Sitges 2026 (1): Avance de programación

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Peter Jackson, Danny DeVito y Amy Irving: historia y presente del fantástico

La 59ª edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya reúne a autores, intérpretes y artesanos que han transformado territorios muy distintos del cine de género: del splatter a la fantasía épica, de las artes marciales al arte del maquillaje, del terror norteamericano de los setenta a la fantasía familiar, el montaje o la preservación del cine de culto. Este año marca una edición que conecta la memoria de Sitges con las nuevas formas del fantástico contemporáneo.

Peter Jackson regresa a Sitges más de tres décadas después de presentar Braindead y lo hace recuperando precisamente este título con la presentación de una primera versión de su restauración en 4K. El cineasta compartirá además con el maestro de los efectos especiales Rick Baker una sesión especial dedicada a King Kong. Amy Irving y Danny DeVito recibirán también el Gran Premio Honorífico, mientras Robert Eggers, Yuen Woo-ping, Takashi Shimizu, Bob Murawski y Mark L. Lester serán reconocidos con el Premio Màquina del Temps.

Amy Irving recibirá el Gran Premio Honorífico en una edición en la que Carrie ocupa un lugar central en el imaginario del Festival. Sue Snell, su personaje en el clásico de Brian De Palma, no es una presencia secundaria: es una pieza decisiva en la tragedia de Carrie White, la compañera que intenta reparar el daño causado y acaba convertida en testigo de la violencia, la culpa y unos poderes imposibles de contener. Carrie supuso además el debut cinematográfico de Irving y abrió una relación con De Palma que tendría una segunda parada especialmente significativa para Sitges.

La actriz presentará también The Fury (La furia, 1978), de nuevo a las órdenes de Brian De Palma. Irving interpreta a Gillian Bellaver, una joven con extraordinarias capacidades psíquicas atrapada en una trama de manipulación y explotación de personas dotadas de poderes paranormales. La presencia conjunta de Carrie y The Fury conecta directamente con el leitmotiv de Sitges 2026 y permite recuperar un momento especialmente fértil del fantástico norteamericano de los setenta, cuando la telequinesis, la percepción extrasensorial y el miedo a unas facultades mentales incontrolables se convirtieron en materia privilegiada del género.

¿Quién no recuerda al Pingüino de Batman Returns? La encarnación de Oswald Cobblepot que Danny DeVito construyó para Tim Burton —grotesca, trágica, feroz y profundamente humana— bastaría para asegurarle un lugar en la memoria del cine fantástico. Pero su relevancia va mucho más allá de un personaje: DeVito es una de las personalidades más completas del cine norteamericano de las últimas décadas, capaz de alternar interpretación, dirección y producción con una mirada especialmente afín a la comedia negra, lo excéntrico y lo incómodo.

Como director ha firmado títulos como Throw Momma from the Train, The War of the Roses, Hoffa o Matilda; como productor, su actividad alcanza películas tan relevantes como Erin Brockovich, nominada al Oscar a mejor película. Esa amplitud de registros es precisamente la que reconocerá Sitges con el Gran Premio Honorífico.

DeVito llegará además al Festival como productor de Drag, incluida en la Sección Oficial Fantàstic a Competició y protagonizada por su hija Lucy DeVito y coproducida por su hijo Jake DeVito. El homenaje se completará con una proyección especial de Matilda (1996), dirigida y protagonizada por él mismo y que celebra su 30º aniversario. La adaptación de Roald Dahl conecta de forma natural con el leitmotiv de 2026: una niña que descubre unos poderes extraordinarios y aprende a utilizarlos frente a un mundo adulto hostil.

La 59ª edición arrancará con Found Alive, el nuevo largometraje de Carlota Pereda, una cineasta que, después de Cerdita y La ermita (ambas presentadas en Sitges), continúa explorando el terror desde los personajes, el cuerpo y los conflictos emocionales. La película marcará, además, un hito en la historia del Festival: será la cuarta ocasión en que Sitges inaugure con una película dirigida por una mujer y la primera vez que lo haga con un largometraje de una directora española.

