«Huyo de modas y tiendo más a pegarme a valores universales»

Llega a los cines Tadeo Jones y la lámpara maravillosa, la cuarta entrega de las aventuras del personaje más internacional y de mayor éxito de la animación española.
Esta nueva película amplía el universo de la saga con nuevos personajes, nuevos escenarios y un viaje a través del tiempo que llevará a Tadeo y a sus inseparables compañeros a enfrentarse a la aventura más grande hasta la fecha.
Una de las grandes novedades de la nueva película es que Tadeo y Sara han formado una familia y ahora son padres de Olimpia (Oli), una intrépida niña de dos años cuya llegada revolucionará la vida de todos los personajes. Quien no lleva tan bien este cambio es Momia, acostumbrado a ser el centro de atención del grupo.
La película incorpora además nuevas voces al universo de Tadeo Jones. La actriz Petra Martínez interpreta a la genio de la lámpara maravillosa, mientras que Carlos Latre presta su voz a varios personajes, entre ellos Jeff y Belzoni, que gracias a los poderes de la lámpara podrán por primera vez comunicarse con los humanos. Junto a ellos continúan Óscar Barberán como Tadeo Jones, Michelle Jenner como Sara, Luis Posada como Momia y Ana Esther Alborg como Ramona.
Tadeo Jones y la lámpara maravillosa reúne de nuevo a algunos de los principales responsables creativos de la saga: Enrique Gato en la dirección, Manuel Burque y Josep Gatell en el guion y Zacarías M. de la Riva al frente de la música. La película llega precedida por el extraordinario éxito de las tres entregas anteriores, que han reunido a más de 8 millones de espectadores y superado los 47 millones de euros de recaudación en España.
Distribuida internacionalmente por Paramount Pictures, la franquicia ha viajado por los cinco continentes y acumula más de 120 millones de dólares de taquilla mundial convirtiéndose en una de las franquicias cinematográficas españolas más exitosas de todos los tiempos.
Mediante los Preestrenos del Festival Antonio Ferrandis, Kinepolis y el Ayuntamiento de Paterna, tuvo lugar el preestreno de la película donde pudimos entrevistar al creador y director de la saga Enrique Gato.
Comparando la primera película de Tadeo Jones con esta cuarta entrega, sin desmerecer la primera, se aprecia la evolución de la animación y todo aquello que tiene que ver con una mayor producción que afecta a todos los departamentos creativos de la película. ¿Cómo ves esta evolución?
Totalmente. Fíjate, Tadeo es un poco como la historia viva de lo que ha sido el cine de animación por ordenador. Empezamos con una tecnología que estaba arrancando, que estaba por hacer literalmente, todo era muy arcaico, muy tosco, difícil de manejar y eso se nota mucho en pantalla.
La primera película de Tadeo hay que verla con un poco de cariño sabiendo que lo que te vas a encontrar ahí es un CGI antiguo, en sus primeros estadios. Y ahora obviamente es otra cosa. Pero no solo por la tecnología de la imagen sino por la calidad de los profesionales, que es excepcional. En España hemos tenido un proceso gigantesco que ha pasado desde no tener profesionales para hacer las primeras películas hasta ahora que tenemos profesionales de calidad que pueden competir con cualquier profesional del mundo de máximo nivel.
El personaje de Tadeo regresa a las pantallas con una cadencia de cuatro o cinco años. ¿Qué activa ese proceso de vuelta al personaje? ¿Condiciones económicas? ¿Creativas?
Más o menos cada vez que termino una de estas películas. Al final, el proceso de estas películas son cuatro años. Desde que concebimos la idea, empezamos a escribirla y hasta que cerramos la película son cuatro años.
Cuando termino una película paro un poco para descansar, pero inmediatamente después ya nos ponemos en lo siguiente, independientemente de que sea una película de Tadeo o no; nunca tengo preconcebido si va a ser una nueva película de Tadeo. Además son proyectos tan largos que tienes que tener muy claro que merece la pena hacerlos. En realidad no pasa mucho tiempo desde que termino una hasta que arrancamos con la siguiente, lo que pasa es que el proceso se dilata en el tiempo.

