MacGuffin y mensaje entre líneas
Hay directores que pasan desapercibidos, que tienen muchas dificultades para sacar adelante un proyecto. Isaki Lacuesta es uno de ellos, no lo ha tenido fácil desde que debutó con el documental Cravan Vs Cravan. En los últimos años su carrera como cineasta comienza a obtener la recompensa del corredor de fondo.
Con una trayectoria cinematográfica que empieza a ser importante dentro del argot cinematográfico, Isaki Lacuesta estrena La próxima piel, nuevo trabajo del director catalán que en esta ocasión ha contado en la dirección con la colaboración de Isa Campo.
La próxima piel cuenta la historia de una adolescente que regresa a su casa después de 8 años desaparecido. La familia, que daba por muerto al adolescente, empieza a dudar de la identidad de Gabriel debido a su comportamiento contradictorio.
En la película se utilizan algunos trucos de guión que intentan hacer reflexionar sobre el verdadero mensaje que se pretende expresar. Uno de ellos, el principal, el más pronunciado, es la doble identidad que representa el personaje interpretado por Alex Monner. De hecho cuenta con dos nombres que pertenecen a vidas distintas: Leo es el chico que viene del centro de menores y Gabriel es el hijo de Ana.
En todo momento la historia nos ofrece distintas personalidades de Leo/Gabriel, intentando mantener al espectador a la expectativa ante cualquier acontecimiento que clarifique la identidad real de Gabriel. Otro detalle que justifica esta dualidad es el comportamiento del personaje Enric, interpretado por Sergi Lopez, que en todo momento defiende que Gabriel es Leo, es decir, que es un impostor, pero su pensamiento está justificado por otros motivos que se van desvelando durante el metraje.
La estructura narrativa es impecable utilizando como recurso el MacGuffin. También se utilizan como recurso algunas transiciones con el paisaje que ofrece el Pirineo catalán, elemento que dota al filme de una belleza propia de los exteriores del western. Estas transiciones también sirven para desahogar los momentos dramáticos que acontecen durante la película.
La parte negativa del film se observa en la construcción de algunos personajes, con alusión directa al guión. Los papeles que interpretan Alex Monner y Sergi López no están bien construidos, los diálogos son blandos e ingenuos, llegando a restar credibilidad.
Sin embargo el personaje interpretado por Emma Suarez está muy bien construido, aunque hay que apostillar que es un personaje más fácil de construir ya que los mencionados anteriormente son los encargados de hacer el trabajo más difícil porque tienen que jugar con la dualidad del argumento, donde el doble juego de los personajes se resuelve al final de la película, conduciendo la historia hasta el posicionamiento de los directores que tienen como objetivo mostrar un mensaje que hay que leer entre líneas.
Es destacable, una vez más, el gran trabajo que hace Emma Suarez. Su nivel interpretativo, después de temporadas sin hacer cine con trascendencia, sube en cada película que participa. Se podría decir que en plena madurez vive un momento profesional dulce.
La próxima piel deja un sabor de boca alentador para seguir de cerca la evolución de Isaki Lacuesta, un director con talento que evoluciona con cada proyecto.
Escribe Marcos Sáez
