Una Alicia gótica extrañamente convencional
Mientras que gran parte del planeta ya puede disfrutar de la visita de Tim Burton al extravagante mundo creado por Lewis Carroll, a la que le ha dedicado dos años de su vida, en España todavía hay que esperar a mediados de abril. La expectación es palpable. Durante meses nos han ido llegando imágenes fantásticas que prometen una incursión formidable en el universo burtoniano. Y lo es. Hasta cierto punto.
El guión de la muy disneyana Linda Woolverton, responsable entre otros de El rey león (1994), se basa en Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas (1865) y A través del espejo (1872), dos de los libros que escribió el sacerdote, matemático, fotógrafo y escritor británico Charles Lutwidge Dodgson bajo el pseudónimo de Lewis Carroll. Woolverton le ha dado a Alicia un toque feminista que contrasta con la realidad que experimentaban las mujeres de la época victoriana.
Aquí, una Alicia de diecinueve años (la australiana Mia Wasikowska), inconformista, incomprendida, condenada a un matrimonio de conveniencia, vuelve a seguir al Conejo Blanco (Michael Sheen) y regresa al lugar que bautizó como País de las Maravillas años atrás. Apenas recuerda las aventuras que vivió de niña y está convencida de que se encuentra en otro sueño. Allí se reencuentra con el Sombrerero Loco (Johnny Depp), la valiente Lirón (Barbara Windsor), la loca Liebre de Marzo (Paul Whitehouse), el sabio ciempiés Absolem (Alan Rickman), el elusivo Gato de Cheshire (Stephen Fry), los cómicos gemelos Tweedledee y Tweedledum (Matt Lucas), y otros muchos. Todos ellos se preguntan por la identidad de esta Alicia adolescente, pues saben que
En esta película vemos el universo burtoniano en todo su esplendor: dos mundos opuestos, el real (aburrido, lleno de convenciones, restricciones y limitaciones) y el imaginario (divertido, colorido, inesperado, libre y más que un poco loco); maravillosos decorados góticos con árboles de ramas retorcidas, monstruos y personajes singulares, la fantástica música de Danny Elfman, hermosas imágenes, árboles y arbustos podados en formas imaginativas, una protagonista inadaptada e incomprendida… Y aquí reside el problema: todo esto ya lo hemos visto, una y otra vez.

El aspecto formal, desde los decorados a la fotografía, el maquillaje y el vestuario, es imaginativo e impecable. El problema, como decíamos, es la repetición. Esto incluye, por mucho que me duela reconocerlo, la música de Danny Elfman. Sentada en la butaca de un cine abarrotado, con una gafas incómodas que distraen más que otra cosa en este intento desesperado de salvar las salas cinematográficas, me di cuenta con horror que me estaba aburriendo. Esto ya lo he visto (y escuchado) antes en historias mucho mejor contadas, pensé con desmayo.
Cuando Disney le ofreció el proyecto a Burton, el director vio la oportunidad de crear la “versión definitiva” de una historia llevada a la pantalla en más de treinta ocasiones. Curiosamente, Burton ha declarado que siempre ha odiado a
Sin embargo, encontramos un abismo entre esta intención y el resultado. Esta Alicia adolescente, con su tez pálida, sus ojeras y su expresión enfurruñada, gótica y asexuada, se convierte en una heroína no demasiado atrayente, extrañamente descafeinada. Burton, mucho me temo, no parece estar especialmente interesado en ella.
Existen, hay que mencionarlo, momentos de humor y de excitación, que salvan la experiencia de ser un completo fracaso. Entre las mejores bazas de la película encontramos el formidable elenco de actores británicos, muchos de ellos antiguos colaboradores de Burton. Timothy Spall presta su voz a Bayard, el fiel sabueso, mientras Stephen Fry es perfecto como el Gato de Cheshire (en este hermoso condado al norte de Inglaterra, donde nació Carroll, los gatos, tristemente, no sonríen en la vida real). Me parece, no obstante, que la voz de Christopher Lee como el Jabberwocky queda desaprovechada, aunque esto se debe más bien a la futilidad del personaje en sí.

