Viaje a Sils Maria (4)

Published on:

El eterno retorno

Preámbulos

viaje-a-sils-maria-1Sils Maria se encuentra situado dentro del valle alpino de Engadina (el Alto Engadino) donde también se encuentra, por ejemplo, Sankt Moritz, en el cantón suizo de los Grisones. En el extremo occidental del lago Sils se encuentra el pueblo de Maloja. En toda la región se habla alemán junto al dialecto de la región.

En Sils Maria, un lugar, como todo el valle, esencialmente turístico, vivieron y pasaron largos periodos, conocidos pensadores y artistas. Es el caso de Nietzsche, que se trasladó (1881-1889) en busca de curar de sus dolencias. Allí, donde escribió varias de sus obras, se encuentra su casa convertida en museo. Pero también en aquel lugar pasaron diversas temporadas Rilke, Proust, Hesse, Giacometti o Thomas Mann, cuya La montaña mágica bebe mucho del clima del lugar, lo que favoreció la presencia de diversos sanatorios.

Arnold Fanck (1889-1924), realizador alemán considerado como el pionero del cine de montaña. Varias de sus películas transcurren en el valle de Engadin, Zematt o Mont Blanc. La protagonista de muchas de ellas fue Leni Riefenstahl (1902-2003), directora de grandes filmes documentales de propaganda nazi con títulos como El triunfo de la voluntad (1934) u Olimpiada (1938).

Arnold Franck vio, por su colaboración con el nazismo, cómo sus  películas fueron prohibidas al terminar la Segunda Guerra Mundial. Entre sus títulos más conocidos se encuentran La montaña sagrada (1926) y Tormenta sobre el Mont Blanc (1930). Entre cortometrajes y largometrajes había realizado entre 1924 y 1944 cerca de treinta películas. De 1924 es el corto Das wolkenphänomen von Maloja que se incluye en Viaje a Sils Maria al final de la segunda parte, antes de pasar la acción de Sils Maria a Londres

Oliver Assayas (París, 1955) gran admirador de Robert Bresson y no sólo como muestra en Viaje a Sils Maria, donde confluye desde Ingmar Bergman a Antonioni sin olvidar a Mankiewicz o al propio Hitchcock. Y es que, claro, Assayas antes que realizador ejerció de crítico de cine en la mítica Cahiers du Cinema.

Comenzó como guionista. Su primer trabajo en este sentido, en un largo, fue en Rendez-vous (1985) de André Techiné y donde la actriz principal era Juliette Binoche. Assayas ha realizado entre cortos y largos así como algún trabajo para televisión (el más conocido es la miniserie Carlos, 2010) cerca de treinta películas y ha escrito varias, además de las que dirigido. Su primer largometraje es Disordre (1986), luego Finales de agosto, primeros de septiembre (1998). Después se estrenaron entre nosotros Las horas del verano (2008) y Después de mayo (2012).

Las tres actrices del filme

Juliette Binoche (París, 1964). Es junto a Isabelle Huppert, una de las mejores y más reconocidas actrices del actual cine francés. Ha trabajado en más de sesenta películas. Su primer papel protagonista fue en la ya citada Rendez-vous. Curiosamente la actriz era por primera vez protagonista en un filme donde Assayas se iniciaba como guionista. Binoche, gran señora del cine francés, ha sido la protagonista de enormes películas, tales como Los amantes de Pont Neuf (1991) de Leo Carax, Herida (1992) de Louis Malle, Azul (1993) de Kieslowski, El paciente inglés (1996) de Anthony Minghella, Alice y Martín (1998) de Techiné, Código desconocido (2000) de Michael Haneke, El vuelo del globo rojo (2007) de Hsiao-hsien-Hou, Copia certificada (2010) de Kiarostami, Camille Claudel , 1915 (2013) de Bruno Dumont.

