![]() |
|
¿Dónde está Doug?
Escribe Eva Cortés
Esa es precisamente la pregunta que se hacen los protagonistas. Tras una increíble noche de despedida de solteros en Las Vegas despiertan en la habitación de un hotel con un tigre en el baño, gallinas sueltas, un bebé en un armario y con el novio desaparecido. Y ahí comienza la trama.
La fuerza de esta comedia veraniega está en el ingenio con que su director, Todd Phillips, nos la cuenta. Dejando mucha cabida a la intuición e imaginación. Si la historia nos hubiese sido contada de forma lineal habría resultado una más para enterrar en el olvido; habría terminado en una ristra de gamberradas unidas por chistes fáciles y tintes machistas.
Sin embargo sus flashbacks, el empezar justo a la mañana siguiente e ir reconstruyendo los hechos poco a poco, dan un valor añadido elevándola del nivel que se puede esconder bajo su título. Una forma de contarla más original e inteligente.
Todd Phillips consigue hacer partícipe al espectador de esta locura de cuatro amigos, recorriendo con ellos los lugares por los que pasaron la noche anterior no sólo para reconstruir lo sucedido sino también para encontrar a su amigo, el novio, desaparecido. Juntos nos vamos enterando de qué sucedió y vamos encajando las piezas sueltas por la resaca.
Por extrañas que parezcan, al final las situaciones encajan y aunque por momentos durante la narración parecen surrealistas, el director consigue que cuadren y que el espectador acabe pensando "hay que estar muy loco para hacer eso, pero puede pasar".
¿Quien no ha sentido alguna vez en su vida, como Peter Pan, ganas de volver al país de Nunca Jamás, volver a hacer las gamberradas propias de la juventud y reavivar el gusanillo de las noches locas? Quizás no en esos extremos, quizás robar un coche a la policía o juntarse con la mafia china sea demasiado, pero la esencia, la búsqueda de las locuras de adolescentes, es verosímil.
Como género, Resacón en Las Vegas es para mondarse de risa. Está repleta de situaciones cómicas desde el principio, con esos calzoncillos sexys de uno de los protagonistas, hasta los créditos finales (que recomiendo no perderse). Y aunque algunos de los gags, como la escena en el coche por la carretera con la niña al principio, son tópicos, los hay muy ingeniosos y divertidos, como las escenas con el tigre, el desayuno con el bebé o la aparición del chinito mafioso de personalidad inclasificable.
En cuanto a las actuaciones de estos cuatro locos aventureros: Doug (Justin Barth) el novio, Phil (Bradley Cooper) el maestro guaperas, Stu (Ed Helmes) el dentista serio, y Alan, (Zach Galifianakis) el estrafalario hermano de la novia, forman un combinado variopinto que funciona muy bien. Es de especial mención la actuación de éste último, Alan agradable y chistosa. Un personaje que da ritmo al filme y una actuación de lo más cómica. Aunque todas las actuaciones están bien. Cada uno en su papel, forman un buen conjunto.
Por su parte el cameo del boxeador Mike Tyson no queda demasiado artificioso. Y, aunque está explicada con pinzas, la parte en la que se encuentran con él y acaban en su casa no desentona con la dinámica general de la película.
Además son varios los guiños a otras películas que el director no esconde. Como es el caso de Tres solteros y un biberón de Coline Serreau al que el propio Alan hace regencia en una de las escenas con el bebé. Lo cual me parece un acierto que callará a quienes se les ocurra compararla.
Los estragos de la resaca
Los peros que se le pueden sacar a la película son su final predecible y la caricatura que hace de las mujeres. Es este un filme de hombres que como decía antes no tiene demasiadas soeces ni chistes machistas, al menos no tantos como se espera. Pero si hace un retrato de la mujer un tanto inoportuno y poco necesario.
En mi opinión, con los personajes femeninos que salen, "así como el que no quiere la cosa", Todd Phillips hace una clasificación de las mujeres un tanto peculiar, donde por un lado pone a las alocadas, prostitutas vividoras y por otro a las serias, amargadas y controladoras. Una perlita que a pesar de tanta juerga no pasa desapercibida.
En cuanto al final, como se prevé desde el comienzo, es bastante dulce y previsible. De nuevo nos encontramos ante una película con una boda de por medio en el argumento.
Lo bueno esta vez es que la película no pierde el pulso en todo su recorrido. Y cuando justo al final pierde interés al cumplirse las predicciones, el ingenio del director y sus guionistas Jon Lucas, Scott Moore, Todd Phillips, Jeremy Garelick, sale de nuevo a flote con una buena estrategia para los créditos que mantiene las risas hasta el final.
En resumen, todo le cuadra a Todd Phillips tras la resaca y nos lo sabe explicar originalmente y con gracia, haciéndonos pasar un rato divertido metiéndonos en la piel de Peter Pan y Sherlock Colmes. Casi dos horas entre tigres, bebés y luces de colores donde una vez resuelto el enigma de dónde está Doug, al espectador sólo le queda una cuestión con la que salir de la sala ¿de dónde narices han salido las gallinas?
