Lady Nazca (2)

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La reina del desierto

En el cine actual no echamos a faltar para nada ejemplos del biopic al uso. Estas suelen centrarse en individuos que han logrado algo extraordinario o a quienes les ha ocurrido algo notable.

Los retratos de artistas son populares, como Leonora (2025), sobre la pintora Leonora Carrington; Monsieur Aznavour (2024), sobre el cantante Charles Aznavour; o Bolero (2024), sobre el compositor Maurice Ravel.

Sin embargo, junto a estos retratos de estrellas, también son frecuentes las películas biográficas sobre personas que han logrado grandes cosas, aunque discretamente y sin conocer mucho ruido mediático. Una mujer italiana, por ejemplo, estrenada recientemente, cuenta la historia de una monja que cuidó de inmigrantes en Estados Unidos y tuvo que superar numerosos obstáculos.

Ahora llega a nuestra cartelera Lady Nazca, otro ejemplo de este tipo de trabajos sobre mujeres que hicieron historia, aunque permanezcan casi en el anonimato.

La matemática Maria Reiche (Devrim Lingnau) ha dejado atrás su Alemania natal y ahora trabaja como profesora en Lima, la capital de Perú. Cuando conoce al arqueólogo francés Paul D’Harcourt (Guillaume Gallienne), este la convence para que le traduzca algunos documentos, con la esperanza de que le proporcionen pistas sobre un antiguo sistema de canales en la zona.

Maria pronto se siente fascinada por el tema y comienza a formarse sus propias opiniones sobre los hallazgos. Su vida da un giro cuando descubre extrañas líneas en el desierto, líneas cuyo origen y propósito siguen siendo un misterio. Fascinada por estos vestigios aparentemente ancestrales de los primeros habitantes, se dedica a investigarlos y preservarlos. Pero al hacerlo, se gana poderosos enemigos…

Existen varios paralelismos entre Una mujer italiana y Lady Nazca. Ambas presentan a mujeres que viajaron al extranjero y se dedicaron a marcar la diferencia. Mientras que la monja italiana Francesca Cabrini cuidaba de las personas, Maria Reiche luchó por la preservación del patrimonio cultural inmaterial.

Ambas comparten también el desafío de superar la resistencia dentro de un sistema patriarcal. En aquella época, las mujeres no tenían voz ni voto y debían someterse a las órdenes de los hombres. En el film que nos ocupa, la protagonista debe defender sus descubrimientos no solo frente a intereses económicos. Incluso los científicos se oponen a ella porque no le toman en serio debido a su género. De esta manera, la película también se concibe como un retrato de su época.

El director y coguionista Damien Dorsaz, en el que es su debut en el terreno del largometraje, enfatiza las adversidades que enfrenta su protagonista. El cineasta suizo está claramente fascinado por la creatividad y la perseverancia de la investigadora alemana. Esto no significa que le rinda un homenaje idealizado y unilateral. Sus frecuentes desaires a su compañera Amy (Olivia Ross) distan mucho de ser ejemplares.

Además, su comportamiento es de todo menos diplomático, ya que está decidida a salirse con la suya sin importar las consecuencias. En el debe de la propuesta hay que incidir en que el guion no logra explicar del todo por qué estas líneas llegan a atrapar de una manera tan hipnótica a la joven germana. Vemos la obsesión, pero ella no tiene por qué comprenderla.

A pesar de su carácter reservado, la protagonista se ha convertido en una persona fascinante

También es una pena que el final se note un tanto apresurado: la teoría de la protagonista se revela de la nada. Esto se nota especialmente porque el ritmo de la película es, por lo demás, bastante lento.

Esto no significa que la película no merezca su visionado. A pesar de su carácter reservado, la protagonista se ha convertido en una persona fascinante. Además, el escenario cautiva al espectador con impresionantes tomas de paisajes. Incluso aquellos que no simpatizan con la misión quedarán rápidamente fascinados por la ambientación.

Si bien el desierto de Sirat era un lugar extraño, a veces surrealista, aquí resulta de lo más acogedor. Sobre todo, las líneas en sí mismas inspiran respeto, ya que siguen planteando enigmas hasta el día de hoy. ¿Quién las dejó? ¿Qué propósito tenían? ¿Y cómo lograron dibujarlas con tanta precisión? Solo por esto, es un acierto que se haya realizado la película, aunque al final nos queden varias preguntas sin respuesta.

Escribe Francisco Nieto | Fotos Ver Cine