«La cárcel es como la vida de fuera» (Goliarda Sapienza)

El director italiano Mario Martone ha presentado en el Festival de Cine de Sevilla, su última película Fuori (La vida fuera). Un biopic sobre la escritora italiana Goliarda Sapienza. Con un guion compartido por el director y su esposa Ippolita Di Majo.
Nacido en Nápoles en 1959, Mario Martone ha trabajado como director de teatro, de ópera y también de cine, con quince largometrajes en su haber. En el año 1992 obtuvo el Gran Premio del Jurado del Festival de Venecia por su película Muerte de un matemático napolitano. Su película más conocida es Nostalgia (2022) basada en una novela de Ermanno Rea.
Goliarda Sapienza (1924-1996) fue una activista nacida en Catania, en el seno de una familia socialista. Con dieciséis años se trasladó a Roma, donde estudió en la Academia de Arte Dramático. Durante muchos años trabajó con éxito en el teatro, interpretando las obras de Pirandello y haciendo alguna tímida incursión en el cine de la mano de Luchino Visconti.
Su primera novela, Carta abierta, fue publicada en 1967. En 1980 fue condenada a tres meses de prisión por hurto. Esta experiencia la reflejó en las novelas: La Universidad de Rebibbia (1983) y La certeza de la duda (1987).
Su obra más conocida, El arte de la alegría, fue considerada demasiado experimental e inmoral para la época. Finalmente fue publicada en su versión íntegra en 1998, tras la muerte de la autora; alcanzó una gran repercusión gracias a una traducción francesa.
El filme La vida fuera cuenta la historia de Goliarda Sapienza (Valeria Golino), en un periodo muy concreto: el verano de 1980, en Roma. Después de haber estado trabajando durante una década en una novela y ser esta rechazada por el mundo editorial italiano, la escritora acaba en la cárcel durante un breve periodo de tiempo por robar unas joyas en casa de una amiga.
El encuentro en el centro penitenciario con unas jóvenes reclusas se convierte para Goliarda en una experiencia que cambiará su vida. Tras su puesta en libertad y a lo largo de un caluroso verano, las mujeres se reencuentran, y Goliarda establece un vínculo especial con la joven Roberta (Matilda de Angelis), una convicta reincidente y activista política. A través de esta relación Goliarda redescubre la alegría de vivir y el impulso para volver a escribir.
La entrevista con el director se llevó a cabo el domingo 9 de noviembre en la sede oficial del Festival.
En el año 2014, usted dirigió un biopic sobre Leopardi: Il Giovane favoloso. La película que estrena ahora es un biopic también, un poco particular. ¿Se puede establecer algún tipo de influencia entre una y otra o alguna comparación entre ambas?
Sí, en algunos aspectos sí, ambos son escritores. Ambos son almas inquietas y me gusta hacer películas sobre artistas porque creo que representan muy bien la inquietud que está en todos nosotros.
Leopardi y Goliarda son bellos, son artistas que proyectan también una fragilidad y cuentan lo que se queda dentro de nosotros, de cada uno de nosotros. Y sacar esta fragilidad en ambos casos se convierte en algo revolucionario.
En la película no se ve una Roma turística, es una Roma, digamos, no habitual, no vemos su conocida iconografía en el cine y he leído que esa opción la ha resuelto sin construir decorados para representar la Roma de 1980, que es cuando transcurre la acción.
Lo que más me ha gustado de la propuesta del guion, y es una aportación de Ippolita (la co-guionista), ha sido poder hacer una road movie en una Roma de 1980. Seguir a las dos mujeres protagonistas que se mueven por Roma. Se encuentran en diferentes ocasiones, utilizan el metro, el tranvía, hasta roban un coche y se desplazan sin rumbo, sin un destino fijo. Hay muchos bares donde las protagonistas interactúan porque a Goliarda le gustaba mucho la vida en los bares donde beber, fumar, charlar. Y también quise que la historia fuese en verano.
En aquel entonces (1980), en los veranos las ciudades se quedaban vacías, hoy no es así por el turismo. Entonces era como una burbuja en un tiempo digamos incierto. El movimiento de los personajes, tanto en las calles como en los bares o la vivienda de Goliarda nos permitía crear un movimiento interior y exterior, dentro y fuera.