Protagonizada por Chloë Grace Moretz, una intérprete con una sólida relación con el género desde títulos como Let Me In o Carrie (remake de 2013), la película propone una aproximación íntima y física al miedo a través de una superviviente de un secuestro, que colabora en la investigación para salvar a la víctima de un asesino psicópata. Esta película también se incluye en la Secció Oficial Fantàstic a Competició.

Si existe una manera apropiada de cerrar Sitges es celebrando la capacidad del fantástico para mezclar géneros, tonos e imaginarios.

Wicker, de Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson, pondrá el punto final a esta edición con una combinación de fantasía oscura, comedia y extrañeza protagonizada por Olivia Colman y Alexander Skarsgård. Colman interpreta a una pescadora solitaria y marginada que, cansada de convertirse en objeto de burla, encarga un marido construido en mimbre, al que da vida Skarsgård. A partir de esta insólita premisa, Wicker subvierte las convenciones del cuento y la fábula para hablar del deseo, la diferencia, el amor y las expectativas sociales.

Wicker, de Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson, pondrá el punto final a esta edición

Sección Oficial Fantàstic a Competició 

La Sección Oficial vuelve a mostrar la extraordinaria amplitud del género contemporáneo: terror, ciencia ficción, fantasía, thriller y propuestas híbridas que utilizan lo imposible para interrogarnos sobre los grandes temores del presente. 

La maternidad, los hijos y la identidad atraviesan varias de las películas seleccionadas. Salitre, de Norma Vila, aborda desde una perspectiva femenina la pérdida y el síndrome del nido vacío, mientras Mutter: The Diary of a Mother, de Alphan Eşeli, presenta a una mujer que, después de dar a luz en circunstancias traumáticas a una criatura no humana, decide protegerla pese a su naturaleza. 

En Kakeru (Sheep in the Box), Hirokazu Koreeda traslada uno de los grandes temas de su cine —la familia— al territorio de la ciencia ficción: en un futuro próximo, una pareja que ha perdido a su hijo recibe un robot humanoide idéntico al niño. Por otro lado, The Spiral, de Paolo Strippoli, sigue a una madre que llega inesperadamente a casa de su hija para revelarle un secreto familiar relacionado con un pacto con un misterioso desconocido. 

La tecnología y la transformación del concepto de humanidad atraviesan también otros títulos. Océano Titánico, de Konstantina Kotzamani, nos lleva hasta una escuela japonesa en la que un grupo de adolescentes se prepara para convertirse en sirenas profesionales. 

Hot Spot, de Agnieszka Smoczyńska, imagina un futuro próximo gobernado por una inteligencia artificial consciente, donde un detective que investiga un asesinato descubre la existencia de un grupo rebelde capaz de desafiar el nuevo poder digital. 

DreamQuil, de Alex Prager, sitúa su historia en un futuro en el que la inteligencia artificial se ha integrado en la vida cotidiana y la mala calidad del aire ha empujado a buena parte de la población hacia una existencia virtual. En ese contexto, una madre intenta reconectar con su marido y su hijo. 

Océano Titánico, de Konstantina Kotzamani: una escuela japonesa en la que adolescentes se prepara para convertirse en sirenas profesionales

En El exterior, Víctor Moreno viaja hasta Marte para convertir un entrenamiento espacial en una experiencia en la que las fronteras entre el interior, el exterior y la propia percepción comienzan a desaparecer. Hablando de líneas que se desdibujan, Sanguine, de Marion Le Corroller, se sitúa en un hospital de urgencias, donde Margot, una joven interna, comienza a atender a pacientes de su edad con síntomas extraños mientras su propio cuerpo experimenta transformaciones cada vez más inquietantes. 