Kristen Stewart (Los Ángeles, 1990). Ha intervenido como actriz secundaria o principal en cerca de cuarenta títulos. Aunque sus primeras intervenciones en cine sean de 2001, su conocimiento por parte de los espectadores se producirá al ser elegida como la protagonista de la serie Crepúsculo (2008, la primera parte).

Chloë Grace Moretz (Atlanta, 1997). Aún sin haber cumplido veinte años ya ha intervenido (contando también su trabajo en televisión) en casi cincuenta películas. Su carreta está siendo meteórica. Ya trabajaba en 2005 (8 años) y destacó de forma sorprendente en Kick-Ass (2010) de Matthew Vaughn; fue en el remake americano de Déjame entrar (2010) de Matt Reeves donde se descubrió la potencia fílmica que emanaba de su rostro. También ha intervenido en La invención de Hugo (2011) de Scorsese o en Carrie (2013) de Kimberly Pierce.

viaje-a-sils-maria-2

Prólogo, desarrollo y epilogo

Viaje a Sils Maria —suena mejor en su traducción del original Nubes sobre Sils Maria— se adapta al esquema clásico de tres tiempos. En el primero se da entrada a la trama principal, en el segundo se desarrolla ésta y en el tercero se procede a su conclusión.

El comienzo transcurre en un tren donde una mujer, actriz (Juliette Binoche: María Enders) y su joven secretaria (Kristen Stewart: Valentine) se trasladan en tren a Suiza para asistir al homenaje a un dramaturgo, autor de la obra teatral que hace años encumbró a María (La serpiente de Maloja) y que además, bajo la dirección del mismo dramaturgo se convirtió en película, siendo, ella, naturalmente, la protagonista.

En este inicio Assayas encierra a ambas mujeres en los pasillos del tren mientras tratan de comunicarse con su móviles con el exterior para resolver temas personales (el proceso de divorcio de María) y profesionales (los próximos compromisos de la actriz). Una comunicación continua y cortada. Una vida demasiado movida, agitada, pero donde es muy difícil entrar, donde la comunicación (uno de los grandes temas de la película) es prácticamente imposible. La celeridad de las comunicaciones, o la inconcreta forma de asumir noticias a través de Internet no refleja más que unos hechos, no lo que hay detrás. Noticias o vídeos de YouTube que no comunican más de lo que se quiso poner. Es decir, allí hay supresión de datos o interpretaciones hechas a propósito de los que acceden a esos videos o notas más o menos subjetivas.

Esta primera parte o prólogo termina con una llamada que anuncia el suicidio del autor teatral.

La segunda parte del filme, el desarrollo, lógicamente la más larga, plantea las reflexiones de María, a través de los diálogos que mantiene con Valentina, sobre la obra teatral que debe interpretar: la misma que la encumbró a la fama pero ahora, debido al tiempo pasado, su personaje tiene que cambiar. La obra muestra cómo una mujer madura va cayendo en las redes de la joven, que intenta ascender en una empresa aprovechándose del amor que aquella le tiene. El final es trágico: la mujer adulta se suicida.

viaje-a-sils-maria-4

Largos paseos por Sils Maria de María y de Valentine, habitantes de la casa del dramaturgo muerto, reviven, en sus conversaciones, la realidad del momento: dudas, anhelos, vacilaciones. El mundo de lo nuevo y de lo viejo, el pasado y el presente se funden inexorablemente en un tiempo sin fin, que corre hacia una nueva estación. Unas reflexiones que se exteriorizan sobre todo desde la preparación de la misma obra que María va a interpretar, al ensayar ambas, en sus recorridos por la naturaleza, el papel. María es ahora la actriz que debe interpretar el papel de mujer mayor, mientras Valentina le da la réplica leyendo la parte que interpretaráa una joven actriz (Chloë Grace Moretz: Jo-Ann).

