Escribe Daniela T. Montoya
Pistoletazo de salida para el 56 Festival de Cine de San Sebastián. Último del año de entre los “grandes” de Europa, a la vez que impulso para la industria nacional, la selección de películas confirma la línea de programación del equipo que dirige Olaciregui.
En la Sección Oficial se combinan apuestas arriesgadas con directores asiduos, cine indómito con simples rémoras promocionales.
Sin pecar de soberbia snob, la dirección acepta la mutua promoción que supone la inclusión de blockbusters de origen estadounidense. Aunque sea fuera de concurso, la repercusión mediática de películas como El niño con el pijama de rayas o Tropic Thunder, una guerra muy perra son un buen reclamo para atraer ciertas miradas que, a tenor de lo ocurrido en la Mostra de Venecia de hace escasos días, pasarían de largo ante el evento cinematográfico.
De esta forma un tanto “traicionera”, estilos y narrativas menos convencionales multiplican sus opciones de darse a conocer más allá de los habituales círculos al verse impregnados del alo de expectación que les envuelve. Tal podría ser el caso de cines invisibilizados, como el del director palestino Rashid Masharawi o la iraní Samira Makhmalbaf quien, con Asbe Du-Pa / Two legged horse, este año retoma el testigo de Bahman Ghobadi; o de destacados cineastas contemporáneos, caso de Jaime Rosales, Christophe Honoré o Hirokazu Kore–Eda que acuden, respectivamente, con Tiro en la cabeza, La belle personne y Aruitemo, auritemo / Still walking.
Mientras, el festival confirma su apuesta por las figuras de Kim Ki–duk y Michael Winterbottom, asiduos visitantes en el Zinemaldia. Así mismo, en la Sección Oficial no falta la persistente dosis de cine Dogma (calificativo que designa, principalmente, al colectivo que conforman por proximidad e interrelaciones, más que al supuesto estilo “excepcional” que proclamaban), que es esta edición corre al cargo de Kristian Levring con Den du Frygter / Fear me not.
Ni tampoco, como viene siendo habitual en los festivales de primera categoría, se olvidan de incorporar a la selección competitiva una pequeña muestra del cine nacional: Camino, de Javier Fesser; y El patio de mi cárcel, de la novel Belén Macías, se llevan los honores este año.
La Sección Oficial se verá aderezada con las esperadas perlas que han deslumbrado en otros festivales o aquellas películas que han dado mucho que hablar. Desde la ganadora de Palma de Oro de Cannes, Entre les murs, hasta la archicomentada Vicky Cristina Barcelona, de Allen; pasando por Assayas con L’heure d’été, o el último esperpento de los Cohen Burn after reading, por sólo poner unos ejemplos.
De igual forma, no pasarán desapercibidas las películas incluidas en los Especiales – Zabaltegui, tales como La frontière de l’aube, del francotirador Philippe Garrel; el documental sobre Neil Young realizado por Jonathan Demme; el León de Oro de la Mostra de Venecia Er shi si Cheng ji / 24 city; ni los peculiares montajes realizados por Pilles Jacob y Terence Davies.
Para los que no tengan bastante, la programación de esta 56ª edición se complementará con las retrospectivas dedicadas a Mario Monicelli y Terence Davies. Además, la inclusión de un selecto número de filmes policíacos, englobados bajo el epígrafe Japón en negro, ofrecerá una amplia mirada a las peculiaridades de este género en el país nipón.