THE VISITOR (3)

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The visitor
Título original: The Visitor
País, año: Estados Unidos, 2008
Dirección: Thomas McCarthy
Producción: Michael London, Mary Skalski, Jeff Skoll
Guión: Thomas McCarthy
Fotografía: Oliver Bokelberg
Música: Jan A. P. Kaczmarek
Montaje: Tom McArdle
Intérpretes: Richard Jenkins, Marian Seldes, Hiam Abbass, Danai Jekesai Gurira, Haaz Sleiman, Maggie Moore
Duración: 104 minutos
Distribuidora:   Karma Films
Estreno: 13 marzo 2009
Página web:  www.thevisitorfilm.com

Allí estaban las torres gemelas
Escribe Carlos Losada

thevisitor1.jpgEsa frase -dicha por Zainab a Walter y Mouna, en un barco cerca de la estatua de la Libertad, frente a la ciudad- es la que más emociona, política, moral, socialmente, de cuantas se dicen en esta sugerente y crítica película de Tom McCarthy, y le pone algunos puntos sobre las íes al desorientado, manirroto, inútil, cruel, estúpido gobierno de George W. Bush hijo, posiblemente el más nefasto gobernante que ha habido desde Adolf Hitler, que ya es decir.

La historia de soledad de Walter Vale -estupendamente incorporado por Richard Jenkins, que se hubiera llevado el Oscar de no estar Sean Penn; fíjense sobre todo en sus expresiones faciales, en sus miradas- es la coartada para proponernos un itinerario, tan doloroso como lúcido, por el Nueva York de ahora mismo, de las gentes que lo integran, de su mentalidad y hasta de su realismo; sin olvidar esas reuniones para "hacer" música en Central Park.

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Porque al lado de Walter están Tarek, Mouna y Zainab, con su soledad que mitigan como pueden, desde el recuerdo, el arte y la música, para encontrarse entre ellos y hablarnos de la necesidad de comunicarnos, de intercambiar impresiones y emociones, y de intentar vivir lo mejor que se pueda, siempre que les dejen un resquicio para ello en el mundo turbulento, cambiante y egoísta que les sostiene, aunque los cuatro consiguen encontrar una solidaridad más que necesaria.

thevisitor2.jpgNarrada con planos precisos y diálogos bastante ajustados, tiene en su haber, además, el escarbar en las interioridades humanas cuando la soledad ha llegado y se necesita un cambio de perspectiva para afrontar los días que vendrán, aquí o allá, y estar preparado para que el futuro no nos coja desprevenidos. De ahí la ternura entre Walter y Mouna; la compenetración entre Walter y Tarek; y el fundamental plano final, inolvidable, de Walter tocando el djumbé en el metro neoyorquino.

Nos parecen necesarias estas películas para sentar las bases de que el análisis fílmico de la soledad y la política, no tienen por qué llenarnos de pesimismo y desesperanza; antes al contrario, son la antesala de una mejor comprensión de la naturaleza humana, porque, como queda atestiguado, "allí estaban las Torres Gemelas"

Un análisis de la soledad y la política no tiene por qué ser pesimista