Esta parte, después de la misteriosa e incomprensible desaparición de Valentine, concluye con la llegada del fenómeno conocido como serpiente de Maloja: la niebla entra por el valle moviéndose como una serpiente, anunciando el fin del verano y el comienzo del mal tiempo. Imágenes, la de la entrada de esta niebla en el valle alpino, correspondiente al filme corto de 1924 dirigido por Arnold Fanck.

La entrada de la niebla, señalando el paso del tiempo, recordará —en ese eterno retorno del movimiento imparable del tiempo— al filósofo Nietzsche, cuyas páginas referidas a tal planteamiento escribiera en esa zona. Al tiempo que las imágenes muestran tal fenómeno suena el Canon de Pachelbel.

La tercera parte, el epílogo, la conclusión, lleva a María, ya sola, a Londres donde tendrá lugar el estreno de la obra. Allí conocerá a la actriz que va a representar el papel que ella interpretara hace años. Una actriz vulgar, producto de un cine en decadencia, dada a escándalos buscados por ella misma para ser conocida, protagonista de videos, que circulan por la red, tan provocativos como polémicos.

En la parte anterior, María y Valentina han acudido a un cine para ver una película en 3D donde trabaja Jo-Ann. Una vulgarísima cinta de ciencia ficción donde la presencia del relieve carece de sentido. Asistimos a una escena quieta y ridícula con la que Assayas realiza una sutil crítica de un cine actual sin nada dentro, salvo su facilidad de convertir en comercio a una actriz sin merito, pero con visión para acercarse, a través de los medios de comunicación, a los futuros espectadores. Jo-Ann es un producto de una época como el cine que representa. Inútil, viejo, repetitivo, sin vida. Ante esa visión de la película, María muestra su indignación frente a la postura contraria de Valentina, asistente a la proyección con la misma religiosidad de los espectadores que las rodean.

La crítica de María es llamativa, en cuanto ella, en su larga carrera admite haber sido una especie de actriz invitada en alguna película de superhéroes. Un hecho, el unirse a un cine y a un tiempo fuera del suyo, que la hace dudar cuál es su papel en la nueva-vieja obra, y, por tanto, si debe representarla.

viaje-a-sils-maria-5

Los encuentros entre Jo-Ann y María en Londres muestran la diferencia entre dos mundos, dos formas de interpretar, dos maneras de mostrar, también, dos tipos de cine y de teatro, muy diferentes. Uno, basado en las ideas que se intenta comunicar, el otro se centra en lo aparatoso, en un montaje que domina sobre aquello que se dice. El decorado grandioso de una oficina, en la que ahora va a tener lugar el estreno de la nueva La serpiente de Maloja parece reducir a las actrices a objetos.

Antes del estreno, sobre el mismo escenario, hablan María y Jo-Ann. No hay vuelta atrás. María es en la obra, y en la vida, un juguete en manos de Jo-Ann, una mujer a la que sólo le importa ser ella, buscando el éxito, el conocimiento y aceptación del espectador a costra de lo que sea. La nueva actriz es una manipuladora con la mira puesta de ascender a lo más alto llevándose por medio a quien sea y utilizando los métodos que crea conveniente. Despreciativa, inmisericorde, deja claro a María quién es ella y lo que le importa (nada) la madura actriz, de forma inconsciente, ya que el ciclo vital la llevará en el mañana a invertir su papel.

Las nubes de María, las que señalan el título de forma metafórica, la conducen a su lugar actual, a ese mundo del que ella ya casi no forma parte. Su existencia, como la ausencia del verano en Sils Maria ante la llegada de la serpiente, está sujeta a un tiempo escaso, a un mundo gélido y muerto donde la comunicación es prácticamente imposible.

