El absurdo en su más pura esencia
No es que en la taquilla le haya ido mal a la nueva película de Santi Amodeo, ¿Quién mató a Bambi?, tampoco es que los actores principales estén mal del todo, ni que la historia no consiga lo que pretende, hacer reír; el caso es que es una historia de lo más absurda, sin pies ni cabeza. Por películas así el cine español tiene la fama que tiene a nivel internacional.
Quim Gutiérrez, actor de moda, que ya hemos visto este año en La gran familia española de Sánchez Arévalo y ahora mismo está también en cartel con Tres bodas de más, es lo más salvable del filme, junto a Clara Lago.
La historia comienza cuando el jefe y suegro del personaje de Quim, tiene un bajón de azúcar porque es diabético y Quim, que se siente culpable, intenta sacarlo de la oficina sin que le vean puesto que cree que ha muerto y que le culparán de su muerte. Aunque en seguida comprende que sólo ha sido una bajada de azúcar ya no hay marcha atrás. Tiene que conseguir llevarlo a casa sin que nadie se entere. Para ello le ayuda un compañero de trabajo.
Al mismo tiempo dos socios a los que les va mal en un restaurante deciden raptar a este jefe puesto que es también el jefe del padre de uno de ellos. Pero la oscuridad en el parking a la hora del secuestro hace que cojan al padre de uno de ellos en vez de al jefe rico que pretendían raptar.
Ambas historias se verán unidas en varios momentos. Los personajes que tienen conocidos en común se verán cruzados y los embrollos en los que se ven metidos todos los protagonistas superan lo que comúnmente conocemos como mala suerte. Lo de ellos es de un nivel superior.
No se le puede negar al nuevo trabajo de Amodeo que saca alguna carcajada que otra, pues llegado a un punto de la historia, el espectador que no opta por salir corriendo, se entrega al disparate y ríe incluso cuando están dando una paliza a un personaje.
Las miserias humanas, la familia, hasta dónde el ser humano es capaz de llegar por dinero… estos son los temas principales de la película. Y el resultado final muy curioso: en tono de parodia, Santi critica cómo funciona la justicia de este país, donde hasta los más torpes pueden ser capaces de burlarla y salirse de rositas.
El ritmo del filme está bastante equilibrado, hay varias escenas que podrían sobrar como es el caso de cuando uno de los socios corta el dedo de su padre al que secuestran por error. Con esta escena, que no aporta nada de contenido al resultado final, parece que sólo se busca el morbo, dar un punto gore a la película, que no favorece nada.
Y como esa, hay más escenas que sobran. La parte grabada en el apartamento de Quim —la primera vez que van— es bastante tediosa y es ahí donde el filme pierde el ritmo. Por suerte se compensa cuando por fin llegan a la macro fiesta de cumpleaños que hay organizada en la casa de los suegros de Quim.
Del cameo de Iniesta, mejor casi ni nombrarlo. Sobreactuado, está claro que lo suyo no es la interpretación. ¿Qué hace ahí? Sería una buena pregunta para Santi Amodeo, porque aportar, lo que se dice aportar, aporta poco.
Por destacar alguna parte buena del filme quizás el personaje del abogado. Imitando un poco lo sucedido en La fiesta de Manuel Sanabria, el abogado también provoca algo parecido con la tarta de cumpleaños. Gracias a su fechoría, esa fiesta clasista y distinguida se convierte en un desmadre con algún toque pornográfico total.
Así pues, podemos decir que tras Cabeza de perro, un drama intimista, Amodeo ha querido sorprendernos con algo totalmente opuesto. Y no es que su intención no sea buena, ¿Quién mató a Bambi? no engaña, ya desde el título, desde el tráiler, el espectador puede intuir la fantasmada con la que se va a encontrar. No apta para los más exigentes, ni para los que condenan el cine español, porque aumentará sus argumentos, eso sí, muy apta para los que necesiten una dosis de desconexión y carcajadas.
Estos últimos pueden perder el tiempo descubriendo quien es el autor de semejante absurdo asesinato de Bambi.
Escribe Eva Cortés
