El cine según François Truffaut

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Un viaje por un mágico universo fílmico

«A la gente le gustan o no le gustan mis películas,
pero no cuestionan el hecho de que yo sea cineasta.
Dicho de otra manera, no hubo impostura por
mi parte: en cuanto a mi vocación, no me equivoqué».

(François Truffaut)

Entre las últimas jornadas estivales y los primeros días del otoño, he tenido la suerte de leer El cine según François Truffaut, un extraordinario libro de entrevistas realizadas al genial cineasta francés.

Descubrí esta obra por casualidad, a principios del mes de septiembre, una tarde, en la librería del cine Doré, poco antes del visionado de Martín (Hache), de Adolfo Aristarain (1997). Al día siguiente, comencé la lectura y pronto me di cuenta de que me encontraba ante un tesoro cultural: cada página permitía profundizar en la filmografía de Truffaut a partir de los testimonios del propio creador galo.

Y, junto a ello, por medio de la amplitud de la mirada de Truffaut, de su inmensa sabiduría fílmica, descubrir algunas de las características esenciales de cineastas y largometrajes europeos e internacionales desde mediados de los años 30 hasta comienzos de los 80.

He leído con embeleso El cine según François Truffaut, intentando aprender y recordar, hallar y conectar, con el asombro y la duda, con el entusiasmo y el respeto. Reconozco que nunca he sido un gran admirador de la cinematografía de Truffaut, como sí lo soy de la de Luchino Visconti, Ingmar Bergman o Luis García Berlanga. También es cierto que he visto más películas de Berlanga, Bergman y Visconti que de Truffaut.

El libro, publicado por la editorial bonaerense El cuenco de plata en agosto de 2025, posee una magistral selección de textos a cargo de Anne Gillain, y una notabilísima traducción al castellano de Javier Ignacio Gorrais. Este volumen se basa en la obra francesa que vio la luz en 1988, cuatro años después del fallecimiento de Truffaut, editada por la editorial parisiense Flammarion.

Quizá sea una obviedad tratándose de Truffaut, pero acaso constituya una obviedad clave indicar que todo el libro está recorrido por la honda pasión por el cine que siempre sintió François Truffaut. Un cinéfilo artesano, un artesano cinéfilo, que mostraba su conocimiento y su fascinación por todo el proceso de creación de un largometraje. Hubo un tiempo anterior al cine digital, a la proliferación de las nuevas tecnologías, donde algunos cineastas dejaron constancia, en sus películas y en sus declaraciones, de un amor verdadero por el cine.

El cine según François Truffaut recoge fragmentos de entrevistas que le hicieron a este cineasta único entre 1959, el año del estreno de Los 400 golpes, y 1984, cuando muere Truffaut. Son textos de revistas y periódicos de Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. La estructura del libro responde al orden cronológico de los más de veinte largometrajes que dirigió François.

Cada película forma un capítulo con una selección brillante de pasajes de entrevistas con multiplicidad temática: desde las circunstancias del rodaje a las distintas interpretaciones, pasando por la relevancia de los espacios o la fotografía, la recepción del público, la idea originaria o la elaboración del guion.

La filmografía completa de Truffaut se articula en tres bloques: 1959-1968, 1969-1974, 1975-1984. De cada bloque hay una interesantísima sección de balance global. Asimismo, el volumen añade capítulos especiales relacionados con la infancia de Truffaut, los primeros cortometrajes, la Nouvelle Vague o el Mayo del 68.

En mi opinión, los capítulos iniciales de la obra son los más atractivos, fundamentalmente por la capacidad memorística de Truffaut y por el peso que su niñez tuvo en su vida y en su cine, junto a la capacidad creadora de su juventud, que tuvo su epicentro con Los 400 golpes, mi película preferida de François, una cima de la historia del cine, una historia inolvidable narrada desde el corazón y la rebeldía.

Normalmente, las películas de síntesis, globalizadoras de la carrera de un cineasta, suelen realizarse cuando este es veterano. El hombre que mató a Liberty Valance (1962), de John Ford; Confidencias (1974), de Luchino Visconti; Fanny y Alexander (1982), de Ingmar Bergman; El prado de las estrellas (2007), de Mario Camus, podrían ser ejemplos representativos. Sin embargo, el mundo fílmico de Truffaut ya latía con un fulgor especial en Los 400 golpes. El resto de sus películas, algunas tan conmovedoras como Fahrenheit 451 (1966) o El último metro (1980), pueden verse como variantes de su primer largometraje. El propio Truffaut afirmó en 1962: «La obra entera de un director está contenida en la primera bobina de su primer filme».

Hombre cultísimo, apasionado lector, amaba la literatura del siglo XIX: Stendhal, Flaubert, Balzac. Desde muy pequeño, Truffaut amó el cine y este amor por el cine le ofreció la plataforma sobre la que construiría algunas películas como La noche americana (1973) o La habitación verde (1978).

En mi opinión, los capítulos iniciales de la obra son los más atractivos: Los 400 golpes

Su maestro fue André Bazin. Gracias a Bazin, pudo abandonar el servicio militar que realizaba en Alemania y empezar a escribir artículos cinematográficos en distintas revistas francesas, sobre todo en Cahiers du cinéma. De la escritura periodística Truffaut saltó a la dirección fílmica para elaborar, a lo largo de un cuarto de siglo, una carrera heterogénea, con éxitos y fracasos, logros y decepciones, pero impulsada por un entrañable humanismo con pinceladas ácratas.

A través de El cine según François Truffaut conocemos la admiración que sentía por directores anteriores a él como Jean Renoir y Alfred Hitchcock. De Hitchcock, François escribió un magistral libro de conversaciones: El cine según Hitchcock. Aquel título ha inspirado el título del libro de entrevistas que estoy comentando.

De los cineastas coetáneos, Truffaut sentía especial estima por Bergman y por Fellini. Le gustaba mucho más el cine de Hawks que el de Huston. De los actores americanos, le encantaba Bogart. El intérprete que más y mejor trabajó con Truffaut fue Jean Pierre Léaud, protagonista de toda la serie de películas que contaban las peripecias de Antoine Doinel, posible trasunto de Truffaut, en diversas épocas existenciales. En las películas de Truffaut participaron otros gloriosos intérpretes galos: Jeanne Moreau, Charles Aznavour, Jean-Paul Belmondo, Delphine Seyrig, Jean-Louis Trintignant, Catherine Deneuve, Gérard Depardieu, Fanny Ardant.

Con solo 52 años, François Truffaut falleció en las inmediaciones de París. Su cine sigue vivo con la vitalidad y la sorpresa de un niño que corre por la arena de la playa. Un niño que se queda impresionado por la grandeza del mar y nos mira intentando buscar un sentido a la vida. El cine y la vida. La vida y el cine. François Truffaut: cineasta.

«Lo que más me conmueve es que la generación del cine mudo
se fue: Chaplin, Renoir, Hitchcock. Ya nadie hará films como ellos».

(François Truffaut)

Escribe Javier Herreros Martínez

El cine según François Truffaut | Anne Gillain | Traducción Javier Ignacio Gorrais | Editorial El cuenco de plata | Buenos Aires, 2025 | 400 páginas | ISBN 9789874489975

El cine según François Truffaut recoge fragmentos de entrevistas que le hicieron a este cineasta único entre 1959 y 1984,
El cine según François Truffaut recoge fragmentos de entrevistas que le hicieron a este cineasta único entre 1959 y 1984