Ante tal situación, María acepta el envite y, transformada, sabiéndose de otra época y de otro lugar, se sienta en la silla, en esa oficina de tintes robóticamente futuristas, para esperar el comienzo de la obra. O quizás su fin. ¿Hará igual que el autor al que fue a homenajear? ¿Tomará la misma opción que el personaje que ahora interpreta? En ambos casos se llega al suicidio. La ambigüedad del final es remarcada por un excelente movimiento de cámara, que nos lleva a encuadrar exclusivamente al personaje de Maria mientras espera comenzar a interpretar su papel. Mientras tanto vuelve a sonar el Canon de Pachelbel terminando con el cierre a negro.

Realidad y ficción se unen en una película reflexiva sobre el arte y la vida. Por una parte puede verse como un documento sobre la propia Juliette Binoche y su paso por el mundo de la interpretación, en ese encuentro años después con el guionista con el que inició su carrera. Un camino, el suyo, que supone el paso por determinados tipos de obras, de cine desde el profundo hasta el de simple divertimento. En ese sentido hay una clara reflexión sobre el cine y su evolución, así como también, sobre las formas de interpretar, de actuar y de vivir para actuar en el pasado y en el presente.

El propio Assayas entraría en este juego semi-biográfico, pues el filme parece proceder como una continuación del anterior Después de mayo, en cuyo final (en el ayer) un joven que desea realizar un cine importante, basado en ideas y no en efectos, debe verse trabajando en mediocres títulos de ciencia ficción de bajo presupuesto. Aunque en aquel filme el protagonista se encontraba en el punto de partida, mientras que aquí, en este filme, se ha llegado a un momento donde no existe vuelta atrás. Principio y término. El tiempo. El maravilloso espacio luminoso de Sils Maria se convertirá en una triste y agónica temporada donde la noche dominará sobre el día, las nubes y el mal tiempo se impondrán sobre el verdor y el sol del verano alpino.

Pero, después, volverá el verano. Igual y distinto con personas, modos y costumbres diferentes para que nuevamente las nubes y las dudas terminan cerniéndose sobre otras Marías u otros personajes.

viaje-a-sils-maria-6

La reflexión inquietante conseguida por Assayas, meticulosa, a veces de una lentitud exasperante, se refleja en otros títulos cinematográficos a los que directa e indirectamente se alude. En primera instancia, el más elocuente sería Eva al desnudo de Mankiewicz en la referencia a las dos actrices (una joven y otra mayor, aquella aprovechándose de esta).

En segundo lugar se podría recordar La aventura de Antonioni, en lo referente a la desaparición de un personaje.

Y, a pesar de otras referencias, citemos sólo una tercera, y la más elocuente de todas: Persona (Máscara) de Bergman. De esa forma el dialogo entre actriz y ayudante o secretaria se convierte en el diálogo de la película bergmaniana entre la enfermera y la actriz enferma. Y, como en ese filme, aquí ambos personajes pueden fundirse en uno sólo. De esa manera la replicante Valentine podría ser exclusivamente el reflejo en el que se mira María. Su réplica, su otro yo, con el que dialoga en la búsqueda de su encuentro personal. De esa manera la eliminación del personaje de Valentine estaría en función de la propia María en el momento que ha asumido quién es y lo que debe hacer. Aunque sobre ella, como queda indicado, aletee el nuevo tiempo cargado de malos presagios al anunciar su misma desaparición.

Película difícil que, sin duda, indignará a los amantes de ese cine de fuegos de artificio, así como que busquen otro tipo de película ante la presencia de dos actrices actuales como son las protagonistas de la serie Crepúsculo o de Kick-Ass, y que debe decirse en voz alta: realizan unas interpretaciones que no desentonan junto a la soberbia de esa gran señora que es Juliette Binoche.

Cine, el que nos depara esta película, para pensar, reflexionar sobre la vida, la existencia, el arte, el cine de ayer y del hoy, del mundo, del hombre y de la naturaleza. Del ciclo vital que señala algo tan simple, y tan difícil de comprender, como es el inicio y el fin de las cosas, de la vida, de la existencia.

Escribe Adolfo Bellido López

viaje-a-sils-maria-7-assayas