Morir no siempre sale bien (3)

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Una idea necesaria

Desde el planteamiento de lo absurdo, muchas veces surgen las mejores críticas.

El humor es una herramienta que normalmente pasa desapercibida en temas que son importantes, pero esto sucede debido a que no estamos acostumbrados a que se le dé importancia a la risa como un acto reflejo que ejemplifica un mensaje que ha resonado y con el cual nuestro cerebro ha pensado.

El hecho de que un chiste presente un escenario de ironía requiere establecer que nuestra psiquis fue capaz de entender un mensaje, a pesar de que este no fue trasladado de forma lineal y que, para entenderlo, no solo hacía falta la capacidad de poder leer entre líneas, sino también de saber comprender el concepto de algo irónico y, aun así, poder interpretar la gracia que este mensaje señala. Esto quiere decir que la presencia de risa en nuestro ser establece la existencia inequívoca de inteligencia en los seres humanos.

Puede que este contexto que arrastramos se sume a cómo nos hemos acostumbrado, en especial por la forma en la que cada vez consumimos más contenido, bien sea a través del streaming, o en las salas de cine, a que una obra que es catalogada dentro del género de la comedia siempre deba tratar sobre temas que sean genéricos y agradables para disfrutar en familia, un tipo de historia heterogénea y que sea fácil de digerir independientemente del tipo de público al que pueda estar expuesta.

Es importante señalar que, la mayoría de veces, no se toma en cuenta que, dentro de este propio género, existen variaciones, pues como es lógico, existen distintos tipos de humor.

La comedia negra, como variación del género en sí, nos demuestra constantemente que es normal reírnos de algo que a primeras no debería hacer gracia.

Morir no siempre sale bien plantea un dilema social más que actual en la sociedad española, acercando a las audiencias a un escenario lejos de las grandes ciudades, que no refleja a las urbes sino a la poblaciones aledañas y que penetra en una familia de un nivel socioeconómico medio en el que, tras muchas malas decisiones, e infortunios, se encuentra afectada y al borde de hacer lo que haga falta para sobrevivir.

Por otro lado, plantea un elemento más que necesario en este tipo de historias como es el de un antagonista sumamente carismático, que podemos ver reflejado en cada uno de los miembros que se presentan como los villanos de esta historia, pues esta familia de millonarios, que buscan mostrarse como víctimas en una estafa que ellos mismos estaban perpetrando, muestran sus verdaderas caras cuando aparecen estas variables impredecibles en su camino al oasis que se les había prometido.

Es aquí donde se cumple otro principio fundamental del humor. Esta historia muestra las consecuencias hasta las que un ciudadano, que nunca ha cometido un crimen, estaría dispuesto a correr, enfrentándose incluso al sistema del que forma parte, solo para no perder su hogar. Con ello se refleja otra regla fundamental al momento de hacer un chiste y es que no puedes escupir hacia abajo cuando señalas algo gracioso, la burla siempre debe estar dirigida hacia el poderoso y opresor, o en este caso, hacia los cazadores que resultaron cazados.

La forma en la que una familia de Alfafar termina viéndose envuelta en un entresijo de chantaje a gran escala, luego de secuestrar el cuerpo del patriarca millonario y a la vez responsable de sus predicamentos económicos, crea el escenario de catástrofe que va creciendo a medida que se desarrolla la historia y se ven más actores involucrados. La artimaña que empezó con el objetivo de conseguir el dinero suficiente para no perder su casa, termina dando giros inesperados y divertidos, mientras presenta personajes que se alejan de lo esperado, más aún, considerando en el tipo de situación en la que se encuentran, al considerar las posibilidades propias que les presenta el género en el que está envuelta esta historia.

La risa viene en los momentos que van presentando los distintos giros de la trama. E

De hecho, la risa viene en los momentos que van presentando los distintos giros de la trama. Es aquí cuando personajes que creemos muy bien definidos, empiezan a sorprendernos al mostrarnos una faceta inesperada que refleja la necesidad de la obra de no querer caer en ciertos estereotipos, logrando mantener la atención del espectador en cada secuencia de comedia situacional, al querer saber cómo podría resolverse este conflicto tan enrevesado.

Con una dirección que disfruta ir aumentando y soltando los momentos de tensión a lo largo de la cinta, esta refleja la destreza y habilidad por parte de su directora, cuyos terrenos conocidos devienen del drama y el thriller, pero que en esta ocasión aprovecha de forma más que interesante las propias herramientas que la experiencia le ha otorgado para construir este laberinto en el que la comedia triunfa de forma un poco más indirecta.

Gracias también a sus fuertes interpretaciones, entre las que resaltan sus actrices que ofrecen un disfrute y permiten conectar con cada una de las visiones que presentan, igual un poco más de lo debido. Estas terminan demarcando más de lo necesario el origen humano que define sus personajes, alejándose de la caricatura y el personaje bidimensional. Se busca dejar muy claro que, dentro de cada persona, no todo es blanco y negro, sino que sin importar los lugares de donde provenga cada uno, lo normal es que podamos ver los escenarios a través de un gris que define nuestra brújula moral.

Sin duda, es una historia que refleja un tópico bastante fuera de lo común para una historia de comedia

Quizás, mientras avanza la propia historia, ciertamente se pierde un poco en la resolución sencilla, pues todos los caminos abiertos que han sido presentados durante los distintos giros de la trama ocasionan que la expectativa se haya ido en un aumento exacerbado al que no se llega al momento que se presenta el esperado final.

Sin duda, es una historia que refleja un tópico bastante fuera de lo común para una historia de comedia. Se refugia en el fundamento básico del humor que, a diferencia de la comedia, nos permite pensar mientras nos estamos riendo, bien sea sobre una realidad o un escenario exagerado.

Aquí se muestra muy bien y sopesa una crisis que es muy real, logrando surfear con alevosía en una historia que resurge como una nueva forma de plantear dilemas a través del foco de la gracia y la risa, y que tal vez nos demuestra que debemos ser capaces de encontrar la risa hasta en los escenarios más adversos.

Escribe Carlo Angulo Martini | Fotos Tornasol Media