VIII Festivalito, Festival internacional de cine chico de Canarias (2): balance

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Luces y sombras del cine chico
Escribe Mister Arkadin

El decálogo del FestivalitoEl Festival del cine chico de la Palma, el Festivalito, es un certamen joven que se erige a sí mismo como un festival que intenta revolucionar el mundo del cine. El decálogo del certamen enunciado sin ambigüedades, y probablemente (lo cuál está bien) con mucha ironía, por una de las entidades organizadores del certamen, la asociación sin ánimo de lucro Digital cinema Bandits, así lo proclama.

Son diez mandatos que abogan por un cine distinto en cada una de sus categorías: cine revolucionario ("el modelo de industria cinematográfica que utiliza únicamente celuloide ha sucumbido, hay que transformar el sistema abriendo paso también a nuevas formas de ver, hacer y entender el cine: inventamos o erramos"), cine digital ("han aparecido nuevos sistemas de producción, nuevas corrientes estéticas, junto a una nueva narrativa"), cine chico ("cine artesanal hecho con una cámara digital pequeña, un ordenador y mucho ingenio: las armas de la revolución"), cine de guerrilla ("se escribirá, rodará, montará y estrenará un corto durante la semana del festival"), cine moderno ("sin dogmas, sin cánones preestablecidos, fresco, rebelde, trasgresor, social, inquieto"), cine del mundo ("pan, cine y democracia para todos… El cine es de todos y para todos"), cine comunitario ("una semana de convivencia. Aislados en una isla que invade y cautiva"), cine al sol ("en todos los rincones: en el volcán, en la playa, bajo las estrellas, en la plaza, en las calles"), cine al desnudo ("sin alfombras rojas"), cine utópico ("una experiencia vital que te cambia para siempre").

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Por si lo anterior no bastase, la asociación propone, junto al decálogo, un manifiesto en el que clama "por el cine vivo, por una nueva forma de ver y exhibir". Quizás resulten exageradas sus afirmaciones: "La vanguardia digital, principal representante del cine chico, ha conseguido resucitar el séptimo arte: un nuevo sistema de producción, nuevas corrientes estéticas, una nueva narrativa, nuevos métodos de actuación, nuevos canales de distribución y exhibición", pero sin duda estamos ante un festival distinto, joven y utópico, donde todo es posible. Cine y fiesta forman un todo en la Isla Bonita durante los días del certamen.

Espíritu joven cuya irónica mordacidad parecen ecos de los ya lejanos manifiestos urdidos desde y a la sombra de Eisenstein. "Somos guerrilleros armados sólo con cámaras y nos gusta rodearnos de gente sencilla para explorar lo extraordinario, de gente que disfruta del cine y que se divierte haciéndolo. Guerrilleros, ¡salid de vuestros rincones! El futuro es nuestro. Compañeros y compañeras, ha llegado la hora de la verdadera revolución. Es nuestra revolución, la de un pueblo al que nadie le va a impedir alzar sus voces y sus cámaras… Rompamos las cadenas que oprimen a nuestra gente. El festivalito es el campo de batalla de la revolución. Y una cámara pequeña, su arma mas escurridiza. ¡Viva el cine chico! El cine está vivo. Arriba los hijos de la revolución".  No dirán que los jóvenes organizadores del certamen no tienen gracia.

Además de la citada asociación Digital Cinema Bandits, el festival se organiza por la productora La máquina de coser y cuenta con el patrocinio del Gobierno de Canarias, el Cabildo de La Palma, Cajacanarias, el Patronato de Turismo de La Palma y el ICAA.

José Víctor Fuentes (director del Festivalito) con Claudio Polgati

El festival

En la presente edición, el festival se inició con la lectura del lema que había de inspirar los cortometrajes que se rodarían durante los días certamen: Volvemos con las botas puestas.

A lo largo de los días, diversos foros y secciones fueron el escaparate en donde se reflejó el denominado cine digital joven e independiente (?). 

En la Sección Informativa Biosfera, se proyectaron varias obras del cineasta Mario Iglesias, al que el Festivalito homenajeó en la presente edición. Destacó Catalina un filme arduo y trabajoso del que se llegaron a rodar más de cien horas para quedar reducidas, después de un laborioso trabajo de edición, a 110 minutos.

Los rodajes en vivo y el maratón de cine exprés son probablemente el centro de este certamen chico de canarias, que contó además con el V Foro Digital, bajo el título de La historia interminable. Un foro sobre creadores audiovisuales. Estas reuniones digitales se inauguraron con Felipe G. Gil y Sofía Cosa, representantes del grupo Zemos98, un colectivo compuesto por un equipo de comunicólogos y tecnólogos de la imagen y el sonido que consideran Internet como un espacio de comunicación, aprendizaje y creación.

Después de su disertación, el protagonismo recayó, en este foro, en aquellos realizadores que han encontrado en Internet la forma perfecta para crear sus historias, trabajar con nuevos formatos y abrirse a diferentes posibilidades interactivas, nuevos planteamientos estéticos. A, en definitiva, nuevas formas de narrar historias.

