Sitges, Festival de cine fantástico de Cataluña (4): a patadas

Published on:

Lejos del mundanal ruido

Legend of the fist: the return of Chen Zhen de Andrew Law Donde sí se ha notado la crisis es en las exposiciones del festival. Este año, la organización de Sitges ha traído el hacha de Jack Nicholson en El resplandor (que se puede ver a la entrada de la sala Auditori)… y ahí han cortado por lo sano.

Y lo del Edifici Miramar, son cuatro fotos mal colgadas, algo que han titulado Sitges como plató (y de acceso al publico varios días después de ser inaugurada), donde se mencionan secuencias allí rodadas de Novio a la vista o Mackinavaja, pero no se ve absolutamente nada del material original: son fotos del rodaje de las reconstrucciones de esas secuencias que están haciendo unos jóvenes. Una “exposición” de dudoso valor histórico.

Hablando de historia, un detalle que es obligado comentar.

Se puede llamar freakie a toda esta caterva de gafapasta, barbudos, raritos y gente con camisetas originales que hay por aquí, pero que todo el mundo sepa que esta gente no entra al cine una vez iniciada la sesión (tampoco dejan hacerlo: se cierran las puertas), no come en la sala (y si lo hace, con discreción) y cuando empieza la película, el corto o el promocional se hace un magnifico silencio sepulcral. ¿Sucede eso en algún cine a día de hoy? Que los espectadores “normales” vayan aprendiendo de los freakies.

Ahora bien, no hay que perder de vista que este público que da lecciones de comportamiento a la mayoría de españolitos que acuden tarde a cualquier minicine a atiborrarse de palomitas, tienen su pequeño problema: si en la pantalla se amputa una extremidad, salta un chorro de sangre o un oriental vuela para dar una inverosímil patada… todos aplauden a rabiar.

Nadie es perfecto.

Que los espectadores “normales” vayan aprendiendo de los freakies

Super de James Gunn –USA-
(Sección oficial fantástico – Galas)

Película ideal para un programa doble con Kick ass.

A su director le debemos agradecer el haber dado velocidad a los zombis, puesto que escribió el guión de Amanecer de los muertos, y hasta llegar aquí se curtió realizando películas para la Troma.

Y algo aprendió con los Kaufman, porque esa es la sorpresa de Super, su sentido del humor, la mala leche y ningún complejo: si hay que explotar algún cráneo, se explota.

Super es la historia de un superhéroe sin poderes, la historia de un pobre hombre que pierde lo poco que tiene (a su mujer, atraída por unos delincuentes y las drogas). Gracias a las alucinaciones que tiene desde pequeño, decide hacer el bien convirtiéndose en Rayo carmesí… o el hombre de la llave inglesa.

En su camino hacia el rescate de su esposa se encuentra con Rayito, una aburrida dependienta de una tienda de comics, que le ayuda en su cruzada contra el crimen, castigando con extrema violencia a los que roban, a los que trafican con droga o a los que se cuelan en la cola del cine.

¿El superhéroe nace o se hace? Éste se hace y de qué manera. Una película contada desde el gutter, ese espacio en blanco que se genera entre dos viñetas.

Humor bruto y en contadas ocasiones macabro, para pasar un buen rato.

Super de James Gunn

Legend of the fist: the return of Chen Zhen de Andrew Law -Hong Kong, China-
(Sección oficial fantástico – Competición)

No se debe abrir una película con un prólogo que te va a dejar en ridículo el resto del metraje. La espectacular secuencia de acción muestra cómo un grupo de chinos luchan en Francia durante la primera guerra mundial contra los alemanes. Cuando Chen Zhen se ve acorralado, despliega todo su poderío de piruetas y vuelos hasta controlar la situación.

Menos conveniente es empezar de manera brillante cuando la siguiente secuencia es un sencillo numerito musical (una big band con una cantante sobre un escenario) en el que destapas tu falta de sentido, de sensibilidad y de ritmo. Cuanto menos te pone en alerta, pero lo más normal es que te pierda para el resto de una película hecha exclusivamente para sus momentos de acción.

A excepción de la primera secuencia, la peli transcurre en los años veinte de Shangai, sobre todo en el local Casablanca, donde todo se cuece. China se encuentra dividida, Inglaterra se deja ver y Japón pretende conquistar.

Espías, infiltrados y otros chismosos van de un bando para otro para conseguir información. Zhen Chen encabeza una resistencia que pretende mantener el control unificando a los chinos.

Un personaje al que ya le había dado vida Jet Li en Fist of legend o Bruce Lee en Furia oriental, y podríamos estar hablando en términos de homenaje o de tributo.

Alguno de sus momentos de transición rozan el tedio, y cuando llegan las ansiadas somantas de palos, descubres en algunas de esas secuencias que el montaje epiléptico hollywoodiense ha llegado a China, y no se pueden disfrutar de las coreografías.

Deseamos ansiosamente que Andrew Law vuelva al policiaco y que se deje de pataditas.

Una opinión exclusiva de Alan Smithee

El antológico prólogo de Legend of the fist: the return of Chen Zhen de Andrew Law