Y era perfecto imaginar este dentro y fuera, que es el que mueve continuamente la película. Es uno de los componentes de la narración. El título en italiano (Fuori) hace referencia a esa percepción.
En el pasado, incluso ahora, siempre he intentado reconstruir los escenarios lo menos posible. He realizado varias películas ambientadas en épocas pasadas, incluso algunas en el siglo XIX, pero siempre he intentado reconstruir lo menos posible. Para mí es fundamental rodar en lugares verdaderos, reales. Es como si con la cámara recortara unas piezas de la ciudad de las que quedan hoy en día y que eran iguales hace tiempo; y luego hacer con ellas un mosaico.
Esto me apasiona mucho; en los rodajes hay escenas que se ruedan una parte en un lugar, otra parte en otro lugar, incluso en tres lugares distintos. La misma escena. Y al final el resultado es una única pieza. Sin embargo, son distintas piezas obtenidas en distintos sitios, como ocurre en esta película con la escena que transcurre en la estación Termini de Roma, al final del filme.
Solo una acotación respecto a la que ha comentado de los bares, que efectivamente salen mucho. Habitualmente los personajes piden café, ¿por algún motivo especial?
Primero porque está puesto en la novela y porque a Goliarda le encantaba pasar horas en los bares. Escribió mucho también sobre bares y en los bares. Como curiosidad siempre he bebido whisky, pero solo. Sin embargo, desde que rodé la película ya siempre lo tomo con hielo, como la protagonista de la película.

En cuanto a la construcción de la historia, del relato, utiliza saltos en el tiempo, salto adelante, salto atrás. ¿Esto es una decisión de guion, o está en las obras literarias de la escritora?
Esta es mi aportación al guion, es decir, los saltos temporales. La película está basada en dos novelas de Goliarda: La Universidad de Rebibbia y La certeza de la duda. En la primera, Goliarda cuenta su experiencia en la cárcel; en la segunda, cuenta sus experiencias fuera de la cárcel.
He querido introducir más escenas de la cárcel y no son unos verdaderos saltos temporales, sino que son como dos películas paralelas que se mueven la una dentro de la otra y se cruzan. Y eso también representa la historia de estas mujeres un poco sin rumbo que se van hacia una orilla y otra. Es como un juego de tiempo entre ellas. Jugando con lo interior y lo exterior. El dentro y fuera que hemos comentado antes.
Me ha llamado mucho la atención la selección musical. Me parece muy adecuada, pero al mismo tiempo es una música bastante ecléctica porque son canciones o músicas muy distintas. ¿Cómo ha sido el proceso de incorporación de la música a la película?
Sí, yo creo que es muy adecuada. Se han utilizado 5 piezas del músico británico Robert Wyatt, que es otra alma inquieta. Pensé que casaban muy bien con el personaje de Valeria Golino. Además, le pedí al compositor de la música original de la película, Valerio Vigliar, crear unas canciones que representaran el mismo tono de la música de los años 70. Y así se creó una banda sonora que me gusta mucho. Creo que es muy adecuada.
Digamos que como base común hay un fondo de jazz, a modo de un espíritu libre que es también un poco cómo se ha rodado y también el espíritu de la película.
Me hiciera algún comentario respecto al trabajo con las dos actrices protagonistas, Valeria Golino y Matilda de Angelis, cómo ha sido el trabajo con ellas, porque están muy bien las dos.
Valeria Golino era la intérprete ideal para esta película. Llevaba muchos años queriendo hacer una película juntos. Es un personaje perfecto para ella. Además, ella había dirigido una serie basada en el libro El arte de la alegría. Por lo tanto, estaba perfectamente metida en el personaje y conocía muy bien la personalidad de Goliarda.
Matilda de Angelis fue una elección basada en una intuición que resultó acertada; y el personaje de Roberta lo supo interpretar perfectamente. La relación entre ellas dos fue la chispa que movió toda la película.
La película La vida fuera (Fuori) se estrena en cines españoles el 12 de diciembre.
Escribe y fotos Juan de Pablos Pons