El festivalito abrió sus noches a una nueva edición de Cinemascope, bajo la denominación de Cine en la red: estamos de cierre, donde se juntó cinefilia y ocio nocturno.  

Palmarés del certamen

Los premios de la octava edición se concedieron en una gala de clausura en la que la música fue la protagonista, conducida por el actor Luifer Rodriguez. Se otorgaron los siguientes galardones para cada una de las secciones:

Perro rojo dirigido por el director canario David Pantaleón

La Palma rueda:

Es la Sección Exprés, consistente en idear, rodar, editar y presentar un corto realizado durante los días en que se desarrolla el certamen. Ha contado con la presencia de veinte cineastas. Los premios han sido: 

Corto para el film de ciencia ficción:
Perro rojo dirigido por el director canario David Pantaleón.

Actor:
Alberto Tognazzi por Empresa 2.0 de Felipe G. Gil y Sofia Coca

Actriz:
Emma Alvarez por Volveremos con las botas puestas de Alberto Tognazzi

Mención del jurado (por pelotas a la calle):
A los tres niños por Los mejores de Xavier Daura y Esteban Navarro 

Mención al estajanovismo:
Daniel Herrera y Ado Santana

Amateurs del salmantino Gabriel Velázquez

Mundo Chico:

Entre los siete trabajos que se presentaron a la Sección Oficial del certamen se concedieron los siguientes galardones:

Película:
Amateurs del salmantino Gabriel Velázquez

Premio del público:
New Brooklyn de Chris Ciannucciari

Director:
Gabriel Velázquez por Amateurs

Guión:
Tanto tiempo de Claudio Polgati

Actor:
Emilio Edwards por Tanto tiempo

Actriz:
Emilie de Preissac por Amateurs.

Belanglos de David Pantaleón

San Borondón:

Un total de catorce cortometrajes han participado este año en esta sección que recoge los trabajos más interesantes del nuevo cine digital hecho en Canarias, y en la que se ha presentado también, fuera de concurso, la ópera prima de la directora palmera Mercedes Afonso Padrón, El amor se mueve. En  esta categoría los premios han sido para:

Corto:
Belanglos de David Pantaleón

Actor:
Carlos Quintana por Ante tus ojos

Actriz:
Sonsoles García por Ante tus ojos

Chris Cannucciari trabajando en la sección La Palma rueda

Maratón de cine exprés:

La sección de Cine Exprés estaba abierta a quienes estaban en La Palma durante la semana del Festivalito. Se dirigía a cineastas locales y directores de distintos puntos de España llegados expresamente a la lista para participar en esta sección. Los ganadores fueron:

Corto:
Ex aequo, Chango de Tommy Llorens, y
Her eyes de Carlos de León

Actor:
Victor Boira por Chango

Actriz:
Ariadne por Angustia de Ado Santana

Premio del público:
Chango y Her eyes

Mario Iglesias en su aportación para La Palma rueda

Festivalito joven:

Fue una de las novedades de este año. Un apartado consistente en la proyección de una serie de proyecciones junto a un taller impartido por el director gallego Mario Iglesias.

Se pudieron ver cuatro cortometrajes, siendo el premio para Ka mala é la droja de Álvaro Álvarez

Incluso las ruedas de prensa en el Festivalito son... otra cosa

Final

El Festivalito, con su apuesta pequeña o grande en busca de un cine nuevo, diferente y de calidad, realizado en formato digital, se ha despedido hasta el próximo año con logros y también con interrogantes.

Dudas que, salvo entendidas como una broma, se plantean desde el propio decálogo por el que se rige el certamen. ¿De verdad se piensa que un cine nuevo sólo lo será en tanto en cuanto sea digital? ¿Es que el abrir la narración en imágenes a todo el mundo posibilita una mayor calidad artística? ¿Acaso el cine, en conjunto, no ha progresado dentro de su propia estructura industrial? ¿Es que el cine de Hitchcock, Ford, Lang, Hawks, Renoir, Fellini, Rosellini… y tantos y tantos realizadores no era crítico, nuevo, trasgresor, moderno…? ¿De qué manera surgieron películas tan innovadoras y revolucionarias como Ciudadano Kane o Al final de la escapada? ¿Acaso el que todo el mundo quiera contar historias desde la facilidad que otorgan los medios técnicos es sinónimo de calidad? ¿Acaso un filme más o menos interesante, como Amateurs, puede ser considerado valiente, moderno e innovador?

Que el cine está en una encrucijada es claro. Pero el creer que la salvación está en que todo el mundo ruede lo que le venga en gana es, como mínimo, una absurda utopía.

No estaría mal que en los festivales chicos o grandes se plantee con rigor y seriedad, sin que falte la diversión, la realidad del formato digital y su forma de utilizarlo.

Con esa salvedad, habrá que insistir en la necesidad de festivales jóvenes, como este de La Palma, que sabe eliminar ataduras y corsés, sin preocuparse para nada de cosas accesorias para el arte de la imagen, como puede ser el paseíllo de divas y divos por alfombras más o menos rojas.

Todos los galardonados, con la seriedad propia del momento