabras o se transmite de otras maneras.

La película prescinde del dramatismo grandilocuente; en general, La chica del coro es una obra bastante tranquila

En este contexto, resulta útil utilizar el coro como reflejo de la agitación interna. Con el paso del tiempo, las tensiones dentro del grupo oral se hacen cada vez más evidentes, y el director lamenta la falta de armonía. Por supuesto, no se puede culpar únicamente a Lucija. Sin embargo, como metáfora, funciona a la perfección: debido al cambio de perspectiva de las adolescentes, ella ya no encaja tan bien en el grupo, y las voces se vuelven más diversas.

La película prescinde del dramatismo grandilocuente; en general, La chica del coro es una obra bastante tranquila, que prioriza la observación sobre la acción. Este enfoque no es particularmente novedoso ni original, pues es un recurso común en muchos dramas sobre la transición a la adultez.

Sin embargo, el resultado es cautivador, narrado con sensibilidad. Y, por si esto fuera poco, las actuaciones rayan a gran altura: la actriz principal, Jara Sofija Ostan, ofrece un exitoso debut como una adolescente que se enfrenta a la transición a la adultez. La película también presenta hermosas e idílicas tomas del paisaje rural, que proporcionan un encantador telón de fondo para la agitación interior de la convulsa heroína de la función.

Escribe Francisco Nieto | Fotos Atalante