La guerra de los botones (1)

Published on:

Cine trasnochado 

la-guerra-de-los-botones-0Suponemos que el título original, La nouvelle guerre des boutons, responde a la intención de distinguir esta película de La guerre des boutons de Yann Samuel, estrenada en Francia durante este mismo año, lo que no deja de resultar chocante, y también inquietante si lo interpretáramos como signo de cierta escasez de ideas en el cine francés.

Cosas de registros, derechos  y otras bagatelas legales que tienen más que ver con la industria y el comercio que con el arte cinematográfico, que en este caso brilla bastante por su ausencia.

Christophe Barratier, director del filme que nos ocupa, ha aprovechado la notoriedad y el consiguiente taquillazo alcanzados hace siete años por Los chicos del coro, para lanzarse a la reconquista de aquel público entregado al disfrute de los cuentos de niños, los finales felices y los emotivos momentos “sonrisas-y-lágrimas”. Porque de eso se trata: un relato basado en otra versión cinematográfica más antigua, la de  Yves Robert, que en 1962 adaptó a su vez la novela del mismo título del escritor francés Louis Pergaud, publicada en 1912, tres años antes de su muerte.

Los dos filmes trasladan la acción —el enfrentamiento entre dos pandillas de niños en un pueblo de la campiña del centro oriental de Francia— a los años de la ocupación nazi durante la segunda guerra mundial.

Los dos filmes lo hacen con la utilitaria e interesada finalidad de convertir un costumbrista conflicto infantil en metáfora de la guerra de sus mayores. Lo  cual desvirtúa por completo la obra literaria, cuyo autor añadió al título la coletilla Novela de mis doce años, alusión clara a su carácter autobiográfico y a su intención de reproducir la “vida entusiasta y brutal de salvajes vigorosos, en lo que tuvo de franca y heroica, es decir, liberada de las hipocresías de la familia y de la escuela”, tal como reseña el propio autor en el prólogo de la novela.

Nada de esto encontramos en la película de Barratier, adulterada y edulcorada versión de una historia de buenos (los habitantes del pueblo) y malos (los pronazis), plagada de personajes planos y arquetípicos, lo que nos produce una intensa sensación de que ya nos sabemos un argumento que pasa por encima de la realidad histórica que evoca con la frivolidad que acompañó  al cine francés sobre la resistencia durante gran parte del siglo XX y que creíamos superada en el XXI.

Las características de los chicos de la película, los de Velrans y los de Longeverne, enemistados por fútiles motivos en batallas que discurren entre chichones, cardenales, descalabraduras y expolio de botones como trofeos, responden a todos los tópicos del tipo de relatos de esta índole: el líder popular y enamoradizo, el pequeño graciosillo y ocurrente, y el cobarde delator.

la-guerra-de-los-botones-1

Por su lado, el mundo de los adultos reproduce el mismo esquema: el atractivo maestro comprometido en la Resistencia clandestina, la bella y valiente joven protectora de los judíos, el funcionario contemporizador con el enemigo, y los escasos y odiados colaboracionistas. Un mapa social y psicológico que sobrevuela los espacios de una historia trivial e inconsistente, por lo que el resultado es tan reduccionista como el deseo del director de brindar un producto destinado a espectadores que buscan entretenimiento más que calidad o reflexión.

Llama la atención el interés de los cineastas por esta narración escrita a comienzos del siglo XX, que evoca unos sucesos escolares de finales del siglo XIX, y que trasciende las meras hostilidades entre muchachos, donde el lector  puede encontrar otros temas, como la crítica visión de la escuela, la familia y la sociedad rural que encuadra el relato.

En 1937, Jacques Daroy hizo la primera versión con el título La guerre des gosses, y en 1994 se estrenó una coproducción inglesa: War of the buttons. Ya se sabe que una película inspirada en un libro es un producto singular y diferente a aquél, pero lo que no se entiende es que de una novela con determinado contenido temático se haga una película casi vacía.

En un año en que el cine francés ha estrenado un filme tan digno como El niño de la bicicleta, de los hermanos Dardenne, esta nueva guerra de los botones resulta vieja, añosa y poco recomendable.

Escribe Gloria Benito 


Más información:
Crítica de Los chicos del coro (2)


la-guerra-de-los-botones-2

 

Título La guerra de los botones
Título original La nouvelle guerre des boutons
Director Christophe Barratier
País y año Francia, 2011
Duración 100 minutos
Guión Christophe Barratier, Stéphane Keller y Thomas Langmann
Fotografía Jean Poisson
Música Philippe Rombi
Distribución Alta Classics
Intérpretes Guillaume Canet, Laetitia Casta, Gérard Jugnot, Kad Merad, Jean Texier, François Morel, Marie Bunel, Thomas Goldberg, Théophile Baquet, Louis Dussol , Nathan Parent.
Fecha estreno 11/11/2011
Página web http://www.altafilms.com/site/sinopsis/la_guerra_de_los_botones