La maleta mexicana (3)

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Las grietas de la memoria 

la-maleta-mexicana-0Documentar la memoria no es tarea fácil; además, comporta riesgos. Por aquí lo sabemos muy bien, habida cuenta de que los vencedores de nuestra guerra civil lo dejaron bien claro, entonces y ahora. Entonces con la victoria, ahora con presiones de todo tipo y condición para que no se escarbe —y es más que un símil— en las fosas comunes, donde se acumulan esas grietas de la memoria que esta interesante y necesaria película documental que la inglesa y ciudadana mexicana Trisha Ziff saca a relucir, imaginamos que para disgusto de tantísimo ultra, camuflado y al descubierto, que anda suelto y pavoneándose en cualquier medio de comunicación que se lo permita, cuando no es el  propietario del medio.

Esos negativos de los fotógrafos Robert Capa, Gerda Taro y David Chim Seymour, que se creían perdidos, y que documentan certeramente acciones de aquella guerra, aparecieron setenta años después, en 2007, en el apartamento del general Aguilar González, en Ciudad de México. Aguilar González fue embajador de México en Vichy, y es un misterio cómo llegó a sus manos dicho material. El caso es que conservó la maleta hasta su muerte, dejándola en herencia, con otras pertenencias, a su familiar Ben Tarver.

Viendo el giro de los acontecimientos, Capa entregó sus negativos, y los de sus compañeros, en París, a su amigo Imre Cziki Weiss, para que fueran entregados en el Consulado mexicano. Y así, sin saber cómo ni cuándo, pasaron a manos de Aguilar González. Y como si de una película se tratase, Weiss sobrevivió a su internamiento en un campo de prisioneros —era inmigrante húngaro, y judío—, viviendo hasta 2006 en Ciudad de México, justo un año antes de hallarse la maleta, sin saber qué había sido de ella, y para mayor ironía, a pocas calles de la casa donde estaba.

Ben Tarver, cineasta e investigador, contacta con Trisha Ziff en 2007, que venía del Centro Internacional de Fotografía de Nueva York (ICP), sabiendo que Ben les había comunicado la existencia de los negativos; y deciden, ese mismo año, entregar La maleta mexicana al ICP, porque Trisha le dijo que su restaurador jefe, Brian Wallis, le daría el tratamiento y destino adecuado.

Y gracias a las anotaciones manuscritas de Imre Cziki Weiss pudieron clasificarse. Así, en 2010, fueron expuestos por primera vez, mostrando claramente lo convulsos que fueron aquellos años, de 1937 a 1939, preludio de la II Guerra Mundial, en unas instantáneas tan certeras como imprescindibles para el mejor conocimiento de nosotros mismos y del mundo del que formamos parte. De una manera u otra, vienen a completar esas grietas de la memoria que, a veces de forma involuntaria, se instalan en nuestro conocimiento, en ocasiones para desdibujar nuestro pasado; y eso nunca es bueno.

Esta es la historia de cómo surgió, y se hizo, La maleta mexicana, y que ahora podemos contemplar. Al margen de la intencionalidad política, es evidente que Trisha no ha querido ser neutral, ni falta que hacía: el entramado de la película se sustenta tanto en las entrevistas con gentes que vivieron la contienda, como aquellas personas que sacaron a luz, y restauraron, los negativos de las fotografías, y de quienes buscan que se cumpla la Ley de Memoria Histórica —curiosamente nacida el mismo año del descubrimiento de los negativos perdidos—. Se completa con entrevistas a historiadores e investigadores cinematográficos.

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En cuanto a su imagen y puesta en escena, Trisha sí ha sabido combinar el documental propiamente dicho, con algunas fotografías nunca vistas antes, y que dejan constancia de la labor de Capa, Taro y Seymour, sin olvidar que Weiss las revelaba, para captar los momentos tremendos de una guerra entre hermanos que nunca debió existir. Y, de paso, hablar claramente de cómo fue el exilio, y de la espléndida hospitalidad que México tuvo con quienes se vieron obligados a dejar su tierra, que aún hoy conmueve.

A destacar la labor del productor Paco Poch, que ha sabido implicarse como si de un proyecto personal se tratase. El hecho de que Televisión Española figure como coproductora dice mucho a su favor, así como de quienes han puesto su granito de arena, con los de México a la cabeza, para que La maleta mexicana llegue a exhibirse comercialmente.

Es un documental muy bueno, y eso no abunda, desgraciadamente. Seguimos destacando su oportunidad, sus intenciones y sus imágenes. Haciendo bueno y necesario aquello de “no hay que olvidar los fracasos”, que se dice en la película, porque de ahí aprendemos a ser mejores: estamos cubriendo las grietas de la memoria.

Una lección que hoy, más que nunca, no debemos ni podemos olvidar. Trisha Ziff nos lo recuerda a través de las imágenes, de entonces y de ahora, como si se complementasen, que alberga La maleta mexicana.

Escribe Carlos Losada

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Título La maleta mexicana
Título original La maleta mexicana
Director Trisha Ziff
País y año España y México, 2011
Duración 90  minutos
Guión Trisha Ziff
Fotografía Claudio Rocha
Música Michael Nyman y Gerard Pastor
Distribución Aquelarre Cine
Intérpretes Documental
Fecha estreno 11/11/2011
Página web http://www.pacopoch.cat/lamaletamexicana/