Cuando se habla de la saga de Tadeo Jones siempre sale a colación los buenos resultados de taquilla o su distribución internacional en gran número de países, pero la franquicia también tiene una buena consideración crítica, cierto prestigio, que entiendo, se debe mantener en cada nueva entrega. ¿Es una presión mantener no solo la taquilla sino las expectativas creativas?
Desde luego, no puedes hacer cualquier cosa. Pero para mí, la presión está, primero, en que yo considero este personaje como un hijo, lo quieres cuidar y mimar como si fuera un hijo de verdad. Y segundo, por la cantidad gigantesca de fans que hay a nivel global lo que hace que el personaje sea casi más de ellos que mío; entonces hay que tener un respecto enorme por el personaje y que cada pieza que tocas de él es correcta. Y por eso cuesta arrancar también porque sabes que lo tienes que llevar al máximo nivel, pues en caso contrario no merece la pena.
En este sentido, en esta cuarta entrega hay un tema relevante que es el de la paternidad, que se introduce como novedad y que afecta de lleno al personaje protagonista.
Es un tema que con Tadeo había intentado evitar hasta ahora. La posibilidad de ser padre se había puesto de manifiesto muchas veces, pero de alguna forma no me veía todavía para incluir esto en los personajes. ¿Qué pasa entonces? Que yo he sido padre, hace ya bastantes años, y ahora ya me veía preparado para tirarme a la piscina y hablar de paternidad porque, aunque tenemos toda la base de fantasía y el mundo loco que rodea a Tadeo, siempre digo que hay una base muy real. Y creo que esta base real es lo que hace al personaje más cercano, todo el mundo que haya sido padre, hijo o hermano se puede identificar.
Digamos que ahora me siento con la suficiente autoridad para hablar de la paternidad desde las tripas, casi como si yo fuera el personaje protagonista. Hay mucho de mi propia historia personal y de mi hijo metida en esta película.
Tadeo Jones empezó como una especie de parodia de Indiana Jones, con muchas referencias internacionales, pero a la vez es un personaje muy español, ¿cómo se mantiene este equilibrio?
Al principio, con mucho miedo porque sabía que era una película que tenía que viajar por todo el mundo porque si no era imposible vender un proyecto como este. El cine de animación es muy caro, muy difícil de producir y necesitaba que los personajes hablaran al mundo entero para que la película se moviera por todas partes.
Pero al final, con los años, te das cuenta que ese lenguaje universal no es tan complejo ni tan difícil de encontrar pues, en cierto modo, es el tipo de cine que yo he estado consumiendo toda la vida y tengo interiorizado.
Lo que siempre me ha apetecido es hacerlo con un lenguaje universal pero que se note de dónde viene. Y es una cosa que en cada película voy metiendo de una forma más clara para que quede claro el origen del personaje. No hay ninguna vergüenza, todo lo contrario, porque además es un gran orgullo ver que podemos hacer estas películas desde aquí.

Hemos hablado de esas dos décadas que han transcurrido desde los primeros cortos de Tadeo hasta ahora desde el punto de vista de la animación. Pero en esas dos décadas la sociedad también ha cambiado. ¿Cómo has ido modulando el personaje a ese cambio social y cultural?
Para mí es importante que estas películas estén pegadas al presente y que todas las cosas que son importantes en el momento en que sale la película de alguna forma tengan cierto reflejo, sin meternos demasiado ahí. Estas películas tienen que defender valores universales y pienso que hago estas películas pensando si a mi hijo le gustaría verlas o no, quizá por haber sido padre. Y he pasado tanto tiempo en una sala de cine con mi hijo que creo tengo identificado lo que funciona y lo que no funciona y, de alguna forma, ya tengo un patrón en la cabeza que me dice si una cosa hay que meterla o no. Huyo de modas y tiendo más a pegarme a valores universales.
Y, además, hay que mantener un equilibrio entre público infantil y adulto.
Lo que es básico es que todos los que hemos sido padres y hemos ido con nuestros hijos o hijas a ver una película al cine hemos pasado por ese momento horrible en que te das cuenta al minuto 10 que esa película es solo para el crío y tú estás despistado desde ese minuto 10 hasta el final. Ese momento es horrible y es algo que ya trato de evitar.
Estas películas son cine de animación familiar, hablan de tú a tú desde el más pequeño de la sala hasta el abuelo que va acompañando al niño. Y de hecho, creo que es importante que los adultos se lo pasen casi mejor que los propios niños. Ellos están mirando una película y cuando se vayan haciendo más mayores irán descubriendo, cuando la vuelvan a ver, un montón de cosas que no entendieron la primera vez.
En esta cuarta entrega está presente ese cine de aventuras clásico que tiene sus referentes en el género de aventuras de los 80. Por supuesto Spielberg, pero también otros títulos como La joya del Nilo, etc. ¿Es el tipo de cine que te gusta?
Siempre digo que Tadeo es como si cogieras el cómic tradicional español (Ibáñez, Superlópez, y todo eso), lo metes en una coctelera con el cine de aventuras de los 80 y 90, y eso te da Tadeo Jones. Es esa mezcla. Para mí estas películas son un homenaje a todo aquello. Muy especialmente Robert Zemeckis. Es un referente a nivel de dirección y, en cierto modo, intento de alguna manera reflejar todo aquello que hacía que yo me lo pasara pipa en el cine. Para mí es un campo de juegos donde probar un montón de cosas que me apetece hacer.
Y en esta película, fíjate, los viajes en el tiempo es una cosa que los que vivimos aquella época lo tenemos muy incrustado. Cuando tú has visto Regreso al futuro más de cien veces, una película como Tadeo Jones y la lámpara maravillosa es un caramelo, un regalo enorme.
Escribe Luis Tormo
