Sólo Dios perdona (4)

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K.O. emocional 

solo-dios-perdona-1Julian (Ryan Gosling) y Billy son dos hermanos que viven en Bangkok. Cuando Billy asesina salvajemente a una prostituta y es ajusticiado por un ex policía, su madre (Kristin Scott Thomas) viajará desde USA para repatriar su cadáver. En ese instante Julian se verá sumergido en un vórtice de recuerdos, sentimientos y obligaciones.

Nicolas Winding Refn nos regala otra obra de tamaña magnitud como lo fuera, en 2011, Drive. Sus armas son similares pero no idénticas, una vez más realiza un filme que pareciera rodado en los ochenta, cuya música nos traslada a esa época pero cuyo argumento es atemporal. No obstante, en este caso no hay tiempo para el amor romántico, aquí se habla del amor familiar y se apela a los sentimientos más básicos del ser humano.

Si Drive podía resultar inaccesible para muchos, Sólo Dios perdona lo será para casi todos. Requiere de la comprensión de los recursos de Winding Refn, aquí la violencia se multiplica pero dicha agresión es necesaria para provocar un impacto total en los corazones y mentes de los espectadores que estén preparados para ello.

Si en Drive el número de palabras espetadas era escaso, aún lo es más en este nuevo proyecto del director y guionista, quien en lugar de aumentar las hojas de guión hace un uso sublime de las imágenes. Las alegorías se reparten infinitamente a lo largo de todo el metraje y se habrá de estar muy atento para poder encontrar los significados que Winding Refn reparte sabiamente.

La belleza de cada fotograma es inmensa, su potencia visual noquea desde el primer momento, tanto que para algunos podrá resultar excesiva. Si bien nos encontramos ante una película conmovedora, no es ni mucho fácil acceder a la raíz. Existe la posibilidad de no encontrarle sentido alguno si no se penetra más allá de la sangre y los puñetazos pero, si nos dejamos llevar por el director veremos lo que ha querido contar.

No estamos sino ante una historia sobre la familia, cómo y cuánta puede ser la influencia de una madre en un hijo y lo determinante que puede llegar a ser el trato y educación que reciba éste. Asimismo, y de modo adyacente a la historia principal, se habla del honor y el respeto que se puede alcanzar en la vida y de la justicia, tanto la legal como la que se imparte de modo personal en las diferentes partes del mundo.

Las peleas y sangre vertida en ellas no son solamente eso sino que son el reflejo de diferentes perturbaciones que sufre en la psique, especialmente Julian. Personaje que solamente busca la aceptación y la paz, tanto él como su hermano son personas infelices, criadas bajo la misma dura mano pero que demuestran unos caracteres y valores absolutamente opuestos.

Las victorias y derrotas acaecidas son una exposición de las batallas interiores de los personajes. En lugar de librarlas en su interior son llevadas al exterior con la máxima virulencia posible porque así es el ser humano, las escenas extremas son de ese modo porque expresan el interior, aquello que no se puede ver, lo más oscuro dentro de uno mismo, lo que da miedo expresar. De lo que casi todo el mundo se asustaría si fuera consciente de que existe, esas escenas que se considerarán excesivas por parte de algunos, son las más realistas que podría haber rodado Winding Refn, mucho más que ninguna palabra recogida por la RAE.

El peso de la película recae, como ya lo hiciera en Drive, sobre Ryan Gosling que, una vez más, demuestra que puede realizar cualquier tipo de película, desde la comedia al drama. Reparte galones con Kristin Scott Thomas otra todoterreno en las labores de interpretación que está a la altura de la brillantez del filme.

Sólo Dios perdona tiene todas las papeletas para convertirse en la película más infravalorada de 2013. Debería encontrarse entre las mejores pero, desgraciadamente, no lo hará.

Escribe Sonia Molina

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