La soledad de los números primos (1)

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Traición 

la-soledad-de-los-numeros-primos-00En 2008, la novela La soledad de los números primos escrita por Paolo Giordano se convirtió en el fenómeno literario del año con más de un millón de libros vendidos en Italia. Giordano describe a través de los años la historia de Alice y Mattia, dos personajes destinados a entenderse pues comparten una infancia marcada por unos acontecimientos trágicos, pero a su vez, condenados a la soledad por esas mismas cicatrices que arrastran.

El éxito del libro favoreció la venta de los derechos por parte de Giordano para su adaptación fílmica. Dirigida por Saverio Costanzo y con la colaboración de Giordano en el guión, la película se estrenó en el Festival de Venecia de 2010 sin demasiada repercusión. Los avatares de la distribución han hecho que el filme haya tardado tres años en estrenarse en nuestro país tras diversos aplazamientos.

La estructura narrativa del original literario es lineal. Los dos acontecimientos que marcan trágicamente a Mattia y Alice nos son desvelados de inmediato. A partir de ahí asistimos a una historia de encuentros y desencuentros, unidos por ese lazo terrible, en el que vamos pasando por diferentes etapas (1983, 1984, 1991, 1995, etc.) que abarcan desde la adolescencia hasta la vida adulta.

Sin embargo la película abandona la linealidad para optar por un montaje alterno en el tiempo. La acción avanza y retrocede ocultando los trágicos hechos iniciales. El filme comienza con una escena interesante, Mattia y su hermana Michela participan en una representación teatral en el colegio, que nos indica que la vida es parte de un teatro donde cada uno tiene unos papeles repartidos.

Tras esta escena situada en 1984, pasamos a 1991, donde Mattia y Alice se encuentran en el instituto, encuentro que viene remarcado por un forzoso ralentí cuando ambos coinciden físicamente en un pasillo.

Posteriormente pasamos al año 2001 y, a partir de ese momento, comienza una serie de flash-backs para mostrarnos la adolescencia, introduciendo el personaje de Viola, una amiga de Alice por la que ésta siente una predilección especial. Alice y Mattia aparecen definidos como unos seres extraños e introspectivos por unas causas que intuimos, pero que no se concretizan hasta bien avanzada la narración. La relación con sus padres, con los escasos amigos y el vínculo entre ambos está impregnada de cierta tristeza que la cámara intenta captar a través de los primeros planos de sus rostros.

Pero rápidamente empezamos a intuir que el salto en el tiempo impide profundizar en la naturaleza del dolor de los personajes y que las imágenes se quedan en la capa externa de la novela. Esta sensación se confirma con la utilización del montaje paralelo para narrar el accidente de Alice y la pérdida de Michela por parte Mattia, en un intento de generar cierto suspense. Además esta escena se ve interrumpida por otro salto temporal con lo cual la resolución se dilata en el tiempo alargando en exceso el tempo de la escena.

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Con esta elección lo que se consigue es que los sucesos de la infancia pasan a primer plano, situando la importancia en los sucesos ocurridos y no tanto en sus consecuencias para los protagonistas. Este montaje forzado se repite posteriormente en el tramo final alternando la entrega del título a Mattia y la separación de Alice.

La elección de una estructura para la película que difiere de la novela puede ser asumible como un recurso para distanciarse del texto original, también deducimos que permite a Giordano poder reescribir la historia utilizando el juego con el tiempo, pero lo que es difícil de entender es que estando el propio escritor implicado en el guión, se traicione el meollo de la historia, incluido el final abierto, tiernamente esperanzador, que parece oponerse al pesimismo generalizado que ha presidido toda la narración.

Con todo, traición incluida, el problema de La soledad de los números primos es que está repleta de escenas que no funcionan como todo el bloque de la fiesta a la que acuden Mattia y Alice con sus compañeros de estudios, la sorpresiva escena donde Alice creen ver a Michela en el supermercado.

Lastima de película que echa a perder el soporte literario original y en la cual se desaprovecha un buen casting, con una excelente Alba Rohrwacher en el papel de Alice adulta y unos adecuados secundarios (con Isabella Rossellini a la cabeza).

Escribe Luis Tormo

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