TODO LO QUE TÚ QUIERAS (2)

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Ponte la peluca

Todo lo que tú quierasTodo lo que tú quieras supone el regreso de Achero Mañas a la gran pantalla tras un paréntesis de ocho años desde su última película, Noviembre. Durante ese largo periodo, el director de El bola ha estado ocupado realizando publicidad, involucrándose en algún trabajo más tangencial a su cine como fue el encargo para llevar adelante un documental, Black White, sobre el proceso de paz en Irlanda del Norte y escribiendo diferentes proyectos.

De entre esos diferentes proyectos finalmente Achero Mañas se decidió por esta dolorosa historia familiar, y según contó en la presentación del filme en el Club Diario Levante de Valencia, el elemento clave que le hizo darse cuenta de que ahí tenía una película fue incorporar al guión el personaje del transformista.

Con esta pieza que cierra el puzzle dramático, Mañas nos cuenta un relato que se adapta perfectamente al universo temático que ha desarrollado en su filmografía pues estamos ante una historia que nos habla de la infancia, del dolor que significa crecer, del proceso de cambio que se da en las personas y donde la representación como interpretación tiene un papel esencial.

Leo (Juan Diego Botto) es un hombre volcado en su profesión de abogado, casado y con una hija, su vida transcurre con relativa cotidianidad hasta que la súbita muerte de su esposa le obliga a afrontar una situación que no puede controlar. El reto de compaginar el mundo laboral con un universo familiar roto y la angustia de cuidar y educar a su hija de cuatro años le supone una barrera infranqueable. El rol de sostén familiar, tradicionalmente asumido por la mujer, le viene grande a este hombre que parece sentirse más cómodo entre papeles y pleitos que en el hogar. Duro en su entorno profesional no parece capaz de afrontar la tutela de su hija entre las cuatro paredes de su casa.

Todo lo que tú quieras no es un filme redondo, aunque hay que reconocer que Mañas ha apostado por el riesgo

Y lo que hasta cierto punto parece un relato ya visto en múltiples ocasiones, narrado eso sí con planos muy trabajados utilizando el formato ancho, toma un rumbo inesperado con una petición de la niña que por su reiteración termina superando al padre. Es el momento en que la película de Mañas decide poner en primer plano la metáfora frente a la narración convencional. Para que nos demos cuenta de la necesidad de cambio que debe sufrir el personaje, asistimos a su transformación física. Una petición infantil, la ayuda de Alex (el personaje que interpreta José Luis Gómez) y toda la vida de Leo gira repentinamente.

Ante la llamada de auxilio que recibe de esa niña de cuatro años, el padre se lanza hacia delante cambiando una forma de pensar y de actuar que hasta ahora parecía tradicional y acomodada. Si hay que asumir la parte femenina, qué mejor que efectuar una transformación a golpe de rímel, pintalabios y peluca y pincel. Y ese cambio de rumbo en el guión que transforma el filme se convierte paradójicamente en la virtud y en el defecto de esta película pues, por un lado, evita que el espectador asista a una narración ya contada, pero por otra parte, el peso de esa idea es tan fuerte que termina por enmascarar todo el relato. Además, el propio hecho de la transformación se convierte también en otra subtrama donde asistimos a una reflexión sobre el hecho de la representación y como ésta cumple un papel de transformación de la sociedad (uno de los temas de Noviembre).

Es la diferencia entre contar una historia y transformarla en lenguaje cinematográfico, pues en este caso la transformación arrolla la definición de los propios personajes

Se abre entonces una brecha entre lo que sabemos que Mañas nos quiere contar, que es realmente interesante, y lo que vemos en la pantalla. Es la diferencia entre contar una historia y transformarla en lenguaje cinematográfico, pues en este caso la transformación arrolla la definición de los propios personajes y la continuidad de la historia. Esa falta de trazo de los personajes se deja sentir especialmente en los secundarios, esa enemistad / amistad repentina entre el transformista y Leo, la amiga que aparece y desaparece de una manera un tanto forzada y algunos elementos importantes que no se definen como es el repentino cambio que experimenta la niña en el hotel en el desenlace final.

Todo lo que tú quieras no es un filme redondo, aunque hay que reconocer que Mañas ha apostado por el riesgo (además del guión y la dirección, también es el productor), aventurándose por un camino sinuoso y donde indudablemente las posibilidades de salir trasquilado son mayores. No es poco en un cine español donde el éxito viene representado por productos como Lope. Esperamos que esos proyectos que Achero Mañas tiene entre manos no tarden ocho años en materializarse.

Escribe Luis Tormo

 Título  Todo lo que tú quieras
 Título original  Todo lo que tú quieras
 Director  Achero Mañas
 País y año  España, 2010
 Duración  101 minutos
 Guión  Achero Mañas
 Producción  José Nolla, Bellatrix Films S.L.,Todo Lo Que Tú Quieras A.I.E.
 Distribución  Wanda Films
 Intérpretes  Juan Diego Botto, José Luis Gómez, Najwa Nimri, Ana Risueño, Pedro Alonso
 Fecha estreno  10/09/2010
 Página web  www.todoloquetuquieraslapelicula.com