Torrente presidente (2)

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Cuando lo cutre vende

Doce años después llega a los cines españoles la sexta entrega del personaje creado por Santiago Segura. No vamos a entrar en si esta nueva entrega era necesaria o no, pero lo que está claro es que para el público generalista sí lo era, y la gran acogida en taquilla, en su fin de semana de estreno, lo demuestra.

La película ha sido producida, dirigida y protagonizada por el propio Segura, quien, conocedor de «su» público, ha apostado por él mismo como mecenas, sabedor de que la apuesta saldría bien.

Y ¿por qué sabedor de que saldría bien? Porque, como decíamos en el encabezado, lo cutre vende. En estos momentos de consumo inmediato, del aquí y ahora, en los que el tiempo es oro en la captación de la audiencia, un contenido facilón de risa fácil y de desconexión de la cruda realidad social que nos rodea atrapa y engancha como «opio cultural» —si se le puede llamar «cultural»— a este abanico de gags soeces o despropósitos patrios tan característicos de la saga.

Pero ojo, que en el director, productor y cómico Santiago Segura todo está estudiado: no hay puntada sin hilo en sus apariciones públicas y menos en las producciones en las que participa. El «amiguete» —como le gusta llamar a sus conocidos— es una persona muy inteligente, y como buen actor sabe «vender» su imagen, una imagen que parece la de un tipo socarrón, desaliñado e informal, pero esconde una inteligencia y un talento fuera de serie.

Sabe llegar a un tipo de espectador lo que ese tipo de espectador busca, y esa simbiosis de dar lo que pide su audiencia convierte a Torrente en un éxito comercial impensable a simple vista ante cualquier cinéfilo de «carrera».

Qué nos ofrece esta entrega

Para todo aquel que haya visto alguna de las anteriores entregas del casposo policía español, esta nueva secuela simplemente será una más. Aquí nadie te pretende vender nada nuevo; si se va al cine a ver Torrente presidente, se sabe a lo que se viene: un interminable «corta y pega» de cameos de la sociedad española de todos los estamentos, desde los más frikis de moda en las redes sociales hasta incluso políticos, pasando por futbolistas, cantantes, presentadores y unas aportaciones internacionales que aumentan el caché y «prestigian» al director.

Este batiburrillo de sketches cómicos está bien hilado y encaja en la historia principal, que es una sátira sobre los diferentes partidos políticos patrios. Aunque parezca que la crítica es en última instancia hacia los gobernantes, el fondo de la película no deja de mostrar entre risa y risa que la culpa final es de una sociedad en decadencia y consentidora cuyo único afán del carpe diem permite, admite y se acomoda en este mar de irresponsabilidad y deriva social.

No todo es malo

Pues no, no todo es malo en Torrente presidente si visionamos el filme como terapia de evasión de la realidad actual y nos limitamos a una desconexión cómica de los problemas del día a día.

Vivimos en una «sociedad líquida», como acuñó el filósofo polaco Zygmunt Bauman, donde la satisfacción de la inmediatez es religión, y donde estamentos como la política, la familia, los valores o el respeto hacia los demás son ideales frágiles y transitorios. Por eso los escasos cien minutos que dura la cinta de Segura sirven de válvula de escape y nos permiten tomarnos a broma algo que quizá no debiera tomarse y es ahí donde reside el mérito del director.

A nivel técnico la película es muy destacable. La fotografía, las localizaciones, la banda sonora y los efectos especiales están muy trabajados y, a pesar de que efectivamente «no son Avatar»,Santiago Segura cuida mucho este aspecto en la saga y consigue transmitir tanto el mundo cutre, sucio y decadente donde se mueve su personaje, como todo lo contrario, cuando Torrente tiene que interactuar con la gente VIP, el glamur, el lujo y los «excesos» están recreados de forma sublime.

Pues no, no todo es malo en Torrente presidente si visionamos el filme como terapia de evasión de la realidad actual

Conclusiones y curiosidades

A pesar de que han pasado doce años desde la última película, Torrente presidente irrumpe con fuerza en las salas de cine españolas. Su creador ha sido muy discreto y hermético en la creación y rodaje de la historia. No ha habido tráiler ni póstercon imágenes, por lo que cualquier sorpresa en cameos o apariciones ha sido hábilmente ocultada. La obsesión por el secretismo llevó al equipo de grabación a utilizar títulos falsos en los rodajes de escenas en exteriores para que ni siquiera los viandantes pudieran filtrar cualquier pequeño detalle.

Como hemos mencionado, Santiago Segura ha sido el productor total de la cinta. Es un riesgo extra en el que el creador asume toda la responsabilidad de un posible fracaso en taquilla.

La película, según su propio director, tuvo un largo proceso de elaboración de guion, ya que se pretendió en todo momento llevar la sátira política al momento más actual posible.

Torrente presidente encumbra a su creador y retrata de forma sarcástica el declive de la sociedad actual, pero lo hace de forma cómica y camuflada. Esto le otorga esa aura de impunidad donde se puede decir de forma directa lo que muchas veces pensamos muchos, pero no se dice para no herir a los «ofendiditos» actuales de esta modernidad líquida impuesta.

Escribe José María Morán | Fotos Sony Pictures España