LA CRUDA REALIDAD (1)

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The ugly truth
Título original: The Ugly Truth
País, año: Estados Unidos, 2009
Dirección: Robert Luketic
Producción: Kimberly Bonaventura, Gary Lucchesi, Steven Reuther
Guión: Nicole Eastman, Karen McCullah Lutz y Kirsten Smith, basado en un argumento de Nicole Eastman
Fotografía: Russell Carpenter
Música: Aaron Zigman
Montaje: Lisa Zeno Churgin
Intérpretes: Gerard Butler, Katherine Heigl, Jesse D. Goins, John Michael Higgins, Cheryl Hines, Nick Searcy, Bree Turner, Eric Winter
Duración: 97 minutos
Distribuidora:  Sony Pictures
Estreno: 16 octubre 2009
Página web:  http://www.theuglytruth-movie.com

Otra guerra de sexos
Escribe Eva Cortés

Robert Luketic puede llamarse el descubridor de Reese Witherspoon Robert Luketic quien puede llamarse el descubridor de Reese Witherspoon por darle el papel protagonista de su comedia Una rubia muy legal, llega ahora a nuestras pantallas con una nueva comedia, La cruda realidad.

A pesar de la experiencia del director en este género, esta vez su proyecto resulta poco original y con falta de humor inteligente. La historia está llena de tópicos con unos personajes metidos en una guerra de sexos, una de tantas, sin nada nuevo que decir ni con lo que sorprendernos.

Las partes en esta batalla son Abby (Katherine Heigl) y Mike (Gerard Butler). Ambos diferentes pero, como acaba ocurriendo siempre, consiguen encontrar un punto en común.

Abby es una mujer que lo tiene todo en la vida. Es productora de un programa de televisión, es independiente sentimental y económicamente, tiene una hermosa y lujosa casa, la compañía de un gato y soluciones a cuantos problemas se le presenten en su trabajo.

Abby es una mujer que lo tiene todo en la vida

Mike es un vividor enamorado de la vida, un culo inquieto que ha dedicado su días a viajar y a recoger experiencias. Ahora es presentador de un programa nocturno, La cruda realidad, donde atiende llamadas de mujeres desesperadas. Sus consejos son terriblemente desalentadores, fruto del desengaño que Mike sufrió en el pasado.

Un día Abby llega a su casa y por casualidad ve a Mike en su programa y decide llamarle para demostrarle que sí existe el hombre perfecto aunque ella no esté con uno. A la mañana siguiente Abby se lleva una desagradable sorpresa al comprobar que Mike es la salvación que el director de la cadena ha encontrado para su programa.

Y a partir de ahí la guerra está servida. Pullitas entre ambos para ver quien es el más fuerte, quien es el vencedor tanto en lo profesional como en lo personal. Y de esta manera, al igual que lo hace el personaje de Alex en el reciente filme ¿Qué les pasa a los hombres?, Mike empieza darle consejos a Abby sobre cómo debe actuar si quiere que la relación con su vecino llegue a buen puerto. Previsiblemente ambos acaban enamorándose, corroborando que, por muy diferentes que hombre y mujer sean pueden siempre encontrar un punto de unión.

Mike es un vividor enamorado de la vida, un culo inquieto que ha dedicado su días a viajar y a recoger experiencias

De todas formas aquí Abby queda aun más ridícula que Yiyi en ¿Qué les pasa a los hombres?. Tan absurda parece la ignorancia de Abby que el espectador llega a pensar ¿pero en qué planeta ha vivido esta chica hasta ahora?, vamos que nadie se traga que la chica sea tan sumamente inocente en temas de hombres.

Con este tipo de personalidad es de suponer que Robert Luketic quería propiciar situaciones graciosas, pero lo único que consigue son situaciones ridículas con diálogos rozando lo grosero. 

Si la cosa funciona, por poner un ejemplo reciente, usa este mismo humor, estas mismas cualidades en el personaje de Melody, una chica inocente, pero sin embargo sí consigue que las situaciones sean cómicas sin llegar a la vulgaridad.

Un ejemplo de este tipo de situaciones que busca Robert Luketic sin mucho éxito en La cruda realidad, sucede cuando Abby y su ligue van a un partido y Mike, a través de un pingajillo, le va chivando lo que tiene que decir. Ella, sin saber diferenciar cuándo Mike le habla a ella y cuándo no, se pone nerviosa y echa el refresco sobre el pantalón de su cita. Al querer limpiarlo se pone en una posición comprometida con cabida a una segunda interpretación de lo que está haciendo. Las cámaras del partido enseguida centran su atención en ella. En fin, sin más comentarios.

Con este tipo de personalidad es de suponer que Robert Luketic quería propiciar situaciones graciosas, pero lo único que consigue son situaciones ridículas

Lo único por lo que esta comedia es diferente de otras que invaden ahora nuestras pantallas es que en ésta no hay una boda. ¡Quien lo iba a decir! Tal y como se van desencadenando los acontecimientos, el espectador puede pensar: "esto acabará en boda".  Pero el director, por suerte, no ha caído en el error de añadir en los créditos finales a los dos protagonistas contrayendo matrimonio, suerte ya digo, si no ya sería una historia totalmente pastelosa e insufrible.

Sin actuaciones estelares, tanto Katherine Heigl como Gerard Butler se mueven en sus respectivos papeles como pez en el agua, sin conseguir una química especial entre ellos. De todas formas cualquier otro intérprete podría haber hecho lo mismo ya que ninguno de los personajes presenta un perfil del todo controvertido.

Insulsa, sin ningún tipo de mensaje y con un argumento tópico y simplón, La cruda realidad sólo sirve como ejemplo de mala comedia romántica para hacer que los detractores de ellas se recreen diciendo que ya no hay comedias de verdad, como las de antes y que se ha perdido toda la originalidad e ingenio en este género.

Insulsa, sin ningún tipo de mensaje y con un argumento tópico y simplón