Si hablamos de hermanos, llega River, de Joshua Giuliano, que sigue la historia de tres hermanos distanciados tras la muerte de su padre que, cuando se reúnen para esparcir sus cenizas, descubren que alguien los persigue desde el bosque. Por otro lado, The Incomer, de Louis Paxton, se adentra en el fantástico y traslada la acción a una remota isla escocesa, donde dos hermanos cazan aves y conviven con seres míticos hasta que la llegada de un funcionario encargado de reubicarlos altera sus vidas. 

También rodeados por el mar, pero ahora desde las islas Feroe del siglo XIX, No Rest for the Wicked, de Kasper Kalle, presenta la historia de amor entre un pescador y un ballenero que desencadena fuerzas naturales que amenazan a toda la comunidad. 

La fantasía también aparece vinculada a mundos de aventura y peligro. Desde la animación stop-motion, Travis Knightpresenta Wildwood, una aventura fantástica ambientada en un bosque secreto y peligroso. También a través de la animación, Kohei Kadowaki sigue en We Are Aliens la historia de dos amigos que están extremadamente unidos hasta que un pequeño incidente rompe su relación. 

Acercándonos más al mundo de la acción, Adam Wingard presenta Aniquilación, la historia de una madre que utiliza sus habilidades para proteger a los suyos de una amenaza que escapó de una base militar secreta. La Sección Oficial viajará hasta el desierto con Blades of the Guardians: Wind Rises in the Desert, de Woo-ping Yuen, una aventura de artes marciales donde un conocido cazarrecompensas acepta proteger a un hombre sin saber que se trata del fugitivo más buscado del imperio. 

Rindiendo un homenaje sangriento a los clásicos filmes de terror en Technicolor, The Face of Horror, de Anna Biller

Ambientada en el mundo de Hollywood durante los años 30, Los Vampires, de CraigMitchell, narra la historia de un actor que debe rodar en español una célebre película de vampiros siempre en el turno de noche, pero unos asesinatos cerca del plató desdibujan la línea entre la interpretación y la realidad. 

Rindiendo un homenaje sangriento a los clásicos filmes de terror en Technicolor, TheFace of Horror, de Anna Biller, relata la historia de una mujer de la Inglaterra medieval que, después de morir, regresa como un fantasma para vengarse de su marido. Desde Inglaterra hasta Francia, Full Phil, de Quentin Dupieux, lleva a París a un rico magnate estadounidense que intenta reconectar con su hija, pero el viaje se complica por la cocina francesa, una película de terror de los años cincuenta y un empleado de hotel demasiado persistente. 

La programación de la Sección Oficial se completa con un conjunto de propuestas que juegan todavía más directamente con el desconcierto y las fronteras del género. 

Company, de Casey Affleck, se convierte en un relato conmovedor sobre el duelo, la venganza, el perdón y los actos silenciosos de compasión a través de una serie de historias tétricas entrelazadas a lo largo de varias generaciones. Buddy, de CasperKelly, convierte el universo aparentemente inocente de un programa infantil de los años noventa en una pesadilla protagonizada por Buddy, un unicornio naranja que esconde una faceta mucho más siniestra.

Hablando de criaturas fantásticas, Frost, de Pavle Vučković, se presenta como un thriller inspirado en la mitología balcánica en el que un dragón que adopta forma humana visita a una joven cada noche. Y, finalmente, The Ones Who Grieve, de Quarxx, nos traslada a una granja aislada donde vive una joven atrapada bajo la autoridad de su padre, un hombre profundamente religioso, hasta que una misteriosa enfermedad asola la región y la fe empieza a confundirse con la locura.

En Karma, Guillaume Canet combina misterio y thriller psicológico

Òrbita: el fantástico más allá de sus fronteras

Òrbita vuelve a mirar hacia aquellos territorios que dialogan con el universo de Sitges sin necesidad de pertenecer estrictamente al fantástico: thriller, crimen, acción, suspense y aventura.