Johnny Depp parece pasárselo en grande en su séptima colaboración con Burton, interpretando otro de sus personajes con un toque de locura, esta vez más literal que el de Willy Wonka o Sweeney Todd. El Sombrero Loco (en inglés, la expresión “estar más loco que una cabra” se expresa con “estar tan loco como un sombrerero”) le da la oportunidad de esconderse tras una caracterización extrema (densa capa de maquillaje, desordenada peluca y cejas naranjas, ojos amarillos de hipnóticas pupilas) y jugar con una multitud de acentos y amaneramientos.
Uno de los personajes más memorables de esta película es el de
En contraste con el carácter colorido y extremo del Sombrero Loco,
Cabe preguntarse: ¿por qué darle a Alicia una misión? ¿Qué mal ha causado el pobre dragón para que merezca morir a manos de una Alicia reconvertida en Juana de Arco? ¿Tiene Alicia que demostrar violencia externa para darse cuenta de su fuerza interior? Burton parece darse cuenta de lo ridículo de esta propuesta, pues la dirección de estas innecesarias escenas de acción (que nos recuerdan a una versión light de El señor de los anillos) resulta torpe y sin vida. Lo mismo podría decirse de la improbable escena final, donde Alicia parte sola hacia China con la aquiescencia de su familia.

Carroll, genio de la literatura del absurdo, creó uno de los personajes más extravagantes que se hayan visto. Es una pena que el guión, que podría haber aunado las imaginaciones de Burton y Carroll con un resultado mucho más satisfactorio, anárquico e imaginativo, acabe cayendo de pleno dentro de lo convencional y previsible, convirtiendo la segunda parte de la película en una experiencia tediosa. Esta historia contiene tanto potencial desaprovechado, una reflexión sobre la identidad, sobre la locura, sobre la naturaleza de los sueños y la realidad, sobre la libertad individual frente a las constricciones de la sociedad… Y queda además tan lejos de ser una celebración del absurdo y de la imaginación desbocada…
Si en la película se cuestiona incesantemente la identidad de Alicia y se la acusa de haber perdido su “aliciedad”, lo mismo se podría aplicar a Tim Burton. Mientras Pesadilla antes de Navidad fue una película de Burton producida por Disney, Alicia es una película de Disney diseñada por Burton: toda la superficie y apenas una pizca de su esencia. Una no puede sino echar de menos la profundidad y significado de trabajos como Eduardo Manostijeras, Ed Wood o Big Fish.

Después de haber pasado varios años estudiando los filmes de Burton en detalle, soy consciente de que mi opinión divergirá de la mayoría de los espectadores. La película está siendo un éxito de taquilla y estoy segura de que será del gusto de una variedad de público. Y eso está bien. Imagino que aquellos demasiado jóvenes para haber visto sus anteriores películas, o aquellos menos familiarizados con el trabajo de Burton, no la encontrarán repetitiva y falta de alma.
Otros, como yo misma, esperarán con ilusión el momento en que el señor Burton recupere su burtonidad.
Escribe Lucía Solaz Frasquet
| Título | Alicia en el País de las Maravillas |
| Título original | Alice in Wonderland |
| Director | Tim Burton |
| País y año | Estados Unidos, 2010 |
| Duración | 150 minutos |
| Guión | Linda Woolverton |
| Producción | Walt Disney Pictures, Zanuck Company, The, Tim Burton Productions, Team Todd, Tim Burton Animation Co. |
| Distribución | Walt Disney Pictures |
| Intérpretes | Mia Wasikowska, Johnny Depp, Anne Hathaway, Michael Sheen, Helena Bonham Carter |
| Fecha estreno | 11/09/2010 |
| Página web | http://adisney.go.com/disneypictures/aliceinwonderland/ |