Tal vez (3)

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Pinito vuela de nuevo

Esta película tiene varios valores, uno de ellos es recordar la figura de Pinito del Oro, la gran trapecista española del siglo pasado nacida en Las Palmas de Gran Canaria (1936), que debutó en el Madison Square Garden, fruto de años de trabajo y penurias en una vida ambulante y tres caídas casi mortales en un circo familiar. «No existe la gravedad para Pinito», titulaba aquellos días la prensa extranjera.

La primera etapa artística de la trapecista terminó en 1960, con un rosario de éxitos en España y en los EE. UU. Pero volvió ocho años más tarde pues le parecía que le faltaba algo y quiso culminar su carrera en Madrid. Tras una crisis matrimonial, sin el apoyo de nadie, trabajando duro, continuó siendo Pinito del Oro. Se retiró definitivamente en 1970. «Quise hacerlo en el apogeo de mi vida y creo que fue oportuno», declaró Pinito.

Dejó su nombre en todo lo alto. Más alto que nadie, sin red y en la estrecha relación que la muerte siempre tuvo con su carrera. Su padre murió el día de su última actuación. La deuda estaba saldada.

Vivir sin red, valientemente

Al preguntar a Arima León por qué escogió Tal vez para el nombre de la película que honra la vida de la trapecista, se remite a un verso de la escritora canaria Natalia Sosa Ayala (Las Palmas de Gran Canaria, 1938-2000), coprotagonista del filme, Tal vez no has existido, que hizo reflexionar a la cineasta en la manera en que nos esforzamos por conservar la memoria colectiva. En la pluma de una de las voces más originales y profundas de la literatura canaria del momento

«Pinito del Oro no fue solo la mejor trapecista del mundo, también fue una mujer contradictoria, que vivió sin dejarse nada para los restos, o quizás sí, nunca lo sabremos. Ojalá conservar siempre la valentía de vivir la vida sin red, puede que esa sea la mayor de sus enseñanzas«, añadió León.

Lo que sabemos es que luchó contra viento y marea, contra sus hermanos varones (luego muertos en accidente) y el resto de la familia, y contra el marido. Luchó por el amor y en el amor, estas son también enseñanzas de la película.

Obra y méritos

Además de sus proezas en el trapecio, Pinito fue una mujer inquieta que, tras retirarse, escribió varios libros: Cuentos de circoTécnica del trapecioLa vísperaNacida para el circo y El italiano, así como una obra inédita sobre mujeres que han logrado alcanzar el éxito pese a adversidades estructurales.

Pinito del Oro recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Circo (1990), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1998) y la Medalla de Oro de Canarias (2017), año en que falleció.

La historia de un amor en el tiempo

Es en 1968 cuando la gran estrella mundial del Circo Price Pinito del Oro quiere hacer sus memorias, antes de retirarse. Le encarga la tarea a la poeta canaria Natalia Sosa, con quien había tenido y tendrá un vínculo íntimo y profundo. Con los años, esa relación se mantiene en forma de una relación epistolar, cartas que van y vienen durante décadas.

Son pocos quienes conocen a la Sosa fuera de su isla, pero sus textos son desgarradores y potentes. Su magnetismo es tal que surge entre ella y Pinito una conexión que levanta sospechas, hasta que, por cautela, el encargo se rompe y se rompe la relación.

No era fácil en aquellos entonces vivir una relación homosexual entre dos mujeres, mujeres conocidas, sobre todo Pinito. Corrían tiempos de intransigencia y de muchos tabúes, con escenas tremendas que podemos visionar en el filme.

Tonos grisáceos y apagados, queriendo representar la España de los sesenta, con la represión sexual de entonces

La película y reparto

Es una película en tonos grisáceos y apagados, como queriendo representar la España de los sesenta y posteriores, con la represión sexual de entonces y los cuidados que había que tomar para no ser delatado como gay, lesbiana o similar. De hecho, hay escenas de agresión claramente homófoba.