Arrested Memory, del japonés Sabu, convierte la pérdida de memoria en el motor de un thriller protagonizado por un detective con Alzheimer que debe resolver un caso mientras su propia capacidad para hacerlo es cuestionada constantemente.

En Karma, Guillaume Canet combina misterio y thriller psicológico siguiendo a Jeanne, una mujer que intenta reconstruir su vida junto a Daniel hasta que la desaparición de su ahijado de seis años la convierte en la principal sospechosa.

El cine español estará representado, entre otros títulos, por Dante, de Hugo Ruiz, protagonizada por un paramédico que trabaja de noche en una ambulancia y cuya vida comienza a correr peligro después de atender una llamada de emergencia. Ahora volando hasta Los Ángeles, narrada en forma de falso documental de crónica negra, Chapter 51, de Tyler Shields, convierte un rodaje cinematográfico de Hollywood en el escenario de una serie de asesinatos.

En Gummy, de Javi Prada, un asesino en serie sale una noche en busca de una nueva víctima y termina encontrándose con su peor pesadilla.

El cine asiático vuelve a demostrar su extraordinaria vitalidad. Cold War 1994, de Longman Leung, funciona como precuela de Cold War y Cold War 2, recuperando el universo de la popular saga policíaca de Hong Kong.

Kiyoshi Kurosawa, uno de los grandes maestros japoneses contemporáneos y una figura esencial para el público de Sitges, presenta El samurái y el prisionero, donde el thriller se cruza con el cine de samuráis cuando el protagonista se ve obligado a establecer una incómoda alianza con un estratega tan brillante como peligroso para salvar su castillo.

Drag, protagonizada por su hija Lucy DeVito y coproducida por su hijo Jake DeVito

En Tokyo Burst: The Roundup, de Eiji Uchida, dos detectives deben colaborar en la investigación de un caso relacionado con la yakuza. Siguiendo con el imaginario policial japonés, Bad Lieutenant: Tokyo, de Takashi Miike, traslada a la ciudad de Tokio el universo del célebre antihéroe policial para adentrarse en una historia de crimen y corrupción protagonizada por un detective cuya manera de hacer justicia se sitúa constantemente al límite de la ley.

El Japón contemporáneo sirve también como escenario de Vintage Violence, de Eugene Kotlyarenko, comedia de acción en la que un joven encuentra unos vaqueros vintage y termina perseguido por la yakuza después de intentar vendérselos a uno de sus seguidores. Sicko, de Aitore Zholdaskali, opta por la sátira para lanzar una mirada cruda sobre las indignidades del capitalismo.

Kill Me, de Peter Warren, comienza cuando un joven despierta después de lo que parece haber sido un intento de suicidio, aunque él está convencido de que esa no era su intención. ¿Intentó alguien matarlo o lo persigue el espectro de la depresión?

Barthélémy Grossmann reúne a Al Pacino y Kiefer Sutherland en Father Joe, thriller criminal protagonizado por un hombre de fe que emprende una violenta guerra contra el submundo de Manhattan. Ikatan Darah, de Sidharta Tata, mezcla artes marciales y videojuegos siguiendo a una exatleta que debe enfrentarse a una red de prestamistas para salvar a su hermano pequeño de las deudas contraídas a través de un juego online.

En Summer War, Alicia Scherson nos traslada al Chile de Pinochet para seguir a un campeón estadounidense de juegos de guerra de tablero, especializado en el Tercer Reich, que comienza a confundir peligrosamente el juego y la realidad.

Finalmente, Too Many Beasts, de Sarah Arnold, desplaza la violencia hasta el campo francés, donde agricultores y cazadores entran en guerra a causa de los jabalíes que devastan los cultivos.

Escribe Francisco Nieto | Fotos Sitges 2026

Too Many Beasts, de Sarah Arnold, desplaza la violencia hasta el campo francés