Adriana Ugarte brilla en el papel de la trapecista canaria Pinito del Oro, figura que fuera una de las artistas del Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus durante 12 años y, posteriormente, estrella del Circo Price hasta su retirada en 1969, que es el momento en que se centra la película.

A través del género epistolar, la directora Arima León, en su ópera prima, logra aprehender la sensibilidad y los peligros de los amores prohibidos y de las voces silenciadas, todo ello a través del romance entre Pinito del Oro y la poetisa Natalia de Sosa, interpretada por una magistral Tania Santana.

Arima tiene pulso y maneja el tempo tras la cámara, se nota una cualidad para crear atmósferas cautivadoras en no pocas fases del filme y magnífica dirección de intérpretes, sobre todo con Tania Santana, pero también con el resto del reparto de intérpretes canarios que demuestran un gran nivel.

Pues, aparte de los ya mencionados, el reparto lo completan actrices y actores canarios que dan excelente juego coral: Antonia San Juan como Peregrina; Luifer Rodríguez es Juan Sosa; Salva Reina es Manuel; Maycol Hernández encarna a Plácido Fleitas; Aytor Luna; Andrea Zoghbi; Ruth Sánchez; María Sabaté; o Paula Ojeda.

No obstante ser el primer largometraje de Arima León, dibuja con solvencia y madurez un cuadro complejo y de época

Un cine pausado y femenino

Desde luego es un cine de tempo lento, pero intenso y cargado de pasión. Hecho con delicadeza y empoderamiento femenino, en línea con cineastas como Carla Simón, Pilar Palomero o Alauda Ruiz de Azúa.

No obstante ser el primer largometraje de Arima León, dibuja con solvencia y madurez un cuadro complejo y de época. Lo hace trasladándonos al tiempo de un circo lleno de magia e ilusión, en colores sepia y vínculos familiares con resonancias de espectáculo romántico.

El circo como microsociedad

El encuadre es el de un circo chocante y extraño, alegre y grisáceo a la vez, un tiempo el de León, como si en la carpa, sus integrantes tuvieran unas existencias diferentes a las de las caravanas, y a las del mundo exterior. Microsociedades, microclimas antropológicamente interesantes.

Vidas dentro llenas de colores brillantes, de purpurina, de saltos mortales gloriosos, de equilibrios muy difíciles, y, aunque casi siempre sonríen, los personajes, cuando las luces se apagan, buscan encerrarse en sus carromatos, como si esperaran una tragedia inminente. También vemos sus cenas nocturnas en el exterior, acompañadas de vino y licores en abundancia.

La estrella mundial del Price, antes de abandonar, quiere escribir sus memorias

Pinito se va y el amor se queda

Pinito del Oro «el Ángel del Trapecio» piensa retirarse y abandonar a su violento marido. Ella se casó a los 16 para irse de casa y trabajar en América.

La estrella mundial del Price, antes de abandonar, quiere escribir sus memorias. Piensa rápidamente en la poetisa canaria Natalia Sosa, que tiene una obra desgarradora llena de frustración, rabia y fuego.

Pero entre ellas nace una relación profunda, que finalmente da para más allá de la que esperaban; y mucho más acá de dos cuerpos unidos que se desean. Se aman con amor prohibido.

Es el punto en que Pinito rompe la relación, pero entre ambas mujeres se consolida un vínculo muy erotizado y sublimado en cartas pasionales, lirismo erótico que se sucedió durante diez años. Son las cartas la fuente de esta película, un trozo de una de esas cartas de la poetisa a la trapecista dice así: «Donde tú escribes un beso, yo pongo mi boca».

Pues, aunque es un amor prohibido, Eros siempre triunfa, y sobrevuela sobre la violencia y la destrucción de Tánatos.

Escribe Enrique Fernández Lópiz | Fotos Deep Com Roots Agency